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SOMOSMASS99

 

Jatzibe Castro*

Miércoles 2 de febrero de 2022

 

A María Luisa

 

La muerte la sorprendió por primera vez a sus nueve años, aquel día que, sin entender por qué, vio a sus padres vestidos de muy oscuro, con caras tristes y volviendo de quien sabe dónde, después de haberlos dejado durante toda una mañana de domingo con una amiga muy querida. Notaba el ambiente raro, a la amiga especialmente cuidadosa con ellos y ella sin recordar en qué momento se habían ido sus papás. 

Rememoró los días previos, cuando sus papás anduvieron meditabundos y ausentes en más momentos que de costumbre, especialmente su mamá, y cuando el abuelo, unas semanas antes durante la visita del domingo y, viendo el cuento de Cachirulo, se había quedado dormido en el sillón, lo cual era extraño, ya que siempre los acompañaba emocionado durante las aventuras de aquellos personajes que los transportaban a un mundo mágico de aventuras llenas de luchas entre el bien y el mal, en las que siempre ganaba el bien.

Aquel día de los trajes oscuros, sabía también que el abuelo había estado enfermo y que no lo había visto durante dos fines de semana, por ello, dadas las circunstancias de la llegada de sus padres, y algo que le hablaba desde su interior, les preguntó: ¿dónde está mi abuelo? Y la respuesta fue tan contundente como inentendible: se fue al cielo.

¿El cielo? la escasa información que tenía de religión la hacía pensar en que la gente se va al cielo cuando muere, pero ¿qué era la muerte?… ¿Qué era ese extraño hecho que se aproximaba a su existencia? 

Los días, semanas y meses siguientes su abuela vivió en su casa, la veía a veces triste, otras aún más triste y en ocasiones casi normal, platicaba mucho con su otra abuela y captaba que eso se debía a la ausencia del abuelo, al que no volvió a ver más que en sueños. Muchos sueños, en los que se encontraba con él a hurtadillas en el baño de su departamento, donde había un escondite atrás de la lavadora, de donde él salía para decirle que, aunque ya no estuviera como antes, siempre estaba con ella, la acompañaba y cuidaba, y que cuando quisiera platicar con él, ahí estaría. 

Las cosas habían cambiado, la tristeza rondaba en el espacio, escuchaba conversaciones de los adultos evocando al abuelo, los veía cabizbajos y a veces llorando, y lo peor de todo, el abuelo no aparecía en su vida como antes, ya no viajaban con él y su abuela, ya no se reunían a ver los cuentos de Cachirulo. Ella lo extrañaba, aunque algo la tranquilizaban aquellas visitas en los momentos en que los sueños lo hacían presente. Conscientemente entendió que la muerte es cuando ya no vuelves a ver a alguien de día y a todos les da mucha tristeza.

A sus 16 años volvió a llegar. Un mal día sus amigas de la colonia llegaron sorpresivamente y con una tristeza indescriptible, sollozando sin descanso, a decirles que habían matado a su hermano, amigo muy querido. Fue una tragedia mayor, su familia no encontraba consuelo y ella y su hermana los acompañaban en su pesar. En ese entonces ya era más claro para ella lo que significaba la muerte, no por ello la aceptaba, más bien tenía mil preguntas que nadie le contestaba satisfactoriamente, y solo sentía un dolor muy grande por la ausencia de su amigo, del hermano de sus amigas, del hijo de los papás de sus amigas y del amigo adorado de los amigos de la colonia. 

Poco después, como consecuencia de la partida de su amigo, partió otro de ellos, también de manera trágica, el dolor se incrementó, la tristeza envolvió a aquel grupo de jóvenes del que ella formaba parte. Las dudas también se incrementaron y las ausencias definitivas en la vida consciente se fueron acumulando. Supo de la muerte de familiares, que, aunque lejanos, partían y no volvió a ver y empezó a experimentar un miedo tenaz ante la posibilidad inevitable de que sus papás también se fueran, no le era posible tocar el tema sin sentir desconsuelo anticipado, al grado de evitar por todos los medios hablar o pensar en ello. 

Conforme la vida fue pasando observó que la muerte era cada vez menos trágica para los adultos, mientras más grandes, parecía dolerles menos, o más bien dicho, no afectarles tanto. La observación vino a partir de que, esperando una reacción dramática de parte de sus abuelas, tíos y papás, ante la muerte de parientes o amigos muy queridos, eso no sucedía, la noticia era tomada con tranquilidad, sí tristeza, pero pasajera, había más aceptación, más paz interior en ellos al enfrentar la muerte.

A partir de la búsqueda de respuestas ante el hecho ineludible y su propia experiencia al transcurrir los años, la forma en que apreciaba la partida de los seres queridos, fue cambiando. Aunque el extrañamiento no dejó de suceder y, tanto más cercanos, más añorados eran los que partían, le fue siendo claro que el dolor no es el mismo, la compresión, el conocimiento de experiencias después de esta vida, las vivencias mágicas y no tan mágicas con los seres que habían partido y el deseo de creer que de alguna manera ellos la acompañaban, le han permitido sentirse más conforme con la realidad que representa que alguien a quien amas no estará de la misma manera que estuvo. 

También reflexionaba sobre las diferencias que hay en la forma en que los seres cercanos y queridos parten, las circunstancias que rodean al hecho de morir importan. No es lo mismo cuando muere alguien sorpresiva y trágicamente, que cuando ves paulatinamente disminuida la salud y calidad de vida de un ser apreciado. No es lo mismo que se vaya un joven para quien se auguraba un largo camino por recorrer, a un adulto mayor que vivió una vida llena de satisfacciones. En los primeros casos cuesta mucho aceptar la partida, en los segundos se da una suerte de preparación que permite algo de consuelo. El extrañamiento se vive diferente cuando hubo oportunidad de prevenir lo que vendría.

