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De sinónimos y exoesqueletos

Diálogo País / Top News / 16/04/2018

SOMOSMASS99

 

ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Lunes 16 de abril de 2018

 

Muertos

Víctimas

Asesinados

Baleados

Cuerpos

Occisos

Restos humanos

Cadáveres

Fallecidos

Y más.

 

Los noticieros ya no saben cómo decir lo mismo.

Los periodistas se pasean con su diccionario de sinónimos y no pueden más que repetir y repetir, no alcanzan los eufemismos.

Pero lo que oí ayer me hizo daño. Me lastimó el intelecto. Y el alma.

Cuerpo sin vida…

El intelecto, porque un cuerpo sin vida no existe. Es amasijo de células. Sangre estancada  nervios indiferentes ojos opacos dientes inútiles. Pero vida al fin, pudrimiento, hervor de humores y gusanos acechando.

El alma, porque la interrogante eterna retorna: qué es, dónde empieza, y claro dónde y cómo termina la chingada vida… ¿Se va? ¿Se esfuma? ¿Cambia, regresa, vuela, se pierde, llora, ríe, se aburre? ¿Existe, sin su cuerpo?

Cuando me encuentro con una piedra que me gusta, que me llama, siento entre mis dedos su vibra, fría o cálida. Es masa inerte, sí, pero rueda.

Cuando acaricio un mueble de madera, siento bajo mi mano al sol que la sigue nutriendo. Es cuerpo talado, sí, pero palpita.

Cuando  desayuno fruta, mango, uva, sandía, siento jugos recorrer mi boca, mi garganta. Es materia disuelta, sí, pero perfuma.

Cuando visto mis blusas bordadas, siento tradición y belleza cubrir mi piel. Son tela sudada, tiznadas a veces, pero brillan sus colores.

No conozco cuerpos sin vida. Todos siguen emanándola, sin importar su estado.

 

Hace unas semanas, acompañé a una familia muy querida en un velorio, el del esposo, del padre.

Y no. No era un cuerpo sin vida el que yacía en el ataúd. Vi su vida con él, en él. Lo vi a él, con su piel tostada de sol, su sonrisa pícara, y recordé su mirar, tras los parpados caídos.

Era Carlangas, en palabras de mi compadre, el mismo de siempre. Riendo. Cantando. Corriendo.

Con su raqueta. Su playera de tenis. La cachucha, por aquello del sol en los ojos.

Alrededor del ataúd, fotos. Muchas, sobre las paredes, las mesitas, en la pantalla de una lap. Los hijos, los nietos, la esposa. Los años mozos. El mar, la playa, aquél restauran en el que cantó a más no poder y aquella semana de sol y besos.

Y más alrededor, la mujer, los hijos, los hermanos, los primos. Amigos, muchos.

Conversaciones. Risas.  Carlos nunca quiso un funeral dramático, siempre que podía, pedía que fuera fiesta, la última. No hubo alcohol porque nadie se atrevió, pero iba la gente vestida de colores que no son negro… o sólo tantito. Mariachis, cante y cante, de todo menos Las golondrinas, que ésa es para llorar más recio.

Y sí lloramos, claro.

Y su vida desfiló junto a él, junto a ese famoso cuerpo en el que yo lo seguía viendo, vivo.

Y no, no era un espejismo.

Y no, no estaba él ausente. Sólo le faltaba su botella de whisky y a los nietos corriendo por allí.

No era un cuerpo sin vida, porque toda su vida seguía allí.

 

Claro, sé que era más fácil para mí. No era mi esposo. No era mi padre. No iba a yo a regresar a una casa vacía, a remover papeles y a escoger ropa y recuerdos.

 

Pero sentí algo parecido cuando murió mi papá.

Cuando lo dejamos en  el cementerio, sabía yo que aquello que habíamos enterrado no era mi padre, que era sólo un cuerpo, que no importaba que no pudiera respirar, que no, no era vida lo que sentía yo abandonar en un lugar lejano. Entendía, pero sentía otra cosa. Sentía que algo vivo dejábamos en ese hoyo.

 

Sigo sin saber, ocho años después, cuándo carajos deja la vida un cuerpo al que habitó…

Cuándo y cómo llega, cuándo y cómo se va, cuándo y cómo regresa.

Cómo definimos cuerpo. Cómo definimos vida. Cómo definimos a uno sin el otro. Por qué vemos a uno como esqueleto exógeno y estorboso, y a la otra como ente impalpable, sublime, colocándola por encima de su materia. Su cuerpo de Ella, su vida de él.

 

Pobres periodistas que además de ser asesinados, no saben ya ni qué pinche puto sinónimo usar.


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

Imagen de portada: Dibujo Mi Cielo en tinta y acuarela sobre papel de algodón. | Autora: Gwenn-Aëlle Folange Téry.






Luis López




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2 Comentarios

el 16/04/2018

Hermosa semblanza, hermosa descripción, muy bella pintura. Muchas gracias me hizo recordar con agrado a mi querido «Primo» Charlie.
Le comparto un pensamiento mío :
Cuando una persona se olvida ha muerto, cuando se recuerda continuamente y se lleva en el pensamiento y corazón con agrado vive por siempre.

    el 17/04/2018

    Charlie… También le decían así.
    Y sí, una persona muere cuando ya nadie la recuerda.
    Un abrazo.



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