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De sexo y de silencios

Diálogo País / Top News / 17/02/2020

SOMOSMASS99

 

ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Lunes 17 de febrero de 2020

 

“Tira los prejuicios junto a la cama; 

hoy tienes una oportunidad de demostrar que eres una mujer,

 además de una dama”.

– Joaquín Sabina.

 

Salí con amigas hace unas semanas. Hablamos un poco de todo, del clima, de lo que comíamos, de nuestros hijos y de trabajo. Todo entremezclado de risas, una que otra lágrima y albures, ligeros porque al ladito de nosotras había una mesa con niños, bien atentos.

Hasta el final se tocó el tema que nos truje a todos, que traemos en la cabeza cada dos minutos y del que no se logra hablar realmente: el sexo.

En serio: en cuanto dice una las palabras prohibidas, fuera de bromas y de alusiones sugestivas al cuate que acaba de pasar, se hace un silencio extraño. No sé entre hombres, pero a nosotras nos cuesta saltar el primer escaloncito para hablar crudamente de sexo crudo. Ese día, las que estábamos somos escritoras todas y escribir ciertas palabras no nos causa problema. Y nos reímos seguido de los textos eróticos ajenos que usan circunvolución y media para decir pene dentro de vagina, o vagina frotándose con vagina o pene en la boca y eso… Para decirte que fue una conversación abierta. Aunque a mí me habría gustado salir de ahí con descripciones e instrucciones, estilo “Léase antes de usarse”. No sé si nos faltaron tiempo, ganas o tequila[1]. Pero hoy te pregunto yo a ti. Me puedes contestar con silencio, a escondidas o en voz alta.

A ver por ejemplo: ¿sabes masturbarte? Porque eso a mí de plano no se me da. Y si dicen que no tener relaciones satisfactorias es culpa tuya y del otro, pues no tener masturbación rica es nada más culpa tuya, es decir mía. ¿Y cómo aprendo? Porque en internet sólo salen cosas porno y virus para la compu. Con las amigas, pues no nos dio tiempo. Y es mucho tequila por día para atreverse a preguntar bien, ¿no?

El sexo anal. ¿Se te da o para nada? ¿Por el tabú, porque duele, o porque no necesitas más de lo que ya tienes? A mí la verdad me da cosa lo de la popó que luego se queda en el recto. Y no sé si entre hombres les pase lo mismo, me comentó un amigo que no todo es penetración, aunque no me dijo si con su pareja o todos los que ha conocido.

El sexo oral. ¿Sabías o sabes que no es nada más lengüetear penes?, hay otras cosillas que dan placer, mucho. ¿Sabes dónde está tu clítoris, cómo es? ¡Mira que un día le dije a mi ginecólogo que yo no tenía de esos y me enseñó dónde estaba! O tu cuello, tu oreja, el pliegue de tu codo. No todo son genitales a la hora de la babeadita[2].

Kamasutra | Foto: Kyrios Kyriakos / Pixabay.

¿Conoces la diferencia entre vulva y vagina? ¿Conoces la tuya, tu vulva, tus labios?, mira que la primera vez que me vi, casi me pongo a llorar. O sea ¿qué es eso? ¿Sí o no se ve muy raro todo aquello? Te diré que me confirmó por completo mi heterosexualidad. Me atraen los senos femeninos pero lo de abajito ¡para nada! Y si eres hombre: ¿miras antes de tocar? ¿O no te atrae?

Y la última de hoy: el climaterio, la menopausia. ¿Conoces la diferencia entre los dos? Porque cada que una mujer cincuentona empieza a sudar, todos se ríen y hablan de menopausia. Uno, eso es por el climaterio, la menopausia es cuando ya se terminó el tango hormonal. Y dos, no le veo lo chistoso.

A ver, ¿sí o no se burlan mucho de las mujeres peri-menopaúsicas -así se dice- los que  no tienen idea de lo que se siente? ¿Sí o no, te gritan por la calle “…nche vieja menopáusica” cuando te pasas un alto? Y sí o no, nunca se te ocurriría gritarle a un cuate grosero “…nche viejo impotente”?

Sí, lo obvio es la sudada y la engordada. Y dicen que la gritada. ¿Pero te has puesto a pensar por qué se suda, se sube de peso y dan ganas de gritarle a todo, hasta a las vacas del pastizal?

Sí, las dichosas hormonas. Las mismas de la adolescencia, pero en lugar de ver crecer tus senos, los miras apuntar hacia tu sexo, el cuál se está vistiendo de gris. En lugar de tener ganas de reír y de llorar por todo, tienes ganas de dormir y no puedes, por lo del dichoso insomnio. En lugar de ganar centímetros pa’rriba, los ganas en la cintura, que ya de por si yo no tenía. En lugar de comprar tratamiento para el acné, les robas a tus hijos su pomada mágica para disimular el volcán que te salió en la mejilla izquierda. Sí, extrañamente la mejilla derecha no parece haberse enterado de nada. ¿Será por las arrugas que la adornan, al ladito de los ojos, de la nariz y de la comisura de los labios? Y sí, en lugar de humectarte los labios frente al atractivo visual que acabas de ver en la panadería, te enjugas el sudor con pañuelos y buscas el tercer abanico que vas a perder. El vello que te crecía en piernas y axilas de repente decide mudarse a tu cara, y literal, en alguna reunión de amigas, te preguntan qué es lo que tienes arribita de los labios. Y descubres que sí, ya eres tu abuela bigotona.

¿Y por qué me explayo sobre el climaterio cuando te estaba hablando de lo que no sabemos o no preguntamos del sexo?

