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El escorpión y la rana

Diálogo País / Top News / 30/11/2018

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 30 de noviembre de 2018

 

El «acercamiento» del sector hegemónico de los empresarios al ejecutivo federal que iniciará funciones el 1 de diciembre responde a una realidad que no debe perderse de vista: son ellos quienes tienen el poder en este país y se disponen, con la formación de un consejo asesor, a «colaborar» con el nuevo gobierno

Tal colaboración, como ha sido siempre, se haría desde las posiciones y la lógica empresarial y tendría como principal objetivo defender los intereses y privilegios de ese sector, así como evitar crear nuevas o agudizar añejas contradicciones.

Estos empresarios, formados y forjados en el neoliberalismo son fieles defensores y promotores de esa corriente político-económica que ha conducido al país y a la inmensa mayoría de nuestro pueblo a las lamentables condiciones en que hoy se encuentran.

Lo único que cabe esperar de ellos es que harán lo necesario para acrecentar su poder y que los cambios se den al más puro estilo gatopardiano; dicho de otra manera: ellos seguirán enriqueciéndose y las condiciones del pueblo empeorarán, porque para que exista una enorme acumulación de riqueza debe existir una enorme acumulación de despojos.

Si se piensa que es un logro que fuertes grupos empresariales participen en la formación y capacitación de personas en el contexto de programas para impulsar el desarrollo y el crecimiento, como es el caso del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, que contempla la capacitación de cien mil personas por el Grupo Salinas, imaginemos qué tipo de capacitación y formación teórica e ideológica recibirán esas personas y si ello contribuirá a los objetivos del programa.

Si pretendemos transformar nuestro país, será necesario recuperar y retomar valores éticos y morales que propicien la solidaridad, la igualdad, la equidad y la justicia, que brillan por su ausencia en la lógica capitalista, sobre todo en su expresión neoliberal, en la que se exalta sobremanera el individualismo y la obsesión por la ganancia genera desigualdad, inequidad e injusticia.

A los grandes empresarios los une el poder y como sector hegemónico de la clase dominante promueve y cuida que su ideología sea también la dominante, condición esencial que le facilita el control sobre el resto de la sociedad. Sería irresponsable y se pecaría de «extrema inocencia» si se confía la formación de personas que supuestamente impulsarán la transformación del país a quienes, paradójicamente, verían afectados sus intereses con esos cambios.

Y es que, como en la fábula del escorpión y la rana, está en la naturaleza del capital y sus representantes una conducta que no obstante conduce a nuestro país y al mundo hacia mayores desigualdades y peligros, de ella depende su existencia y su poder.

Esa es una de las razones por las que los más de treinta millones de ciudadanos que votamos por una transformación del país procuremos organizarnos, de las más variadas formas, para impulsar y defender los cambios que creamos necesarios.

No se trata de entregar al nuevo gobierno un cheque en blanco sino manifestarle, consciente y organizadamente, un respaldo crítico a las medidas que emprenda en beneficio de la nación.


* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Ciudadano Regional en Defensa de la Soberanía en Salamanca, Guanajuato.

Imagen de portada: Ricardo Salinas Pliego, dueño de TvAzteca, y Andrés Manuel López Obrador. | Foto: Línea Directa.






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