Breaking

Desaparecidos / II: autoridades que no investigan, que implantan el terror

Entrevistas de Fondo / Sociedad País / Top News / 07/10/2019

SOMOSMASS99

 

Agustín Galo Samario / SomosMass99

Miércoles 2 de octubre de 2019

 

Ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen…

– Mario Benedetti, Desaparecidos.

 

No es a veces, así es siempre. Siempre, en lugar de investigar e iniciar la búsqueda preguntan si hay testigos, que si tenía dinero, cuentas bancarias, posesiones. El común denominador, la estigmatización: que si tenía enemigos, que si es delincuente. Y luego el terror: «Hay que esperar 72 horas. No, mejor ya váyase a rezar, les puede pasar lo mismo a sus otros hijos. Ya no sabemos si está vivo o no».

Y así están por cumplirse 11 años de la desaparición de Carlos Gerardo García Zapata en Torreón, Coahuila, sin que a las autoridades, de todos los niveles, les haya llegado el tiempo de investigar y de buscarlo. Más de una década de omisiones, colusiones o, simplemente, porque no les importa. Tiempo infinito para su hermana Griselda Ivonne y su familia, que no paran de buscarlo. Y que a pesar de que Carlos Gerardo García Reyna haya fallecido el año pasado sin saber más de su hijo, ahí está su madre Rosa Albina Zapata Contreras que, incansablemente, insiste en encontrarlo.

Para Griselda Ivonne los sexenios de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto significaron lo mismo, gobiernos que dejaron a su suerte a quienes buscan a sus desaparecidos. Hoy navega entre la desilusión y las confusiones que le causa la forma de conducirse del actual presidente Andrés Manuel López Obrador. Porque «como candidato dijo estar de acuerdo en que ante la magnitud del problema de las desapariciones se necesitaba ayuda internacional, y lo repitió cuando era presidente electo. Ahora dice que hay que fortalecer las instituciones, pero nada de nuestra solicitud de ayuda internacional. Evade. Nosotras queremos, necesitamos un Mecanismo Internacional Contra la Impunidad y un Mecanismo Extraordinario Internacional de Identificación Forense».

* * *

Carpintero de oficio, Carlos Gerardo García Zapata desapareció la noche del viernes 31 de octubre de 2008 en Torreón, junto con su amigo de adolescencia David Alejandro Medina Ureña. Ambos acudieron a un local llamado Malvillas a tomar una cerveza. Esta fue la última vez que los vieron, relata Griselda Ivonne. De hecho, el sitio no estaba lejos de su casa en la colonia Luis Echeverría ni de la de sus padres, en el centro de la ciudad. Su hermano dejó dos hijos y una esposa. No acostumbraba salir, pero esa ocasión infortunadamente aceptó la invitación.

«No sabemos qué pasó con ellos, pero sí que estuvieron ahí. No hay datos de que alguien los haya levantado, como se dice ahora, ni que se realizaran operativos de fuerzas de seguridad. Lo que sabemos es que muchas personas eran desaparecidas cuando iban camino a su casa, a la escuela, al trabajo, a algún lugar de diversión. Fuimos a buscarlos de madrugada en hospitales, separos policiacos, semefos.

«Al ir a presentar la denuncia en la Fiscalía de la región de la Comarca Lagunera, como era viernes, nos dijeron que hasta el lunes. Eso se lo decían a muchos. Hay un personaje, el comandante Montes, que aparece siembre en todas las historias. Después hubo vigilancia de personas desconocidas en la casa de mis papás, había coches extraños. Cuando ya se puso la denuncia persiguieron a mi hermana en un auto. Era terrorífico».

– ¿Cómo fue el trato de las autoridades?

– Primero, la estigmatización, que si mi hermano era delincuente, que si tenía enemigos, que si tenía dinero, cuentas bancarias, posesiones. Ese fue el común denominador al presentar las denuncias en la Fiscalía de la Comarca, que abarca Saltillo, Laguna, Frontera, Allende, Piedras Negras. Había hostigamiento, persecución, pero nada de colaboración. No hacían trabajo de investigación, búsqueda o localización. En cambio, implantaban el terror, que hay que esperar 72 horas y luego le decían a mi mamá, ‘no, mejor ya váyase a rezar, les puede pasar lo mismo a sus otros hijos. Ya no sabemos si está vivo o no’.

