SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 2 de diciembre de 2022
Con diferencia de dos semanas se llevaron a cabo en la capital del país dos marchas.
La primera (13 de noviembre), que con el argumento de defender al Instituto Nacional Electoral (INE) convocó la oposición al gobierno a través de la cara visible de la oligarquía para esos menesteres, Claudio X. González, secundado por las cúpulas del Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido de la Revolución Democrática (PRD), la jerarquía católica, entre otros.
Entre los personajes «distinguidos» que asistieron a esta marcha se encuentran: Vicente Fox, Santiago Creel, Elba Esther Gordillo, Margarita Zavala, Javier Lozano, Roberto Madrazo, José Woldemberg, José Narro Robles, Alejandro Moreno Cárdenas, Marko Cortés, y otros con quienes la gente que se considera decente evitaría vincularse, incluso en una fotografía.
Ha sido, hasta el momento, la mayor movilización en contra del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador (AMLO), lo que alimentó la ilusión de esa oposición en cuanto a la recuperación de posiciones políticas perdidas en la elección federal de 2018 y el retorno a privilegios afectados. Fue tanta su euforia que se vieron nuevamente dueños del país en 2024.
La segunda marcha, dos semanas después (27 de noviembre), convocada por el presidente López Obrador con motivo de informar de los logros en cuatro años de su gobierno. Con él marcharon, además de una masa considerable de pueblo, quienes lo han acompañado en su ya largo esfuerzo por impulsar la transformación del país, colaboradores en su equipo de gobierno y autoridades de algunos estados. Por el número de asistentes fue una contundente respuesta política a la marcha opositora y a las expectativas que de manera autocomplaciente fabricaron.
Fue notoria la participación de jóvenes y la asistencia desde todos los estados de la República e incluso desde el extranjero, lo que muestra la capacidad de convocatoria de AMLO y la estima que goza entre buena parte de variados sectores de nuestra población.
Algo que llamó la atención fue el hecho de que un presidente de la República se mezcle y camine con su pueblo, situación que en este país no se presentaba desde el gobierno del general Lázaro Cárdenas, una muestra de la popularidad del convocante, popularidad que no es de ahora, se la ha ganado por su trayectoria política y su tenacidad y tozudez para impulsar un proyecto de nación diferente en aspectos importantes a lo que, con excepción del general Cárdenas, ha vivido nuestro país.
También, y no creo que sea exceso de optimismo, por las respuestas en entrevistas a participantes, pudo observarse que, en general, ha ocurrido un cambio en la conciencia de mucha gente. Sin embargo no son pocos los que aún cifran sus esperanzas en una persona, cuando deberían hacerlo en su capacidad y fuerza como pueblo, cosa que casi hasta el cansancio ha repetido esa persona: solo el pueblo salva al pueblo.
Además del contraste en cuanto a la asistencia, la pequeña gran diferencia entre las dos marchas estuvo en el enfrentamiento de dos proyectos de país:
Uno, que propone más de lo mismo, en el que una minúscula parte de la población poseedora de los bienes y riquezas otrora nacionales, concentra y centraliza la riqueza generada por el trabajo de la inmensa mayoría, quienes al carecer de lo estricto cada vez se hundirían más en la pobreza y la desigualdad. Y como eje importante de ese proyecto proseguir con la entrega del país al capital monopolista transnacional y ceder a ese capital la soberanía nacional y popular.
El otro, que propone e impulsa una serie de transformaciones con las que se pretende recuperar para la nación lo que fue objeto del despojo neoliberal, procurar un reparto menos injusto de la riqueza producida por los trabajadores, crear condiciones de vida y trabajo más dignas para la mayoría de la población, priorizar la atención a los estratos más vulnerables y pobres, promover el avance democrático y recobrar la soberanía perdida en sus dos vertientes, la nacional y la popular.
No obstante, la evidencia de apoyo popular que tiene el gobierno y de manera particular el presidente López Obrador, la magnitud de la marcha convocada y organizada por la derecha es para tomarse en cuenta con la mayor responsabilidad, porque echará mano de todos sus recursos, que no son pocos, y tendrá el apoyo de sus aliados locales e internacionales en su lucha por retornar al anterior estado de cosas; y procurará ganar adeptos, sobre todo entre estratos medios de la población.
Si Morena fue el instrumento para desplazar a los neoliberales del gobierno e iniciar un cambio, para continuar con la transformación del país el instrumento deberá ser, necesariamente, el pueblo. Ello será posible con el despliegue de una intensa lucha ideológica que revolucione la conciencia colectiva.
Porque en el universo, como en todos los órdenes de la vida, con excepción del cambio, nada es eterno.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Marcha del 27 de noviembre de 2022 con motivo del informe del presidente Andrés Manuel López Obrador a cuatro años del inicio de su gobierno. | Presidencia de México.
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