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La 10 de mayo: lodoso homenaje a las madres

Sociedad Estado / Top News / 28/08/2014

EL OTRO LEÓN

Raúl Muñiz Torres / SomosMass99

León, Gto. / 27 de agosto de 2014

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Calle Madre Adela, una de las tantas calles sin pavimentar.

La colonia 10 de mayo en León es visitante lamentable de la nota roja en los diarios locales. No es raro leer el hallazgo de un macheteado, peleas entre pandillas, un suicidio, que si bien no es problema privativo de la zona, se magnifica por las condiciones del lugar; riñas campales y demás.

No es raro tampoco que la 10 de mayo aparezca entre los programas de prevención del delito que cualquier gobierno municipal implementa para reinsertar a los jóvenes en un entorno más amable.

Así, por ejemplo, el año pasado la administración de la alcaldesa Bárbara Botello, echó a andar el programa, “León es uno con los jóvenes”, en donde la presidencia municipal planeaba combatir la violencia, el vandalismo y las adicciones en las colonias en donde los problemas generados por pandillas son más intensos.

En la primera etapa de ese programa, participaron colonias como Valle de San José, Libertad, Santa Teresita, Unión Obrera, Valle de Jerez, Popular Polanco, Arboledas de San Hilarión, la Gloria y sí, por supuesto, la 10 de mayo.

 

Ciudad de pandillas

 

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En tiempo de lluvias, calles intransitables.

León es una ciudad con cientos de pandillas que se concentran en sus colonias más populares, la 10 de mayo no podía faltar en ese conteo y para ello, también se implementó otro programa, el “180 grados”, que tenía como objetivo intervenir de forma multidisciplinar en el mejoramiento del bienestar en aras de formar y educar en valores y capacitación de los integrantes de la sociedad.

Implementado bajo la administración de Salvador Echeveste Guerrero como secretario de Seguridad Pública Municipal, la colonia 10 de mayo  era protagonista al contabilizar al menos 17 pandillas.

Cómo olvidar el añoso “Programa Lobo”, instituido en 1997 bajo la administración del alcalde Luis Quirós Echegaray. Hoy vigente, dicho programa tiene como objetivo, “rescatar a los jóvenes que se encuentran en situación de vulnerabilidad, que tienen problemas de desorientación y/o farmacodependencia, aprovechando los liderazgos naturales de su entorno, a fin de promover su formación, desarrollo y reintegración familiar y social, para que favorezca la sana convivencia y compromiso con su comunidad”, en dicho proyecto, la 10 de mayo no podía faltar.

Así, programas van y vienen pero en un recorrido por la zona, pareciera que ningún proyecto social puede generar bienestar si no se atiende de manera integral: la colonia 10 de mayo es y ha sido considerada una zona altamente conflictiva y contabilizada entre los polígonos de mayor pobreza en la ciudad.

No se puede establecer dignidad en una colonia si aún en estos tiempos, podemos encontrarnos con calles sin pavimentar, que en tiempos de lluvia, como ahora ocurre, se vuelven intransitables, en donde arriesgarse a entrar en coche o caminando resulta de una incomodidad que no debiera ocurrir en un entorno que se precie de ser íntegro o pretenda serlo.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social en México (Coneval), en el rezago de una zona poblacional se considera el ingreso, rezago educativo, acceso a los servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda, acceso a la alimentación y grado de cohesión social.

La 10 de mayo no parece reunir muchas de esas condiciones para alejarla de la crisis social de pobreza, marginación e inseguridad, no es un lugar que invite a quedarse, se respira una problemática que parece nada puede ponerle fin.

Por eso resulta paradójico, ni siquiera anecdótico por todo lo que encierra, que tal zona lleve un nombre tan romántico traducido en una fecha: 10 de mayo, un nombre que resulta un lodoso y encharcado recuerdo de las mamás, grado familiar que las calles de dicha colonia exhiben en su nomenclatura esperando un mejor destino, un programa o proyecto social que los rescate de la marginación, del lodo, del olvido.

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Calle Madre Redentora. Programas van y vienen pero la situación no cambia.





Luis López




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