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De pelos y teatros

Diálogo País / Top News / 01/10/2018

SOMOSMASS99

 

ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Lunes 1 de octubre de 2018

 

Cuánto me cuesta sobrevivir

Cuánto sonreír

Sin poder quitarme el antifaz que me disfraza

                                                                                                                                                                       De normal

– Anaïck Lentz

 

Una amiga querida, mexicana, vive en Francia.

Es feliz, se sorprende de las diferencias e intenta integrarse.

Le es difícil, lleva poco tiempo y algunos matices se le escapan, o de plano la desconciertan. Los saludos en particular.

El código es diferente, simplemente, ni mejor ni peor.

Pero algunas personas le han retirado la palabra por no saludar como se debe.

No pasa gran cosa, no es necesario hablar con cuanta persona nos crucemos por la calle.

Pero sí denota el rechazo que le tenemos a los extranjeros, a los diferentes.

Analiza bien:

Al señor de la tienda lo escuchas con agrado por la tonadita de su voz, ha de ser del norte. Te gusta, sí, pero en realidad estás basando tu gusto o disgusto en esa diferencia.

O al maestro de inglés, lo criticas porque se equivoca al usar los verbos ser o estar en español. Se te olvida que él habla perfectamente su idioma, éste que lo quieres ver dominar le es extranjero, diferente.

O a mí…

Me presentas como la francesa que habla bien español, como si eso no fuera posible. Me preguntas por mis tatuajes, te son ajenos, una rareza. Me describes, un mujerón, de faldas amplias y largas, hablas de mi sonrisa, la de hiena sí, y de mis ocurrencias.

Hablas de mí recalcando mis diferencias. No sé si te gustan o te disgustan, pero me definen a tus ojos.

Soy rara, no encajo, anormal.

Demente a veces.

Mi sonrisa esconde mi tristeza profunda.

Estar fuera del juego siempre, usar, como lo dice Anaïck Lentz, un antifaz todo el tiempo pesa terriblemente. No me duele la cara, me duele el alma.

 

Entonces corro.

Corro todo el tiempo, invento, escribo, pinto, hablo, grito, río. Intervengo, levanto el puño al cielo, mi presencia impone.

Teatro, puro teatro.

 

¿Y sabes?

Pienso que tú haces lo mismo.

Te escondes bajo un antifaz, igual que yo. Nada más que tú juegas a ser normal. Hablas en un tono correcto, no dices malas palabras, no te sirves dos veces del mismo platillo, y nunca, oh nunca, dices que te sientes fuera de lugar.

 

Y entonces, tanto tú como yo, explotamos.

E injuriamos al que se nos atraviese. Todos los que nos impiden seguir con nuestra mascarada son culpables.

Seguramente que a mi amiga, los que sí saben saludar le dicen idiota. Ya en casa, bien calientitos y donde ella no los oiga.

Idiota: Proviene del griego, significa “El que se ocupa de sus propios asuntos”. Aunque en latín, significa tonto. Tons, espero que los vecinitos de mi amiga sepan si están agarrándose del griego o del latín, pa’ parecer eruditos, pues.

Cuando me platicó del hecho, yo pensé que eran todos unos pobres pendejos.

Pendejo: se refiere originalmente a los pelos del pubis, proviene del latín.

Tons, al decirle a alguien que es un pendejo, no es hablar de él, es hablar de esos pelos. Lo cual, por más erudita que quiera parecer, me reduce a obsesiva del pubis.

Al señor de la tiendita, igual lo ves tantito de arriba, sabes, onda yo sé más que tú, y le dices, dentro de tu cabecita linda, “Ignorante”.

Ignorante: Proviene del latín, significa “no saber”

Y claro, al pensar eso de Otro, se nos olvida que tal vez Él esté pensado igual, porque te llevaste un mango Manila pensando que era Ataulfo o porque no diferencias el perejil del cilantro.

Al maestro de inglés, tus hijos le dicen Raro, esperando que no entienda de qué le hablan cuando lo interpelan en el patio, Mister Raro, ¿cómo es hoy? ¿Todo bien?

Raro: Que es escaso en su clase o en su especie

Vaya, esta vez tus querubines tienen razón, sólo tienen a ese maestro de inglés, tons sí cabe en la clase de lo raro…

 

A mí.

A mí me han dicho tantas cosas.

IBM: Empresa Multinaci… No. Para mí, eso era Inmensa Bola de Manteca.

¿Qué te digo? No sé si la grasa humana se llame manteca, pero sí soy inmensa. Y tal vez, medio boluda.

Loca: Persona que tiene trastornadas sus facultades.

Bué… Podría ser, pero tengo un papelito de los que hablan, que indica que no, loca no estoy. Chance neurótica, histérica y otras nimiedades. Pero loca no.

Pinche Gwenn: Que es despreciable, Gwenn despreciable, de baja calidad.

Ahí sí, les fallaron  los insultivos. Si fuera una Gwenn de pobre calidad, no sería quién soy, con todas mis originalidades, mis diferencias, mis anormalidades. Mi pseudolocura. Sería una imitación fallida de mí.

Sin la soledad extrema de ser un individuo fuera de la serie esperada, fuera de lo cuadrado, fuera de la vida que tú llevas.

 

¿Ves? Te doy chance  para que modules un nuevo insulto, basado sobre el hecho de que reconozco que no ser como los demás duele.

Algo así como ¡Anormal! ¡Solitaria!

Y yo te contestaría en voz baja: “No. Sólo soy teatrera, farsante y desleal.”

 

Desleal hacia mí.

El antifaz es una traición profunda a mi ser.

Ya sé, todo esto debería de estar en la página Lunes de Mi querido diario. No echado así a las palomas en público.

 

Pero…

Nos ha dado por insultarnos. Si crees en Andrés, eres un no sé qué. Si al contrario, anotas sus errores, eres otro no sé qué. Y si se te ocurre decir que no te importa el señor, no bueno, el mismo infierno se desata.

Nos pasa que la diferencia nos excita, parecemos perros de caza, y cualquier pelillo fuera de orden (Los pendejos, recuerda) nos enardece.

Si nos vamos a insultar y a agarrar del chongo, que esté bien hecho. Pensado, coherente, real. Incisivo e irrefutable.

Un Pobre tú

Que los Chairos y los Fifís queden como simples baches en nuestro asfalto cotidiano.


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

Foto de portada: Pixabay.






Luis López




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1 Comentario

el 01/10/2018

Excelente!!!!



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