Igual que otros familiares de desaparecidos que no encuentran respuestas de las autoridades, añade Griselda Ivonne, lo que hicieron fue acercarse al Centro de Derechos Humanos Fray Juan Gerardi en Torreón y luego en Saltillo al Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios. Del obispo de entonces en Torreón, José Guadalupe Galván Galindo, nunca hubo ayuda. En cambio, el obispo Raúl Vera no sólo brindaba auxilio a las personas de su diócesis en Saltillo sino también a los laguneros.

Como en todo Coahuila había desapariciones, en su andar los familiares poco a poco se encontraron, hasta conformar la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fuundec). A la vez conocieron a Raúl Vera, que invitó a Blanca Martínez para que regresara a su estado natal después de trabajar varios años en el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, en Chiapas.

Rosa Albina Zapata Contreras y sus hijas con la foto de Carlos Gerardo. | Foto: El Siglo de Coahuila.

«Mi madre, desesperada, pedía mucho a dios. En la iglesia encontró el periódico La Buena Nueva, donde se publicaban las actividades que se realizaban por las personas desaparecidas. Esa fue la respuesta a la necesidad de encontrar a su hijo. Encontramos a obispo Raúl Vera, que empieza a hacer labor cuando ve que las autoridades no responden. Le agradecemos muchísimo, porque es una persona con mucha calidez humana, mucha cultura y preparación».

Cuenta que quien documentó el caso de su hermano fue Jesús Torres, defensor ya fallecido del Centro de Derechos Humanos Fray Juan Gerardi. Luego aparece Blanca Martínez, quien lo primero que les dice es: «Yo sé que están muy golpeadas, pero levantémonos». Entonces empiezan a organizarse y aprenden qué hacer, qué pedir y cómo hacerlo. «Nosotras no tendríamos por qué saberlo, pero así han sido todos estos años, porque ya que nos tomaban las denuncias sabíamos cómo ir a ver qué hacían las autoridades y sabíamos qué debía hacer un Ministerio Público, ir con ellos y ver qué solicitudes habían hecho; cómo solicitar un expediente, cómo revisarlo, el barrido de los expedientes. Encima teníamos el golpazo del meteorito y ella nos levantó, nos orientaba, nos animaba. Tiene carácter, pero jamás nos dijo ‘aquí yo mando’.

El colectivo, explica, está dividido en tres regiones porque las desapariciones forzadas no son sólo de coahuilenses sino de personas que transitaban por Coahuila y toda la Comarca Lagunera. «Lo primero fue organizarnos y luego tener una escena clara para saber qué le vamos a solicitar a las autoridades. Blanca Martínez no es todóloga, pero siempre hizo que expertos en desaparición forzada se acercaran al colectivo para informarnos qué teníamos que hacer. Esa es la herramienta más poderosa que hemos tenido. Si los muchachos no han aparecido no es por falta de lucha de Fuundec, sino por la simulación de los tres niveles de gobierno, o sea, el Estado mexicano. Si el primer nivel, el municipal, no servía, igual el estatal, pues vámonos a la Ciudad de México a hacer una marcha. Ahí empieza la lucha a nivel federal.

«Entendimos que somos sujetos de derecho y que todos nuestros familiares tienen derecho a ser buscados. ¿Cómo iba yo a saber qué quiere decir aquiescencia (consentimiento)? Por allá de 2008 me enteré qué era y que para comprobar la aquiescencia de las autoridades iba a ser complicadísimo». En 2011 ya hubo más información, de suerte que en la disculpa pública del caso Allende en junio pasado se puede ver que si se comprobó, pero hasta la fecha no ha habido castigo a ninguna autoridad.

Blanca Martínez. | Foto PBI (México) Abriendo Espacios para la Paz.

