SOMOSMASS99
Oscar Alzaga*
Viernes 20 de octubre de 2023
A José Manuel Dip y David Huerta, amigos siempre, In memoriam.
Estudiando la historia
fechas, batallas, cartas escritas en piedra,
frases célebres, próceres oliendo a santidad
solo percibo oscuras manos
esclavas, metalúrgicas, mineras, tejedoras,
creando el resplandor, la aventura del mundo.
– Juan Gelman. 1968.
En el siglo XX cuando arreció la tormenta neoliberal, que inició en 1982 y radicaliza su acción, programa y violencia de derecha en 1988, con Salinas, prosigue en 1994 con la crisis económica y social que provocó sus propios excesos, al grado de suspender la CTM (aquella CTM, con Fidel a la cabeza, todavía con fuerza) la marcha del 1 de mayo en 1995, por temor al descontento de las y los trabajadores. Entonces, la oposición sindical tomó el zócalo y expresó su inconformidad, que en el siglo XXI iría bajando poco a poco, lo mismo que su radio de acción.
La CTM y Congreso del Trabajo (CT, no era todavía un membrete como hoy) cercan a los trabajadores, para ahondar la división de la clase obrera. Una de las funciones de la CTM y CT fue dividir; otra, enajenar la ideología y política obrera sometiéndola al oficialismo de los gobiernos y el PRI, a favor del capital y la patronal, que radicalizan su acción neoliberal hasta llegar actuar contra la Constitución, la Revolución y el Cardenismo (los pilares del viejo PRI), sellando su boda con el PAN (al respaldar éste el fraude electoral presidencial de 1988, y después el PRI apoya el fraude del PAN de 2006). De fondo, la patronal, PRI y PAN siguen servilmente la política neoliberal internacional de Ronald Reagan y Margaret Thatcher de los años 80 y el Consenso de Washington de 1990.
La CTM y otros sindicatos, centrales y el PRI se deslizan a la derecha, dejan de ser sindicatos oficialistas o charros, para pasar a ser patronales o blancos (igual que el PRI, de popular burgués pasa a sumiso patronal). Entronan a la clase patronal y de ella a su sector económico más poderoso, la oligarquía, la que lleva las riendas en los seis sexenios neoliberales o de extrema derecha (como en los años 30 Monterrey, el PAN y los sindicatos blancos, fueron enemigos de Cárdenas, la Revolución y la Constitución). Ellos ahondan el neoliberalismo, la corrupción, cinismo y daños a la sociedad y en especial a las y los trabajadores:
Reducen –en vez de crecer como la población y la clase trabajadora- la cantidad de sindicalizados a nivel nacional de 12 millones en 1995 a 8 millones en 2018; crece la subcontratación de 2 a 8 millones de trabajadores eventuales de 2008 a 2018 (la mayoría a partir de 2012, por la reforma laboral del PAN que legaliza la subcontratación); los contratos colectivos de trabajo (CCT), de ser conquistas obreras de 1934 a 1982, pasa la mayoría a ser contratos colectivos de protección patronal (CCPP), con la firma del TLCAN en 1994; para 2021 la mayoría de los CCT se vuelven CCPP, con la venta masiva de CCT de los líderes de sindicatos y centrales; por lo tanto se reducen prestaciones y derechos de los CCT; la voraz banca nacional en 1995 y la banca extranjera en 2000, devoran los fondos de pensión del IMSS e ISSSTE y crean las “umas”; la privatización de las empresas públicas consecuentemente privatiza los CCT.
Hoy mismo, Telmex y el STRM insisten en convertir las jubilaciones en acciones. La materia de trabajo subsistente, como base de la estabilidad en el empleo o de la planta, se destruye con la reforma laboral del PAN-PRI de 2012; al parejo destruyen la materia de trabajo colectiva de los sindicatos, obra principal de la oligarquía, que ahora se puede demandar con la reforma laboral de la subcontratación de 2021.

Fuente: Preparada por el autor con datos de: Visser, J., 2006; Rose, J.B. et al., 2001;
Statistics Canada, 2008; U.S. Departament of Labor, 2008; Leal, J.F. (1985); Zazueta &
De la Peña, 1984; Aguilar, 2001
Tomado del ensayo de Roberto Zepeda: “Fluctuaciones de la densidad sindical en Canadá en la globalización: un análisis comparativo.” Revista Mexicana de Estudios Canadienses, 2008.
