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Desapariciones forzadas en Veracruz

Diálogo País / Edgar Cortez / Top News / 26/01/2016

SOMOSMASS99

 

Edgar Cortez

Martes 26 de enero de 2016

 

En Veracruz se desparece a las personas y cada desaparición no es un hecho aislado sino manifestación de un problema reiterado y sistemático.

El pasado 11 de enero fueron desparecidos de manera forzada cinco jóvenes en la ciudad de Tierra Blanca, Veracruz. Sabemos que ese día alrededor de las once de la mañana el vehículo donde viajaban los cinco jóvenes fue detenido por elementos de la Policía Estatal, luego fueron llevados a algún lugar no determinado y finalmente desaparecidos.

La inmediata denuncia formal y ante la opinión pública de las familias hizo que el hecho tomara notoriedad y no fuera tragado por la impunidad. A la fecha hay siete policías detenidos, incluido el titular de la delegación de la policía estatal en Tierra Blanca. Lo anterior no arroja resultados en cuanto a saber el paradero de los cinco jóvenes desaparecidos.

La lectura simplista de esta tragedia la hace el gobernador Javier Duarte. El día de ayer frente a la Protesta de familiares de desaparecidos en Veracruz, quienes exigieron la renuncia del titular de la Secretaria de Seguridad Pública, el gobernador defendió a sus policías diciendo que no debe empañar el esfuerzo y dedicación de miles de elementos por el actuar de unos cuantos malos elementos. Para el gobernador Duarte el asunto se reduce a siete malos policías que actuaban por su cuenta y toda la culpa recae solamente en ellos. Por tanto, con que vayan a la cárcel esos malos policías, asunto arreglado.

Sin embargo, resulta que a esta desaparición le anteceden cientos en el mismo estado. De acuerdo con las cifras oficiales, en Veracruz entre 2010 y 2014 habían sucedido más de 500 desapariciones (http://mexico.cnn.com/infografias/2014/10/17/el-mapa-de-las-desapariciones-en-mexico). Según datos registrados por un grupo de familiares, en la zona ubicada entre Córdoba y Orizaba, se sabe de más de cuarenta desapariciones forzadas realizadas por elementos de la Policía estatal. Seguramente si recurrimos a otros grupos de desaparecidos, los números será mayores.

Por tanto la desaparición de los jóvenes de Tierra Blanca no es un asunto de malos policías sino de una policía que desparece personas como un servicio permanente a la delincuencia organizada. Una policía de mando único que no tiene mecanismos eficaces para detectar estas prácticas nocivas y mucho menos para combatirlas frontalmente.

Una policía que además es protegida por la Fiscalía General del Estado. Protección que se traduce en dilación para recibir las denuncias, en obstaculizar la obtención de evidencias, en mantener separadas las investigaciones que tienen elementos comunes, donde nunca se investiga la cadena de responsabilidad hacia los mandos medios y altos.

En una de las entrevistas dadas por el Fiscal General a propósito de las desapariciones en Tierra Blanca, informaba que ya estaban detenidos los policías y sonaba muy satisfecho. A la pregunta sobre el paradero de los jóvenes, respondió que no sabían nada y responsabilizaba de la falta de información a que policías no habían dicho nada. Una afirmación de esta naturaleza, revela varios ángulos.

El primero es que la Fiscalía veracruzana sólo sabe llevar adelante las investigaciones con las declaraciones que le formulen, muy probablemente bajo tortura, las personas acusadas; en otras palabras, no sabe investigar y tampoco desarrolla trabajo de inteligencia alguno. Han sucedido cientos de desapariciones y la Fiscalía no tiene un mapa, ni patrones que le oriente por dónde empezar a buscar.

También se pone en evidencia lo arcaico del trabajo de nuestras Procuradurías y/o Fiscalías pues quieren resolver las desapariciones forzadas como el robo a casa habitación. Delitos complejos requieren de otra mirada y nuevas metodologías, como puede ser la de investigar crímenes de sistema. Al respecto el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas señala que las investigaciones deben formularse ya no simplemente con el fin de describir de la manera más detallada posible el crimen para que al juez le sea fácil establecer la responsabilidad penal como sucede en la investigación de crímenes ordinarios; sino que el fiscal en la investigación debe trascender la mera descripción del acto criminal y dilucidar el funcionamiento de los elementos de la maquinaria [criminal].

En otras palabras, lo que la Fiscalía de Veracruz o bien la Procuraduría General de la República tendría que estar investigando es cómo funciona la Policía Estatal como máquina criminal que desparece personas. Investigación que tendría que alcanzar tanto al Secretario de Seguridad Pública y por supuesto al gobernador Duarte.

Las desapariciones forzadas en México no son hechos aislados cometidos por algunas malas personas. Las desapariciones forzadas son cometidas por estructuras, públicas y/o privadas, que se saben parte del poder político y siempre han sido prohijados por éste.

Vale entonces insistir que los familiares de las víctimas y la ciudadanía que trabajamos en favor de la justicia tenemos, por delante, un trabajo de décadas.

@EdgarCortezm






Luis López




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