SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 14 de septiembre de 2018
En saludo al XXIII Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba.
Toluca, Estado de México,
22 y 23 de septiembre de 2018.
No pocos pensaron que como consecuencia del diálogo sostenido el 17 de diciembre de 2014 entre Raúl Castro y Barack Obama y el anuncio del inicio de conversaciones para el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, rotas unilateralmente por este último desde el 3 de enero de 1960, terminaría el «embargo», eufemismo con el que los norteamericanos denominan lo que en realidad es un brutal y genocida bloqueo que afecta todos los órdenes de la vida en la mayor de las Antillas.
Las relaciones diplomáticas entre ambos países quedaron oficialmente restablecidas a partir del 20 de julio de 2015 y ello reforzó la esperanza que tenían sobre el fin del bloqueo no sólo algunos optimistas (y otros aún más desinformados), sino también la de quienes se ilusionaron y pensaron que Cuba daría un giro en su sistema político, económico y social, con lo que verían coronadas sus añejas aspiraciones de derrotar a la Revolución.
Sin embargo, el mismo personaje estadounidense que alentó tal esperanza entre los optimistas y los desinformados, Barack Obama, se encargó de apagarla cuando oficial y públicamente reconoció el fracaso de la anterior política hacia Cuba y que la nueva era solamente un cambio de táctica dentro de la misma estrategia: destruir la Revolución Cubana. Lo confirmó unos meses después de su visita a Cuba cuando amplió por un año más la aplicación de la ley que sustenta el bloqueo, la que Trump refrendó hasta el 14 de septiembre de este año y el pasado lunes, 10 de septiembre, extendió por un año más.
Los otros, los ilusos, continuarán esperando, como cuando se desintegró la antigua Unión Soviética (1990) y leyes como la Torricelli (1992) y la Helms Burton (1996) hicieron más agresivo el bloqueo en momentos en que el pueblo cubano vivía una grave crisis por la caída de su economía, vinculada enormemente al antiguo «campo socialista».
La agudización del bloqueo en tiempos del «periodo especial» y todas las dificultades que se presentaron a raíz de la caída del campo socialista en Europa, emocionó a la mafia contrarrevolucionaria que hizo maletas y planes con la esperanza de una intervención imperial que les permitiera el retorno a la isla y a sus privilegios. Y aún esperan.
Durante el próximo período de sesiones, el número 73, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Cuba presentará un informe que sustenta el proyecto de resolución 72/4, sobre la “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, el que se votará por el pleno de la Asamblea. Esta será la vigésima séptima ocasión en que se someta a votación un proyecto de resolución exigiendo el fin del bloqueo.
El informe establece:
«El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba constituye el principal obstáculo para el desarrollo de todas las potencialidades de la economía cubana. Representa un freno para la implementación tanto del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social del país, como de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es el principal escollo para el desarrollo de las relaciones económicas, comerciales y financieras de Cuba con los Estados Unidos y, por su carácter extraterritorial, con el resto del mundo. Los daños acumulados por el bloqueo durante casi seis décadas de aplicación alcanzan la cifra de 933 mil millones 678 mil dólares tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional. A precios corrientes, el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de 134 mil 499 millones 800 mil dólares».
Las veintiséis votaciones anteriores han mostrado la posición de los pueblos del mundo en favor de Cuba y contra el bloqueo genocida impuesto por Estados Unidos, al grado de que actualmente solamente este país, junto a su aliado Israel, son quienes se oponen al levantamiento de esa agresiva y criminal política.
El bloqueo es un entramado supuestamente legal conformado por normas de distinta jerarquía que incluyen proclamas, decretos y leyes, cuyo sustento inicial fue la Ley de Comercio con el Enemigo (1917), en la que se fundamentó la Proclama Presidencial 3447, emitida por John F. Kennedy en 1962, con la que se inició oficialmente esa agresión.
Para quienes desde posiciones extraña y aparentemente neutrales exigen cambios en Cuba, habrá que recordarles que éstos iniciaron el 1 de enero de 1959 con el triunfo de la Revolución, la acción más sublime que puede realizar un pueblo, y que a partir de esa fecha se dieron una serie de transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales que para muchos países, aun con mayores recursos que Cuba, parecen difíciles de alcanzar.
La «Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista», que contiene los lineamientos [1] esenciales para impulsar el desarrollo socioeconómico en las condiciones actuales del proceso revolucionario; las pasadas elecciones que marcaron el relevo de la generación del Moncada en la más alta conducción política del país y el proyecto de la nueva Constitución que actualmente debate el pueblo cubano son, entre otras, muestras de los cambios que últimamente ocurren en Cuba con la participación de un pueblo consciente.
En la heroica resistencia del pueblo cubano frente a la agresividad imperial mucho influyó la certera conducción de Fidel. Y ahora que su ausencia física multiplicó su presencia en el pueblo, principalmente entre la juventud, esa resistencia se ha potenciado y se manifiesta y refuerza con el lema «Yo soy Fidel».
No dudamos que el resultado de la votación de la resolución sobre la «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», en el próximo periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sea ampliamente favorable a la isla; no obstante ello, consideramos un deber de cualquier persona honesta brindar su solidaridad al hermano pueblo cubano.
¿Y por qué a Cuba?
La solidaridad es un principio ético, complementario de otros no menos importantes, que debe regir la convivencia tanto entre individuos como entre naciones. Con muchos pueblos y de diversas formas Cuba ha sido solidaria, en algunos casos a costa de la vida de muchos de sus mejores hijos, y ha sido hostigada por aplicar y defender esos principios.
Y ha ganado el reconocimiento y simpatía de los pueblos del mundo por ser ejemplo de soberanía y dignidad.
Nota:
[1] Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.
* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Ciudadano Regional en Defensa de la Soberanía en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Raúl Castro y Barack Obama, ex presidentes de Cuba y Estados Unidos. | Foto: The Cuban Economy.
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