En cualquier caso, el duelo se vive tan intenso como la cercanía, la convivencia y el amor que te une con quien se va, ella lo sabía e incluso creaba maneras de vivirlo dejando fluir las emociones y sentimientos que le provocaban las diferentes ausencias en su vida. El duelo por la muerte de su papá lo vivió plasmando en lienzo el vuelo que ella imaginaba que aquel ser tan querido había emprendido hacia la libertad, después de la prisión que sus pensamientos vivieron varios años al no poder expresarlos con palabras, mismas que en otros tiempos fueron fructíferas acompañantes en su convivencia.

Ahora, ante el paso de los años, ella además cuenta con el recurso onírico que le permite vivir en otra frecuencia con sus seres más añorados, quienes la visitan, le traen mensajes, le dan respuestas,  y hasta le hacen vivir escenas y aventuras que en vida parecían imposibles. 

¿Será también que nos acercamos y por eso la muerte se aprecia diferente desde los años?


* Jatzibe Castro Castro es pintora y escritora.

www.jatzibe.com.mx

Instagram: Jatzibe_Castro

Imagen de interiores: Título: Huellas | Acrílico sobre papel, 36 x 48 cm. 2013. | Colección: Expresar, dialogar, honrar | Autora: Jatzibe Castro.

Imagen de portada: Título: Tristeza. | Acrílico sobre papel, 36 x 48 cm. 2013. | Colección: Expresar, dialogar, honrar | Autora: Jatzibe Castro.






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12 Comentarios

el 02/02/2022

Un tema muy importante del que hay que hablar. Y también me gusta esa reflexión real de que con la edad, la visión que se tiene de la muerte cambia. Como siempre, te mando abrazo. Gracias por compartir.

el 02/02/2022

No es lo mismo según el tipo que se tardan en morir, pero la ausencia es duele de todas maneras
Es absolutamente terrible

el 02/02/2022

Un tema muy adecuado en estos momentos difíciles que debemos trabajar en la familia

el 02/02/2022

si verdad, la muerte se ve diferente con la edad pero sobre todo sabiendo donde iras después de dejar este mundo…. muy buen texto saludos

el 02/02/2022

Fíjate prima que se ve muy interesante el tema del texto la reflexión que se refleja pero no me gusta hablar a mí de la muerte estaré mal lo que tú quieras pero esas cosas no van conmigo yo sinceramente de todo corazón te felicito porque has demostrado ser muy capaz para escribir y sacar temas hermosos y con algunas reflexiones en ellos te felicito sinceramente de todo corazón con mucho cariño Te felicito primo

el 03/02/2022

Qué tema tan profundo, tan temido y tan inevitable. Después de todo la muerte es lo único que tenemos seguro y sin embargo evitamos hablar de ella o prepararnos para las ausencias (no sé si haya manera, la verdad). Aquí son las creencias o la religión el refugio que abraza y consuela, que para muchos es lo más efectivo.

Gracias por esta imprescindible reflexión.

el 03/02/2022

El nacimiento, evento importante y todos queremos hablar de él. La muerte del cuerpo material,
—desde lo que yo concibo —
tema tabú para muchos. Tuve la experiencia de niña y no recomiendo a nadie, mentir a los niños acerca del suceso. Lo compartimos desde la parada en la que estamos de aceptación del hecho ineludible. Desde nuestra conciencia y creencia de la vida después. Gracias por traer temas tan importantes de la mejor manera, Jatz.

el 04/02/2022

Me recorrí como una película esta historia como propia, y me permitió acomodar algunas piezas de estas tristes experiencias, que aunque esperadas, nunca deseadas, pero vivir el duelo en todas sus secuencias es lo mas importante, entre ellas la fase de aceptación al parecer se abrevia con la madurez que te dan los años y otros factores que bien se mencionan en el texto como son las creencias y religiosos ayudan.
Como siempre es un placer leerte Jatzibe y coincidir, muchas gracias

el 06/02/2022

La muerte… me parece un tema en el que no existe alguien que no lo piense alguna vez en su vida racional. El gran enigma, ¿que será, que se sentirá, a donde vas?, el dolor es según el muerto, hasta que nos toca alguien que amamos… ahh como duele, es dolor sin dolor, es un dolor del alma, se extraña la ausencia de su presencia y aprendes a vivir poquito a poco sin las personas que amaste; Pero, benditos recuerdos!

el 15/02/2022

Has tocado un tema muy importante que no a todos les gusta abordar, creo que cuando más lo hablas mas te preparas para aceptarla, siempre feliz de leerte sigue escribiendo historias lo haces muy bien

el 18/02/2022

Claro que es un tema muy controvertido,pues cada quien tenemos una imagen diferente de lo que es la muerte, pero el sentimiento de pérdida es terrible, yo lo sufrí muy joven con mi papá que fue él, el primero en partir. De mi familia nuclear, y como dices poco a poco vas cambiando de manera de ver la muerte, y sobretodo aceptar que un día nos tocará a nosotros..
Un abrazo grande

el 18/09/2024

Muy pertinente y cierto tu escrito querida Jatzibe, he vivido la muerte durante casi toda mi vida, por primera vez la muerte de una tía abuela, tenía 5 años, mi madre lloraba quedito y se veía muy triste, a los 7, la muerte de mi madre y de ahí en adelante…pero como tu lo dices se aprende a enfrentar la muerte, se procesa de diferente manera, el dolor es profundo pero va acompañado de la aceptación, que te da la madurez.



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