Porque con la falta de hormonas tu vagina decide que ya no se va a mojar. Se cansó y botó la toalla, o mejor dicho, la toalla todo lo absorbió. ¿Sabías eso o es sorpresa?

La primera vez que te das cuenta es porque el sexo duele. Y no, no duele onda nalguéame o muérdeme los pezones, duele onda el rallador atacando al queso. Y el queso se desmorona.

Lo primero que haces es buscar en internet. Curiosamente para eso no surgen mil sitios porno, es fácil llegar a los sitios médicos, naturistas y de féminas uniéndose contra lo que se puedan unir. Entiendes entonces qué está pasando, decides ir a ver a tu ginecólogo, el que te dijo dónde está tu clítoris y le explicas. Lo que te propone es muy sencillo:

  • Puedes aguantarte. El dolor, el sudor intempestivo, el bigote y tus arranques de mal humor. Total, es una condición normal, le dijo su esposo –doctor- a una conocida mía…
  • Puedes tomar hormonas, haciendo caso omiso de todo lo que has oído sobre la relación cáncer-hormonas.
  • Puedes usar otras hormonas, dichas naturales, que se supone no provocan cáncer.

¿Te platico mi caminito?

Óvulos de soya. Un óvulo es como un supositorio pero se mete a la vagina. Estuvo bien, un rato. Pero no fue suficiente, necesitaba yo un río y me daban nada más un charquito de vez en cuando.

Cambio a hormonas tomadas, conteniendo tantita testosterona. ¡Bueno, entendí porqué los hombres quieren andar en lo del sexo cada dos minutos! Problema vital sí, la subida de peso y el vello de mi bigote más oscuro y más resistente.

Crema a base de orina de yegua. Medical, no directo de la caballeriza. Carísima la pis aquella…

Óvulos que contienen estriol, TRH[3] dirigida especialmente al rollo de la resequedad vaginal. Dos veces por semana, en la nochecita que porque uno se mueve menos. Claro, si esa cosa nomás está metida y se empieza a derretir y quiere escapar. ¡No te platico la caminada del baño a la cama!

Y sí, mejora lo de la resequedad aquella. Y cuando el hombre con quien quieres sentir rico y gritar y gemir logra tener una erección duradera, está perfecto. Digo por aquello de que los hombres también envejecen y su pene con ellos[4].

 

Falta sin embargo lo esencial, lo más exquisito del sexo: ese hormigueo en el cuerpo justo antes de, o pensando en… Lo he perdido. Y ya fuera de guasa[5], es triste.


[1] A consumir con moderación y con cuates.

[2]  La cantidad de saliva es directamente proporcional a lo hidratado que esté uno. Y a las ganas que tenga uno de darle placer al otro, extrañamente.

[3] TRH, Terapia de Reemplazo Hormonal. Lo de terapia ya da a entender que va pa’ largo el asunto, ¿sí o no?

[4] Ellos, son todos menos el mareado. No vaya a leer esto y a sentirse aludido o… viejito. ¿Por qué diablos será vergonzoso el asunto, caray?

[5] La guasa no es un humectante vaginal, no te me pierdas.


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

@GwennFolange

Foto de portada: Pixabay.






Luis López




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4 Comentarios

el 17/02/2020

Creo que mucho está en dejarse sentir: si no te da cosa escribir las palabras, saboréalas, experimenta lo que pones en la página.

Para aprender a tocarte, hay que hacerlo. Ver por dónde. Si no te mojas, invertirle a un buen lubricante y a un vibrador. Los lubricantes de silicón son muy suaves y duran bastante, los de caragenina son los que se sienten más naturales (por ejemplo The Natural, de Dreambrands). A muchas nos arden los de glicerina que al final es un alcohol, pero no a todas. De los comerciales los hay con mentol si te gusta la sensación «caliente» por ahi. Yo paso.

Quizá, puedas encontrar porno que te moje a ti. Además, se vale enseñarle al hombre que te quiera hacer sentir rico lo que descubras sola. Explicarle en qué ahora la cosa es distinta o, simplemente pasarle el lubricante o pedirle que baje a echar una lubricadita y de paso le dé un buen estrenón a ese clítoris recién descubierto, dirigiendo paso a paso cómo se te antoja que use su lengua, con lujo de detalle. Si cuesta que se le ponga duro o «se le raja» antes de terminar, usa el vibrador junto con él, verás que a ellos también les funciona.

El climaterio mos pone obstáculos, pero también, como lo muestra tu texto, nos pone a pensar en sexo… Constantemente en mi caso.

Yo sí me masturbo, desde los trece años; sí conocí mi clítoris por algo que habré leído desde y se lo mostré al primero que me hizo sentir rico tocándome cuando tenía dieciséis. Ese novio, que descubrió casi todo conmigo, me enseñó que con ellos también la sudan a ratos. Unos lo platican con sus cuates, pero la mayoría no y prefieren platicarlo con su pareja.

A entrarle de lleno, con todos los pinches kilos extra que nos trajo la perimenopausia. Hablemos de sexo que, segun los demógrafos, nos quedan dos o tres decadas de orgasmos, ¿por qué no?

el 18/02/2020

Dicen que al cesar la menstruación, el placer es mayor porque ya no posibilidad de embarazo.
Falacia?
Gracias por hablar conmigo con la misma facilidad de palabra que intenté tener, gracias.

    el 18/02/2020

    Yo dejé de tener riesgo de embarazo bastante antes de dejar de menstruar, pero sí… Me da servicio sin interrupciones ni manchones.

el 20/02/2020

Ja ja ja, cierto que luego ciertas cosas se te ocurren pero piensas en lavar sábanas y/o colchón, y mejor no las haces!



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