Griselda Ivonne reitera la postura de Fuundec en el acto por el caso Allende encabezado por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero: «Nosotras no queremos disculpa, porque sin localización sólo se abona a la impunidad y a la simulación. Por eso nosotras tenemos un Memorial por nuestros desaparecidos en la Alameda de Torreón, para que la gente sepa qué pasó, qué pasa, que sí sucede; para decir que no están muertos porque no lo sabemos, que todo está en un limbo. En Allende tienen un obelisco, nuestro memorial se llama Árbol de Esperanza. Esa es la diferencia».

Todos los logros que se han tenido son de Fuundec, sostiene. Por ejemplo, gracias a las leyes y programas contra la desaparición que se han aprobado, las autoridades ya no pueden esperar 72 horas para iniciar la búsqueda. «Todo esto es por las familias, un trabajo por los nuestros, por los que no han denunciado y para beneficio de todos, lamentablemente, ¿no?, porque no debía haber desaparecidos».

«Para que no duermas»

De las tareas más importantes, añade, es la visibilización. Por eso una de las actividades que han realizado fue la de bordar en pañuelos los nombres de sus desaparecidos. Se instalaban en la Plaza de Armas de Toreón, a la vista de todos, rodeadas de lonas con las imágenes de su hermano Carlos Gerardo y de otros ausentes.

«Acuérdese que la información da poder. Entonces se nos ocurrió unir todos los pañuelos y hacer un edredón para presentárselo a Calderón cuando se fuera, en protesta, por el repudio a lo que hizo. El significado del edredón era: ‘Para que no duermas, méndigo, nunca en tu vida’. Cómo si de verdad pasara, ¿no? No les importa… Ese edredón está hecho de puros pañuelos con los nombres de los muchachos, con esperanza, bordado Con puntadas de amor, así se llama, y se le ponía un mensaje. Mi mamá lo hizo. Esa fue una campaña de visibilización».

– ¿Ya iniciaron la búsqueda de su hermano?

– Hasta el momento las autoridades no lo han buscado, sus búsquedas son oficiosas. Como les dijimos que viajaba en una camioneta, dicen que buscaron la camioneta y no lo encontraron. En eso se quedan, no han entrado a cárceles, no van a centros de rehabilitación, de salud mental. No lo hacen. Ahora con la Comisión Nacional de Búsqueda se espera que ya tomen en cuenta todas las contribuciones que como solicitud para las búsquedas se han hecho por parte de las familias. No somos expertas, nosotras ponemos indicios, pero ellos no hacen caso, hay mucha resistencia. Aquí hay dos cosas: nosotras no tendríamos por qué estarles diciendo cuál es su trabajo porque se supone que ellos son los expertos, pero las que aportan la información y las que estamos más interesadas somos nosotras. Los ministerios públicos siempre le encargan este trabajo a las familias: ‘A ver señora, y ahora qué hacemos, dígame’. Y aún así no lo hacen.

– ¿Ustedes mismas hacen las investigaciones?

– Fuundec, en aquellos años, mapeaba, para conseguir un mapa de la región fuimos con senadores. También señoras iban a pie a zonas muy peligrosas, encubiertas, porque la fiscalía no buscaba. La desesperación nos lleva a buscar, aunque eso es muy peligroso. ¿Pero a ver detén a la mamá? Nosotras les decíamos que buscaran acá, allá. ¿Qué hicieron? Enviaban oficios a los 32 estados para ver si las fiscalías tenían algún dato de mi hermano, recibían respuestas de los 32 estados y así… Los tomos de la investigación son muy voluminosos, pero son puro papel. Ahí se comprueba que el trabajo de las autoridades es simulación. Se ve qué hicieron las primeras 72 horas. Nada. Se ve si ordenaron búsquedas y no, nada. Nosotras tenemos hasta protocolos de búsqueda, pero las autoridades se han resistido. Y ahora más con el tema forense, que debe atenderse que es un trabajo paralelo, y que la búsqueda debe ser en vida. Eso es lo principal.

Edredón Con puntadas de amor. | Foto: Griselda Ivonne García Zapata.

