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El joven científico que soñó con ser un descubridor, hoy está a punto de serlo

Sociedad Estado / Top News / 14/10/2014

Agustín Galo Samario y Martha Camacho / SomosMass99

Guanajuato, Gto. / 13 de octubre de 2014

 

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El aspirante a doctor en Química por la UG trabaja en un proyecto para desarrollar un compuesto que ataque al hongo responsable de la candidiasis vaginal.

Para Julio César López Martínez, aspirante a doctor en Química por la Universidad de Guanajuato (UG) y ganador del segundo lugar en el concurso de creatividad e innovación de esa institución, el éxito no está en los reconocimientos que se obtengan sino en las aportaciones que pueda hacer a la sociedad. Aspira a ser “un peldaño de una escalera para lograr un avance científico”.

Julio César tiene 28 años de edad, participa en el programa de doctorado directo de la División de Ciencias Naturales y Exactas de la Facultad de Química de la UG. Además, forma parte del equipo de investigadores comandado por el doctor Miguel Ángel Vázquez Guevara en el proyecto Estudio docking y síntesis de nuevos fármacos antifúngicos, trabajo con el que fueron reconocidos dentro de la categoría invención en el área de posgrados. Concurso al que se inscribieron casi 90 proyectos en cuatro categorías.

El resto del equipo que trabaja en el proyecto son los doctores Juvencio Robles García, a cargo de Química Teórica; Alberto Flores Martínez, de Farmacia; Yolanda Alcaraz Contreras, en pruebas de toxicidad. También el químico farmacobiólogo Santiago García Mares; los químicos Fabiola de la Cruz Durán y Oswaldo Villaseñor  Granados, quien se ocupa también de Química Teórica.

 

En el camino

Explica que desde el inicio el proyecto ha sido de tipo multidisciplinario, que incluye ramas como farmacia, química teórica computacional y la síntesis orgánica. La idea surge originalmente con el propósito de encontrar un grupo o una familia de moléculas que pudiese tener mayor actividad contra el hongo candida albicans. Traducido al lenguaje común, es el desarrollo de un compuesto que ataca al hongo responsable de la enfermedad candidiasis vaginal que afecta a las mujeres y a los niños pequeños en lo que comúnmente llaman algodoncillo de la boca.

O lo que es lo mismo, un antifúngico (que parte del fúngico, en biología el reino de los hongos) que actúa sobre el hongo ya mencionado y que, sobre todo, puede ayudar a las personas de cualquier edad que tienen su sistema inmunológico comprometido y están expuestas al ataque de ese microorganismo oportunista. Sobre todo aquellos pacientes de VIH-Sida o los que han recibido el transplante de un órgano y, por tanto, pueden ser atacados por ese hongo.

Pero no siempre se pensó en investigar este tema. Julio César cuenta que la investigación inició hace un año y medio en el Departamento de Química Teórica, que en conjunto con el Departamento de Química Orgánica “se pensó en una familia de compuestos químicos que pudiesen tener la posible actividad contra el hongo”. Pero aún antes, la idea original era trabajar en el ramo de la agroquímica para atacar a un hongo que daña a la agricultura, en particular los cultivos de ajo y cebolla, pero a partir de resultados más prometedores se redirigió la investigación hacia candida albicanis.

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La mayor satisfacción de Julio es la de ayudar a su comunidad. Ese es el espíritu universitario, dice.

Entonces “empezamos a sintetizar (las moléculas) y se evaluaron cien moléculas en la parte activa, realmente contra el microorganismo (…) Esa prueba la realizó el químico farmacobiólogo Santiago García Mares, y se encontró que, en algunos casos, tenían una potencia similar al Fluconazol y en dos casos alrededor de un millón de veces mejor. Estamos hablando de pruebas únicamente in vitro”.

El hallazgo es consecuencia de que la flexibilidad es una característica de los proyectos de investigación científica, en los que si bien tiene que haber una metodología, un orden, también debe haber la posibilidad de un cambio. Porque “si no se encuentra la solución para el problema planteado, seguramente los resultados obtenidos habrán de arrojar algo positivo en otro camino”.

Pero el proyecto todavía no se concluye. Para que su trabajo llegue al mercado, si es que las pruebas son exitosas, tendrían que pasar alrededor de 10 años. Por ahora ya se hicieron pruebas in vitro y luego se realizarán las pruebas in vivo. Lo que corresponde es evaluar la citotoxicidad porque el compuesto puede ser muy potente contra candida albicanis pero atacar otras células del cuerpo humano y su efecto, al final, puede ser perjudicial.

