SOMOSMASS99
Laura Cuevas Rodríguez*
Jueves 27 de mayo de 2021
Desde el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los poderes económicos que dirigen la oposición conservadora a la 4T no han dejado de golpear al presidente, a través de todos los medios de que disponen. Dicha oposición está integrada en esencia por los partidos políticos conservadores del país, así como por empresarios de la misma ideología. Estos últimos, acostumbrados a aprovechar el poder político y económico desde hace varias décadas.
La manera como la oposición ataca al presidente consiste, en buena medida, en la difusión de noticias falsas a través de los medios masivos de comunicación (televisión y radio) y las redes sociales (Twitter, por ejemplo) sobre los que tiene control.
En el mismo tenor, otras estrategias para golpear a esta administración consisten en: la propaganda maximizada y desproporcionada de los errores o descuidos del gobierno (cuando en otros mandatos los han pasado por alto); la organización de marchas que esgrimen causas que en principio son justas, sin embargo, muchas de ellas con comportamientos violentos que piden la destitución del presidente; la deslegitimación del gobernante, por ejemplo como cuando se planteó que en México habitan casi 130 millones de habitantes y que sólo 30 millones de electores votaron por el actual mandatario, por lo tanto −según este “razonamiento”− la mayoría de los mexicanos no habría votado por el actual mandatario, como si los niños, bebés y menores de edad votaran y como si haber logrado esa votación fuese poca cosa (esta campaña la lideró sin éxito, junto con otros panistas, la senadora plurinominal blanquiazul Kenia López Rabadán). También, la oposición a través de cientos de amparos ha frenado las obras de infraestructura iniciadas por el presidente (el Aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya…) argumentando un supuesto atentado a la ecología. Asimismo, sostiene una férrea oposición a la reforma de la industria eléctrica propuesta por el presidente, misma que busca un mayor control por parte del Estado Mexicano, así como la autosuficiencia nacional en este sector, y acotar contratos leoninos en esta industria que sólo han beneficiado a las empresas extranjeras.
Lo anterior, puede ser visto como una serie de reacciones, a las que los opositores tendrían derecho en un ambiente democrático. Sin embargo, dichas acciones no son casuales, son en realidad parte de una estrategia: la estrategia del golpe blando.
De acuerdo con el caricaturista Rafael Barajas Durán El Fisgón y el intelectual Fabricio Mejía Madrid, en nuestro país se está intentando un golpe blando desde el inicio del gobierno de AMLO. Dicho golpe ha sido urdido por parte de los poderes económicos que cogobernaron −con los políticos en turno− el país durante muchos años. De manera específica, durante el periodo llamado neoliberal. El Fisgón menciona a Claudio X. González y a la Coparmex, como los principales líderes opositores que encabezan dicho golpe.
Nada es casual en un golpe blando. Gene Sharp diseñó en la década de los noventa la estrategia del golpe blando, cuyo fin, define, es derrocar gobiernos a través de métodos no violentos. Y expone cinco pasos o tácticas para llevarlo a cabo. Dichas tácticas pueden ser aplicadas de manera secuencial o todas a la vez.
Son las siguientes:
- Ablandamiento. En esta etapa se busca crear descontento en los individuos a fin de propiciar un malestar social, a través de acciones como rumores falsos, intrigas, acusaciones de corrupción.
- Deslegitimación. Intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y los derechos humanos (que supuestamente, se alega, están en peligro).
- Calentamiento de calle. Lucha por reivindicaciones políticas y sociales. Manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones violentas que amenacen a las instituciones.
- Desestabilización. Consiste en ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de ingobernabilidad.
- Fractura institucional. Forzar la renuncia del presidente en turno, con acusaciones jurídicas y apoyándose en airadas manifestaciones [1].
El mismo estratega recomienda, de manera específica, impulsar movimientos a través de causas tales como el feminismo y las ecológicas. Tal cual, hemos visto que ha sucedido en nuestro país; las feministas, con motivo del Día de la Mujer, han destruido monumentos en la capital, han atentado contra el mismo Palacio Nacional y han culpado al presidente de casi todos las injusticias que sufren y han sufrido las mujeres de México. Y para sorpresa nuestra, apoyadas por miembros del partido más conservador del país, el PAN, partido político que en esencia es antifeminista. Hace cinco, ocho, diez, doce años, nunca se manifestaron en contra de tales injusticias, que son históricas en nuestro país. Por supuesto, su interés actual hacia las féminas es mera simulación, es sólo oportunismo político.
De igual manera se han vuelto ecologistas, cuando nunca les ha importado, en el actuar de sus gobiernos, procurar el medio ambiente, ni el cuidado de los recursos naturales de México. Todo lo contrario, ejemplos abundan. Uno, para muestra: los excesos de las mineras extranjeras contra el medio ambiente, permitidos durante los gobiernos panistas y priistas, son de escándalo universal.
Si revisamos, aunque sea de manera breve, lo que ha acontecido durante el gobierno de López Obrador, coincide a plenitud con la estrategia de golpe blando. Sin miedo de ser víctimas de alguna falsa teoría del complot, podemos coincidir con las voces que desde el principio de la 4T han advertido de este intento de la oposición para destituir al presidente.
En el momento actual, previo a las elecciones del 2021 para renovar la Cámara de Diputados, las intentonas de la derecha mexicana para derrocar al presidente se agudizan. Las fakes son más abundantes que nunca, los opositores desquiciados y rabiosos, capaces de todo, periodistas indignos sirven de voceros de los golpistas para defender lo indefendible. Están dispuestos a todo para recuperar el dinero del presupuesto nacional y el poder en nuestro país.
Rafael Barajas también nos dice que los golpes blandos han funcionado en América Latina contra los gobiernos progresistas. Un ejemplo claro de ello es lo acontecido hacia el sur del continente, en Brasil. Recordemos cómo a través de un juicio legal, con acusaciones de corrupción, en un golpe sin violencia ni acciones militares, la mandataria Dilma Roussef fue destituida de la presidencia. Presidencia que había ganado de manera legítima, por el voto popular.
Es pues necesario saber qué hacer ante este intento de la oposición moralmente derrotada −como la llama el presidente−, para evitar que su estrategia en algún momento les brinde resultados. Y para ello, parafraseo de nueva cuenta al Fisgón, quien nos dice que lo mejor que podemos hacer para derrotar un golpe blando es, darlo a conocer, hablar de ello, denunciarlo, evidenciarlo. Tal como lo hace todos los días el presidente de México, ni más ni menos.
Referencia:
[1] revistamemoria.mx/?p=3300 Consultado el 28 de abril 2021.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece la autora.
Imagen de portada: Claudio X. González, presidente de la asociación Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad. | Foto: EA Noticias.
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