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El arte musivo en México: El Hombre Mitificado

Diálogo Estado / Para Ver, Oír y Comer / Top News / 11/07/2018

SOMOSMASS99

 

Jesús Oñate Moreno*

Miércoles 11 de julio de 2018

 

En la década de los años 50 del siglo pasado, surgieron en México las primeras factorías que empezaron a fabricar mosaico de vidrio tipo italiano, para recubrimientos de edificios y casas. Existían en la mayoría de ellas deficiencias de carácter técnico en la elaboración del mosaico, motivo por el cual muchas desparecieron. Sólo sobrevivieron dos empresas.

Su permanencia se debió a que ambas recurrieron al apoyo externo de carácter técnico por parte de ingenieros químicos italianos que auxiliaron en la fabricación del mosaico.

Se contó también con la asesoría del maestro italiano Luis Scodeller, reconocido experto en el arte musivario, quien llegó a trabajar a México en el año de 1952. Él enseñó a pintores, arquitectos y maestros de obra acerca de la ejecución y colocación de murales en nuestro país.

Como antecedente, a raíz del triunfo de la Revolución Mexicana surgió un grupo de notables intelectuales, académicos y artistas que trabajaron con una mística nacionalista, retomando los valores histórico-culturales de México, contribuyendo así a la educación de las nuevas generaciones.

En el año de 1950, el gobierno federal convocó a ingenieros, arquitectos y artistas a participar en la construcción de la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México. Notables pintores se integraron a este proyecto, se les encomendó la ornamentación exterior de algunos edificios.

Los artistas pronto se percataron de que no podían utilizar las pinturas tradicionales para la ejecución de sus trabajos al exterior, esto por su breve durabilidad al exponerse a la intemperie. En virtud de lo anterior, recurrieron al uso del mosaico tipo italiano, el cual ya se fabricaba en México.

Los maestros José Chávez Morado, Francisco Eppens Helguera y David Alfaro Siqueiros realizaron los primeros murales de mosaico tipo italiano en México. Simultáneamente, Diego Rivera y Juan O’Gorman realizaron murales en la misma Universidad, pero empleando mosaico de piedra natural, cuya técnica dio origen al famoso mosaico mexicano.

La ejecución de murales de mosaico se generalizó en casi toda la República Mexicana en edificios públicos, privados, iglesias, universidades y otros centros educativos. De igual forma, se realizaron obras en otros países, todas hechas en México, diseñadas por pintores y mosaiquistas mexicanos.

La pintura mural tiene la virtud de ser un arte para el pueblo, es decir, está al alcance de todos. Esa fue la razón y la propuesta de los pintores revolucionarios de México.

Celaya tiene la fortuna de contar con un mural de mosaico tipo italiano. El mural se encuentra en el exterior del edificio administrativo principal del Instituto Tecnológico de Celaya.

En el año de 1985, los directivos del plantel encomendaron la realización de un mural en mosaico a un grupo de pintores, estando éste conformado por: Agustín Rojas Garcidueñas, quien efectuó el diseño del proyecto, el arquitecto Camilo Aguilar que se encargó del estudio arquitectónico y quien esto escribe, habiéndome correspondido la responsabilidad de los trabajos de elaboración e instalación.

El mural del ITC lleva por título: El Hombre Mitificado. Tiene 2.80 metros de alto y 9 metros de largo, con una superficie total de 25 metros cuadrados. Está conformado por 250 mil mosaicos con un tamaño aproximado de 1 centímetro cuadrado y 200 colores diferentes. Este mural tiene la particularidad de haber sido elaborado en el mismo sitio donde se instaló, es decir, en una de las salas del propio Instituto. Habitualmente, la elaboración de un mural se lleva a cabo en un taller donde se cuenta con todos los elementos apropiados para efectuar los trabajos.

En su elaboración se contó con la ayuda de 10 personas voluntarias y los trabajos se desarrollaron en tres meses. El 21 de septiembre de 1985 fue inaugurado por las autoridades municipales y del Instituto Tecnológico; han transcurrido ya casi 33 años y semestre tras semestre, el mural se convierte en el marco de fondo al momento de tomar la fotografía del recuerdo de generación para cada una de las diversas carreras.

Para mí es grande la satisfacción de haber contribuido como mosaiquista en la realización de El Hombre Mitificado. A la vez, aprovecho la ocasión para reconocer y valorar la enseñanza que como discípulo recibí de Luis Scodeller, aquel maestro italiano que tanto favoreció a que en México germinara la semilla del arte musivo.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Imagen de portada: Mural El Hombre Mitificado. | Foto: Instituto Tecnológico de Celaya.






Luis López




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