Y si se logran pasar las fases clínicas, en interacción con ratones o conejos para ver si se mantiene la potencia que se vio in vitro, sería un orgullo y una satisfacción personal ver completado el proyecto, asegura Julio. Porque “como universitario perseguimos ese objetivo: ayudar a la comunidad”.

 

La eficiencia terminal en educación superior

 

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Ser científico involucra pensar, innovar, crear, pero también implica grandes sacrificios y disciplina, admite Julio López.

Julio pertenece a la generación 2004-2010 de la licenciatura en Química por la Universidad de Guanajuato. Inició en un grupo conformado por 23 estudiantes que al paso de los años se redujo a ocho. Es decir, el 34% terminaron sus estudios y de éstos solamente seis continuaron estudios de posgrado, mientras que dos se incorporaron al mercado laboral.

El aspirante a doctor relata que cuando llegó a la licenciatura se sentía más preparado que algunos de sus compañeros porque estudió en el Cetis 77 de León. En ese centro de estudios recibió instrucción como técnico laboratorista químico, lo que le facilitó el manejo en el laboratorio. Reconoce, sin embargo, que los egresados de las preparatorias tradicionales, como las de la UG, tienen una preparación “más integral”, en artes, historia, filosofía. Pero a lo largo de la carrera “se emparejan”.

Becado por el CONACYT, dice que los estudiantes de doctorado pueden tener recursos para el pago de congresos, equipo de cómputo, además de que la propia UG tiene programas de apoyo semestralmente para los alumnos con buen desempeño.

 

La Química, un mundo excepcional

Julio, el joven científico que un día soñó de niño con descubrir una vacuna, hoy recuerda que fueron sus profesores de secundaria quienes lo motivaron a estudiar química, porque veía que amaban lo que hacían.

Observar fenómenos, indagar, descubrir, eso es lo que se hace en un laboratorio, en el que metafóricamente podríamos decir que es un espacio de juegos, cuenta con la sonrisa del que también ama lo que hace.

Pero si pudiera considerarse que también está la otra parte, la dura, porque se tienen que hacer muchos sacrificios como el dejar de ir a fiestas o estar los fines de semana con la familia, lo mejor es el sabor de boca cuando se ve cristalizado un proyecto.

“La actividad científica involucra pensar, ser innovador, ser diferente a lo que hay. Involucra entrega a lo largo de la formación, que vamos enfrentándonos a retos y (si) algunos desarrollan las cualidades más rápido que otros, todos por el hecho de estar aquí ya tienen el mérito. Estoy consciente de que todas las carreras son importantes y necesarias. No obstante, el desarrollo de un país, de una región, se mide en base al avance científico y tecnológico. No hablo sólo de química sino de todo lo que son ciencias. La producción de nuevas ideas, de proyectos que cambien el rumbo de un país, de un lugar, tiene que ver con la parte científica”.

En este gran contexto, ahora para Julio la motivación principal no es ganar un premio Nobel o algún otro, sino aportar “un granito de arena en el área de la salud, como ahorita que trabajo con moléculas anticancerígenas. Probablemente no voy a ser el descubridor de una molécula que cure el cáncer, pero sí que haya alguien más que se pare sobre el poquito conocimiento que yo genere para alcanzar algo más; que yo sea un pequeño escalón, el peldaño de una escalera que va a llevar a algo que sí tenga mucho más impacto”.

 

Las ideas surgen

 

El universitario resalta el valor de la lectura porque te ayuda a generar ideas. Es una parte muy importante porque “es muy importante estar actualizado. Te paras sobre las espaldas de gigantes, de personas que ya han trabajado muchas cosas, que ya tuvo muchas ideas y tú vas a dar el brinquito que sigue. Ese conocimiento sólo lo vas a conseguir leyendo, preparándote”.

¿Y las ideas de dónde surgen? Bueno, “yo originalmente no tenía muy  desarrollado el hábito de la lectura. Fue hasta el nivel universitario que comencé con esta herramienta en la rama de nuestro estudio, química, farmacia.

Pero no es todo, acepta. “Es importante que nos interesemos en otras ramas. Me interesa mucho la ciencia ficción, (porque) como decía un profesor, hay que leer todo lo que caiga en nuestras manos, sea lo que sea. ¿Mi libro favorito? Bueno, me gustan mucho los escritos de Julio Verne, en particular su libro Viaje al centro de la tierra. Esa sería la recomendación”.

 

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Luis López




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