Griselda Ivonne eleva la voz al recordar que hasta hace poco la cifra oficial de cuerpos sin identificar que se encuentran en los servicios forenses del país ascendía a 26 mil, pero el último dato la eleva a 37 mil 344. «¿Y la cifra oficial de desaparecidos dice que son 40 mil? Si bien no todos denuncian, esa cifra es sólo de denuncias. No entiendo».

– Hay quienes dicen que la cifra podría llegar a los 300 mil.

– Sí, pero no me quiero equivocar. Mi hermano (Carlos Gerardo) me enseñaba que si no tienes la información correcta no hay que hablar. Es muy inteligente, pero yo recuerdo que las desapariciones siguen en 40 mil. Apenas es el seis por ciento del total, porque hay muchas personas que no han denunciado. Es monstruosa la cifra.

– ¿Por qué no se denuncia?

Porque las familias tienen miedo. Debemos reconocerle a Fuundec que a pesar del hostigamiento, del trato de las autoridades, hay mujeres como mi mamá que a pesar del peligro, a pesar de estar calientísimo el terreno, no se rindieron, salieron a buscar a sus hijos y denunciaron. Pero hay muchos que no. Fuundec dijo sí, no me importa, no titubearon en salir a arriesgar su vida para buscar a sus hijos. Son 15 años para los colectivos, desgraciadamente, y a la vez qué bueno que salieron a denunciar. ¡Qué malo es saber la realidad! No deberían existir colectivos, porque no debería haber desapariciones. Supongamos que 40 mil son las bajas en un conflicto armado, ¡por dios, entonces qué es esto!

– Déjeme regresar a 2006, al sexenio de Felipe Calderón. ¿Qué piensa de la guerra que inició contra el crimen organizado? ¿Qué respuesta recibieron de ese presidente?

– Calderón jamás nos quiso atender, mucho del trabajo de Fuundec era perseguido, era una cacería de brujas. Francisco Blake Mora (secretario de Gobernación  de 2010 a 2011) así era; cuando llegaba a Torreón era cacería de brujas y así nos atendía. Pero Calderón nunca nos recibió. Todo lo que he escuchado es que declarar esa guerra no fue con estrategia. Todavía no entiendo qué hizo este hombre. No veo a un gobernante viendo por la ciudadanía. No sé qué fue lo que pasó, no sé cuál era el punto de Calderón. No creo en él, no sé si lo hizo a propósito, con el propósito. Si fue a propósito, lo logró. Él pudo haber dicho algo pero hacer otra cosa, o sea, para tener control de un territorio hay que sembrar miedo, terror. No me voy con lo que dicen. Estas personas no son improvisadas, cada paso que dan está muy pensado, pero no sé de dónde viene una orden.

– ¿En el sexenio de Enrique Peña Nieto cambiaron las cosas?

– No. Tal vez algunas personas digan que hubo voluntad política, pero no era más que simulación. Si se logró la ley (contra la desaparición forzada de personas) fue por las familias. Pasó el caso de Ayotzinapa y el hombre tenía que aceptarlo porque las familias lucharon. Eso pasó también con el gobierno de Coahuila. Eran tiempos del PRI. Esa foto donde salen todos los gobernadores con Peña Nieto, que se hizo viral, me da náuseas. No sé si es en Palacio Nacional, pero es una foto que a todos nos puso a retorcer el hígado. Esa es una prueba de que había un pacto de impunidad. Habrá un día en que esa foto ya no me cause más náuseas.

– ¿Con Andrés Manuel López Obrador ha cambiado algo?

