Paola Queirolo / SomosMass99
León, Gto. / Miércoles 10 de junio de 2015
“Soy autodidacta en esto de la repostería, nunca he tomado una clase. Todo en la vida es prueba y error”, cuenta Lucía Álvarez mientras sonríe rodeada de galletas, pasteles, alfajores y pays elaborados por ella misma. Una actividad que la egresada de la carrera de Artes Visuales eligió cuando se enfrentó a “la dura realidad de que del arte no se vive”.
Ante un panorama de desempleo, su ingenio, la nostalgia por los dulces de su abuela y la necesidad de desarrollarse económicamente la llevaron a emprender su naciente micro empresa. “No dejo mi arte, hago pintura y escultura, la repostería además de un gusto es un medio de sustento”.
Hacer pruebas, errar y acertar, analizar sus fortalezas y desarrollar una marca que proponga, fueron los inicios de Glück (suerte en alemán). Es una mezcla de repostería, arte y decoración, nos dice en su slogan, y así podemos apreciarlo en el interés de incorporar su amor por el arte y su formación profesional en la creativa idea de hacer pasteles con imágenes de las más famosas pinturas del mundo, el Guernica de Pablo Picasso, El Grito de Edvard Munch, obras de Magritte, Wharhol, Monet. Todas con alto grado de dificultad en su realización y, a decir de Lucía y otro de sus socios, de retos.
“Es muy grato darse cuenta del asombro de las personas cuando ven los pasteles, algunas de inmediato reconocen la pintura, el autor; y para quien las desconoce y pregunta, una oportunidad de aprender, un acercamiento al arte a través de los sentidos, de la vista y del gusto por el sabor”.
En estas obras de arte todo es absolutamente comestible, añade, “resulta divertido o un poco escandaloso pensar en comerse un Picasso”. Al hablar del valor agregado que toma una pieza de repostería al reproducir la obra de un gran artista, ella cuenta que tienen unos cuantos meses haciéndolos pero con grandes resultados, buena aceptación.
“No tenemos una tienda, ponemos a disposición de nuestros clientes un catálogo virtual en Facebook y ellos pueden elegir cómo armar su mesa de regalos, el pastel o los productos que deseen, además somos muy flexibles en cuanto a la temática, tamaños y precios, al cliente lo que pida concluye”, no se resiste a hacer su anuncio publicitario.
Siempre en busca de innovación, ha desarrollado junto con Edith Gómez, nutricionista y vegana, una línea especial de dulces que a decir de sus autoras son sanos y deliciosos, y que “es mucho más fácil de lo que piensa la gente el sustituir elementos de la repostería tradicional por elementos de la cocina vegana”.
El veganismo es una actitud de respeto hacia los animales, evitar su sufrimiento, explotación y conlleva la elaboración de una dieta libre de alimentos de origen animal, cien por ciento vegetariana.
“Pruébelo, por favor”, pide Edith mientras ofrece un pequeño trozo de pastel. Se perciben sabores a coco, nueces, una textura suave, húmeda. Hace la precisión de que no tiene leche, huevos ni mantequilla. Al ver la expresión de quien lo prueba, ella sólo sonríe.
En León no está muy desarrollada la repostería vegana, agrega, al mismo tiempo que alarga su mano para ofrecer más pruebas de pay de frutos rojos. Pasaron los minutos y la conversación derivó en lo que es el veganismo, en lo dañino de los lácteos para el humano. Me despido de ellas agradeciéndoles. Pienso en perseverancia, sueños, creencias firmes, suma de voluntades convertidas en hechos.




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