SOMOSMASS99
PERSIGUIENDO SOMBRAS
Raúl Muñiz Torres
Coincido con el buen amigo Gaudi Rodríguez, compañero en este espacio de letras que es SomosMass99, en la filosofía de cero golpes a los niños y en la mejor posibilidad que da el diálogo para resolver cuestiones educativas tanto en la escuela como en la casa.
Pero esa coincidencia de opiniones con Gaudi me genera también algunos misterios educativos cuando pienso en dos historias, una de ellas muy reciente y otra que los años guardan ya en lo más gozoso de su memoria.
Una de esas historias circula dentro de la red en un video que se ha convertido viral, de una maestra en Texas que golpea a manazo libre a uno de sus alumnos y quien sin embargo, luego de la andanada de furia docente, el chico sonríe divertido y acto seguido vuelve la vista al uso de su celular.
En la otra, pienso en Albert Camus, el escritor francés ganador del premio Nobel de literatura y fallecido hace ya 56 años y al mismo tiempo pienso en su maestro de primaria, Germain Louis, a quien Camus le escribió una carta luego de haber ganado el máximo galardón de las letras.
En dicha carta, Camus le decía a su viejo maestro lo siguiente:
“No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido. Lo abrazo con todas mis fuerzas”.
La singularidad de la misiva a Germain Louis, es que Camus recuerda a su profesor con profundo amor y cariño pese a que éste se ganó el respeto de sus alumnos (quizá también el miedo) mediante castigos físicos que consistían en fuertes golpes de reglas en las nalgas de sus estudiantes.
Me pregunto si el maestro Germain hubiera vivido en este tiempo de redes sociales, ¿cómo lo habrían tratado? ¿Cómo se hubiera visto en un video convertido en viral el ilustre maestro golpeando las posaderas del gran Albert Camus?
Seguro habría sido demandado, detenido y obligado a pagar una multa de dos mil 500 dólares igual que la maestra de Texas por golpear a su sonriente estudiante, pero si bien los golpes no tienen distinción en la escala de la violencia según lo explicaría Gaudi Rodríguez y un golpe duele y dolía igual a principios del siglo XX que a principios del XXI, ¿dónde estriba la diferencia para ser recordado como una buena influencia docente pese al castigo físico o para ser odiado por haber sido un fraude como maestro o maestra?
Albert Camus da líneas y nortes a dicha pregunta en su libro autobiográfico “El primer hombre”, ahí mismo registra la carta citada y la carta de respuesta que el maestro Germain le hace llegar y en donde le profesa su satisfacción por verlo convertido en un hombre de bien.
Quién sabe si el chico del video le agradezca en el futuro a su maestra una influencia positiva en su persona, pero a mí me hubiera gustado conocer a Camus y a su viejo maestro para hacerles a ambos tan sólo dos preguntas: ¿Por qué fue posible? ¿Cómo lo lograron?
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