– Mire, este camino de once años no puede ser en vano. Obrador no es tonto, nada tonto… Antes de ser electo hizo foros de consulta con familiares y empieza a tomar la información de todo el trabajo hecho. Es una navaja de doble filo: a ver qué hacen, dónde andan. En campaña dijo sí a la ayuda internacional, que nos iba a apoyar, hay grabaciones. Una vez electo, cuando va a tomar protesta el 1 de diciembre, lo que esperábamos era que declarara que en el país había una emergencia nacional para que pudiera llegar ayuda internacional para la búsqueda de desaparecidos y no lo ha hecho. Le habíamos dicho que las autoridades están corrompidas, que una se tapa a la otra. Ante tal análisis, decimos que ya no queremos que la búsqueda la haga sólo la autoridad mexicana. Pero para que haya ayuda internacional, López Obrador tiene que emitir una carta de emergencia nacional. Fue lo que hizo Estados Unidos para identificar a tres mil almas por el ataque a las torres gemelas de Nueva York. Pero aquí López Obrador no lo hace, aquí dice a través de Olga Sánchez Cordero que para lograrlo vamos a fortalecer las instituciones. ¡Chingue a su madre!, perdón, se me sale. ¡Qué se vaya al diablo! Todo está claro, tienen informes donde se ven la aquiescencia, las atrocidades. ¡No, no, no, al baño con eso! Ahorita está lo de la Comisión Nacional de Búsqueda, pero yo sigo en esta postura: ¡no confío en las autoridades! ¿Cuántos años más las voy a esperar? Son once años sin que se busque a mi hermano.

Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, y Andrés Manuel López Obrador como presidente electo durante el foro con familiares de desaparecidos en el Centro Cultural Tlatelolco en septiembre de 2018. | Foto: SomosMass99.

«Y luego lo de la Guardia Nacional… No, no y no… Todo ha sido darle la vuelta. Es reactivo su Sistema Nacional de Búsqueda. Que nombramos a una nueva titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, pero seguimos con las mismas instituciones. No sabe cuál es su jugada, yo no. Entiendo que no es fácil entrar a un sistema tan corrupto; a lo mejor no puede con eso. Fortalecer el sistema…, o sea, quiere hacer más centros de identificación. ¡¿Qué le pasa?! Esos no deberían existir. Nos quieren mantener en esta situación, eso es lo que siento. ¿Cómo que va a fortalecer estas agencias forenses? Las agencias forenses deben ser resultado de la colaboración internacional, pero no las mismas de ahora. O sea, ¿cuántos años más de desapariciones va a haber? ¿Qué mensaje me está dando López Obrador?».

Leer del informe “Control…Sobre Todo el Estado de Coahuila», de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Texas, fue muy duro para Griselda Ivonne. La revisión que se hace de los juicios realizados en Estados Unidos contra delincuentes y narcotraficantes procesados por trasiego de armas y drogas, revela que para cometer esos delitos cometieron otros como la desaparición forzada.

Indignada, dice: «Los testigos hablan de la delincuencia en Coahuila, de cuál fue el papel de la familia Moreira… ¿Y quieren que yo siga confiando en las autoridades mexicanas?. En 2017 decido dejar de trabajar para estar disponible las 24 horas para buscar, porque trabajando de contadora pública no habría podido. No sé cuándo, pero este año se hicieron las peticiones a la (Corte Penal Internacional de) La Haya para que acepte los casos de Allende y Piedras Negras. O sea, las mujeres de Fuundec no sólo salen a gritar ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos! No, no, no. Acaban de estar en Jamaica, en Washington, y lo hacen por los nuestros y por todos.

«Sólo le diría una cosa: Rosa Albina Zapata Contreras busca incansablemente a su hijo Carlos Gerardo García Zapata desde el 31 de octubre de 2008. Mi papá Carlos Gerardo García Reyna falleció el año pasado sin encontrarlo, pero mi mamá continúa en su lucha. Lo que queremos es un Mecanismo Internacional Contra la Impunidad y un Mecanismo Extraordinario Internacional de Identificación Forense. En eso esta trabajando Fuundec».



Si tuviera la oportunidad, qué les diría:

A Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto: Luego nos sentamos a hacer cuentas.

A Andrés Manuel López Obrador: ¿Cómo te ayudo para que me ayudes?



Foto de portada: Yang Deng (@palon) / Unsplash.






Luis López




Entrada Anterior

De olores y sabores

Siguiente Entrada

Desaparecidos





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

De olores y sabores

SOMOSMASS99   ÚLTIMO PISO Gwenn-Aëlle Folange Téry* Lunes 7 de octubre de 2019   “Había miles de aromas en...

07/10/2019