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ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 19 de abril de 2021
Como las otras noches, ella duerme, él la contempla.
No necesita luz, la sabe de memoria. Conoce el calor de su cadera en su mano, el cosquilleo de su lengua sobre su vientre o el roce de su piel sobre la suya.
Noche tras noche, la acaricia, la hace temblar, la oye gemir y gritar.
Noche tras noche, cabalga a su lado, sobre ella, en ella.
Noche tras noche, la saborea, la huele, la engulle.
Noche tras noche, rasguña, grita y jadea, con ella, por ella.
Noche tras noche, la mira.
Ella duerme y él la contempla.
Cuenta también cuántas noches lleva mirando, sólo mirando. Cuántos años lleva contando y mirando.
Cuántas miradas, cuántas caricias, cuántas humedades han perecido, se han desvanecido…
Ella duerme y su espalda le dice que no importa, que a su edad no necesitan andar coge y coge…
Dice que cuando él la saluda, le hace el amor.
Que cuando él la besa, le hace el amor.
Que cuando él la viste, le hace el amor.
Que cando él la toma del brazo, por aquello de la cadera ¿verdad?, le hace el amor.
Él… Él recuerda la vez de la escalera, cuando dejaron a los niños en casa de la suegra. Recuerda la vez del coche, cuando se vino a medio Periférico, la vez del baño, en casa de los compadres. Y la vez del motel, claro, el de la cama gigante y de los espejos empañados.
Recuerda el día de campo, detrás de aquel árbol viejo.
Viejo y seco…
La mira a ella, para no mirarse a él, no ver su miembro encogido, flácido.
Y para no pensar que a sus ochenta y tantos años, no tiene ganas de hacerle el amor.
Tiene ganas de cogérsela.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Imagen de portada: Gwenn-Aëlle Folange Téry.
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