SOMOSMASS99
Roberto Gómez Palacios / SomosMass99
Lunes 8 de agosto de 2016
El séptimo arte lleva entre nosotros un poco más de cien años y desde entonces se ha convertido en uno de los placeres indispensables para la vista y el oído. Podríamos decir que su origen se halla en los inicios del arte, desde que los primeros seres humanos trataron de captar la realidad y comunicarla. Los años finales del siglo XIX marcan el inicio de cuando el hombre por fin encuentra la forma de reproducir lo más fielmente posible los aspectos cambiantes de la vida diaria por medio de la maravillosa invención del cine. Ya lo había intentado por medio de otros lenguajes como la literatura, la pintura, la música, la escultura y un descubrimiento que iba a servir tanto como los anteriores: la fotografía. De lo que se trataba era que la fotografía captara movimientos y actitudes, mientras el fonógrafo, que se inventó en 1870, recogía las voces, los sonidos. Así, el director y todo el equipo de trabajo que realizaba una película tenía “su” idea de la realidad y trataban de comunicarla. Si bien solamente reproducía fragmentos de la vida cotidiana y era mudo, desde esos momentos el cine fue considerado una maravilla.

- Metrópolis, de Fritz Lang.
En su libro El Cine, Carlos Gortari y Carlos Barbáchano cuentan que en La llegada de un tren a la ciudad de Ciotat, de los hermanos Lumiere, el público se levantaba de sus asientos atemorizado al creer que el tren que aparecía en pantalla se les vendría encima. Al principio de la proyección aparecía un puntito lejano que poco a poco se acercaba hasta que se abalanzaba sobre sus cabezas al entrar en la estación. Películas como las producidas por los hermanos Lumiére, que fueron de las primeras que se proyectaron, reproducían una realidad poco compleja. Sin embargo, en cuanto se aprendió a realizar empalmes de fragmentos de cinta, sobre todo después de que Thomas Alva Edison descubriera la película de 35 milímetros, se hizo necesaria una sinopsis que ayudara a la construcción de la película. Era algo muy breve, utilitario, un recurso con el que un poco más tarde hallaremos el guión cinematográfico que dejará atrás las sinopsis de primeros títulos como El carpintero, El herrero, La demolición de una pared, Baño en el mar y otros más; las indicaciones anotadas en una hoja de papel y que daban lugar a la improvisación, como sucedía en la primeras películas mudas de Mack Sennet y muy posiblemente de uno de los primeros referentes del cine cómico, Max Linder. De ahí se dio el paso al guión literario y de éste al guión técnico. De los primeros que usaron el guión literario y el guión técnico fueron el ruso Sergei Eisenstein y el norteamericano David W. Griffith. Einsenstein rodaba sus cintas a detalle y para eso anotaba el plano por plano de muchas de las secuencias de sus películas, y Griffith -“el mago del montaje y del movimiento, en palabras de Einsenstein”- manejaba el cambio y los emplazamientos de la cámara, es decir, todo tipo de planos: desde un gran plano general hasta el primer plano, con lo que realzaba el gesto del actor. Vale, en resumen, decir que el guión literario había sido útil para la historia que se quiere contar y el guión técnico para resolver las dificultades que se presentaban a lo largo de la realización del film.

- Casablanca, de Michael Curtiz.
Con esto, probablemente, nos imaginamos o nos damos cuenta de lo complejo que resultaba crear y construir una cinta. El francés Georges Méliès fue el primero en construir un estudio acristalado, aunque antes de él Thomas Alva Edison había construido un “estudio de rodaje”. La finalidad de ambos fue la de aprovechar al máximo el tiempo de rodaje y tratar de ganarle a las condiciones adversas del clima. Actualmente los estudios reúnen todas las condiciones ambientales necesarias para elaborar una película. Parte fundamental del estudio es el plató, que son cada uno de los escenarios cubiertos que se encuentran de manera conveniente acondicionados, dotados con aparatos de iluminación, de tomas de sonido y el utillaje mecánico necesario para reproducir las condiciones ambientales que se buscan. En muchas partes del mundo existen estudios cinematográficos. En México los Estudios Churubusco son muy conocidos, de Estados Unidos sólo nombraremos los famosos 20th Century Fox y el Edison’s Black Maria, como ejemplos. Con todos los avances que se han logrado en las herramientas para obtener imágenes y sonidos cada vez más reales, se puede ahora filmar tanto en escenarios naturales, al aire libre como en interiores.

- Los siete samuráis, de Akira Kurosawa.
Sin embargo para llevar a cabo este trabajo titánico, el director de la película necesita no sólo la ayuda del imprescindible fotógrafo (Alejandro Gonzáles Iñarritu y Emmanuel Lubezqui, con su excelente trabajo se llevan los Óscar) sino de un número considerable de personas que son capaces de realizar mil oficios: argumentistas, guionistas, camarógrafos, técnicos de sonido, y de allí hasta carpinteros, plomeros, pintores, dibujantes, iluminadores, maquilladores, diseñadores de vestuario, ambientadores, diseñadores, maquetistas, encargados del sonido y efectos especiales, choferes, actores del doblaje, actores, músicos, compositores e instrumentistas. Alrededor del plató y donde se filme hay centenares de artistas, creadores, técnicos, operadores y ayudantes que son indispensables para llegar a un resultado final. Así el rodaje de una película puede llevar meses, aunque haya películas que se han filmado en pocos días.
Lo dicho hasta aquí es sólo un repaso. No obstante, no podemos hacer a un lado ni dejar de mencionar a los editores, cuyo papel es vital porque muchas veces de su trabajo depende el éxito de la película. El manejo profesional de los materiales filmados, puede llevar a un trabajo extremadamente matizado, de tal suerte que el trabajo del editor de cine se puede comparar al del editor de grabados o al editor de libros. Podemos arriesgarnos a afirmar que es un trabajo de laboratorio, que a primera vista no es esencial, pero que sí es una condición necesaria.
En contraste con todo esto, y al margen de la gran industria del cine que produce cientos de películas comerciales al año, tantas que tal parece que el cine se come al cine y no se sabe por dónde empezar, hace mucho que existe el cine científico, el cine amateur, el cine experimental, el cine independiente y también, gracias al gran avance de la tecnología que produce cámaras prácticas, sencillas, livianas y de fácil manejo, hasta celulares en mano de miles de jóvenes, se puede tratar de mostrar su forma y manera de ver, oír y pensar su realidad. Muy aparte de Cannes, Globos de Oro u Óscares.

Comparte en Facebook
Twittéalo








