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Laura Cuevas Rodríguez*
Miércoles 13 de octubre de 2021
Las razones por las que el pueblo guanajuatense sigue manifestándose panista, según los resultados de las últimas elecciones y durante los últimos casi treinta años, es un tema que sigue siendo de interés y que nos intriga a muchos.
Ante los resultados electorales del seis de junio pasado, en los que el Partido Acción Nacional obtuvo una mayoría rotunda en casi todos los municipios del estado, cabe preguntarse qué ha hecho este partido para conservar la fidelidad de la mayoría de los guanajuatenses.
Lo anterior, sobre todo porque los resultados que han dado los gobiernos panistas no han traído el progreso y el estado de bienestar para la mayoría de la población. Por ejemplo, Guanajuato sigue siendo uno de los primeros en la migración ilegal de mexicanos a Estados Unidos, muchas personas no encuentran satisfechas sus necesidades y las de sus familias. Un segundo tema es el de la inseguridad que persiste en este estado. Guanajuato es desde hace tiempo el más violento de la Republica, por el número de homicidios que ocurren a diario. Al respecto, ya es bastante conocido el tema del fiscal del estado y su falta de resultados en materia de seguridad durante más de una década en dicho puesto, es el colmo que ya el propio Presidente de la Republica lo haya evidenciado en su conferencia.
Los dos ejemplos anteriores debían bastar para dejar de votar en favor del PAN, pero eso no ha sucedido, la población votante sigue favoreciéndole en las urnas. ¿Por qué sucede esto? Como es de suponer, la respuesta a esa interrogante entraña un verdadero estudio sociológico. Aun así, nos aventuraremos a presentar algunas razones para tratar de explicar esa actitud guanajuatense.
La primera de ellas tiene que ver con la religiosidad de la mayoría de la población, que de manera avasallante se dice católica −de acuerdo al último censo del INEGI−. Es bien conocida la afinidad histórica entre la iglesia católica y el PAN, así como la aversión de este grupo religioso tan poderoso hacía las corrientes políticas de izquierda, mismas que ha visto como una amenaza hacia la forma de vivir que propone y defiende. No quiere decir que todos los católicos son panistas, claro. Pero es conocida la influencia de la iglesia católica en sus feligreses para que a la hora de emitir su voto no se olviden de que “el cielo es azul”. En Guanajuato, como ya lo han analizado varios especialistas, se vota por el partido, no por candidatos.
El segundo motivo es la influencia y poder de los grupos empresariales que están del lado del PAN. Éstos son, de alguna manera, parte o afines a esta agrupación política −y muchos de ellos cercanos también a la iglesia católica−, porque han hecho sus negocios bajo su amparo y en consecuencia siempre apoyan con sus recursos la permanencia del PAN en el poder.
Otra razón, es la red que, como lo hizo el PRI en sus tiempos, han creado los panistas en estas tierras. Tienen muchos votos a través de las instituciones que manejan la capacidad de cooptar gente. Ya sea por medio de la amenaza velada o abierta de perder o conservar un trabajo, una beca, un apoyo. Hay que ver lo que sucedió en las elecciones pasadas, en las que se obligó a empleados municipales a asistir a los mítines de campaña de los candidatos panistas. Ruines.
Otra causa de gran importancia para este tema es la referente al nivel de educación en el estado. Guanajuato ocupa el lugar número 27 a nivel nacional, en cuanto a promedio de escolaridad, con nueve años de estudios para su población, sólo a cinco lugares del último lugar. Y, en cuanto a los índices de analfabetismo, Guanajuato se encuentra en el lugar número diez de los 32 estados de la Republica. Es así que la educación, después de tres décadas de gobiernos panistas, ha avanzado de manera lenta y penosa. El estado aún está lejos de llegar a ser una región libre de analfabetismo.
Son, entre otras razones, las enunciadas arriba, las que en conjunto pueden estar ocasionando este empantanamiento político que padecemos en la cuna de la independencia, empantanamiento que se hace necesario sacudirnos, pues probado está que la forma de gobernar panista no ha beneficiado a las mayorías y es más bien retrógrada en sus pretensiones y en los hechos.
Se hace necesario, también, que la oposición juegue un papel de mayor trascendencia, que deje las riñas internas y tome conciencia de su papel en el avance democrático del estado. Esa es una causa más: el triste papel de la oposición, que no logra articularse ni fortalecerse.
Los guanajuatenses encontraron en el panismo una salida del priismo, pero ahora no ven entre las alternativas al panismo una mejor opción, ven sus errores y su falta de contundencia. Es imperativo que se formen verdaderos líderes y bases de oposición que logren ser una opción válida para la mayoría de los guanajuatenses.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece la autora.
Foto de portada: Martín Bendico (@martinbendico) / Unsplash.
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