Año Revisiones CCT Emplazamientos Huelgas
2010 (36 mil aprox.) 12,682 11
2011 igual 10,950 13
2012 igual 9,877 19
2013 igual 9,192 18
2014 igual 8,777 0
2015 igual 7,155 0
2016 36 mil 6.379 2
2017 de enero a junio 2,972 1
Fuente: Cuadro con datos de Alfonso Navarrete Prida, del 16-VII-2017 de La Jornada.
Al atacarse a uno de los 3 derechos colectivos: sindical, CCT o huelga, que son derechos indivisibles, se ataca a los dos restantes en automático. Tesis De la Cueva. Lo que llegó al extremo en los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña: disminuyeron la tasa de sindicalización, los derechos, salarios y prestaciones de los CCT, la negociación colectiva y las huelgas. El fenómeno no es solo nacional, es internacional, como la derechización es internacional, con la amenaza del fascismo.
En ese marco de 36 años aplastaron a la mayoría de los sindicatos y más a las centrales. Es importante advertir que históricamente las centrales fueron mucho más subordinadas a los gobiernos que los sindicatos nacionales de industria, los que sí reanudaron varias luchas independientes en el siglo XX, mientras que las centrales una vez que cayeron bajo el control del PRI y gobiernos, no se reponen. En cambio, sí lo logran y varias veces los sindicatos nacionales de industria y del magisterio. Pero en el siglo XXI se reduce al extremo la lucha sindical, con pocas excepciones: mineros y maestros, y pocas luchas más, pero aisladas. A todas las intentan aplastar, porque la violencia es un arma poderosa de la oligarquía, aunque nunca dé la cara, como la guerra lo es para el imperialismo.
Este devastador panorama, que dejaron seis gobiernos neoliberales para el pueblo y trabajadores, es solo comparable con la dictadura porfirista y de los conservadores de 1821 a 1860. Destacan, sin embargo, pocas luchas sindicales permanentes que abarquen el siglo XXI, salvo mineros y maestros. A ellos nos vamos a referir.
Las luchas y la resistencia sindical del siglo XXI
En 2002 es electo Napoleón Gómez Urrutia para la dirección del Sindicato Minero, exigiendo que se cumplieran los CCT vigentes; en particular que en Cananea la empresa pagara el 5% de las acciones por la privatización de 1989 (igual que Telmex), pero al negarse el dueño, Germán Larrea, el Sindicato tuvo que emplazar y realizar la huelga, hasta lograr el pago en 2005, lo que el oligarca Larrea tomó como vendetta.
La explosión del 19 de febrero de 2006 en Pasta de Conchos, que previamente la empresa fue advertida del peligro por los inspectores, a pesar de ello se negó a realizar las observaciones que podían evitar la explosión. Pero al reclamar el líder sindical la irresponsabilidad de la empresa y del gobierno de Vicente Fox, fue rechazado por ambos. El colmo fue al 5 día de la explosión, la empresa decide que suspendan el rescate de los mineros sin saber cuántos estaban aún vivos. Por lo cual Gómez Urrutia denunció la irresponsabilidad y decisión patronal que ocasionaban un “homicidio industrial”, en desplegados de prensa y declaraciones en medios.
De inmediato el gobierno de Fox emitió 19 órdenes de prisión contra el líder minero, por lo que salió del país en un exilio forzado a Canadá. La amenaza la mantuvieron los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, y no pudo regresar a su patria en más de 12 años pese a haber ganado en 2014 el juicio penal y probar su inocencia. No obstante, Gómez Urrutia siguió dirigiendo el Sindicato desde Canadá, ganando todas las luchas -que no fueron pocas- desde lejos y gana el reconocimiento de los mineros, participa en plenos, debates, negociaciones, huelgas, convenciones. El gobierno de Fox y los siguientes apostaron a controlar al Sindicato o desaparecerlo, pero no pudieron en ningún caso.
En ausencia del líder de 2006 a 2018, Larrea, Televisa y los medios montaron una campaña de desprestigio contra el líder acusándolo de haber robado el 5% (55 millones de dólares) de los mineros y de haber huido a Canadá. En 2007, con un sindicato patronal de Monterrey usado por Larrea, demanda la titularidad de 8 CCT del Sindicato Minero. Apoyados por el gobierno, la Secretaría de Trabajo, la Junta Federal, los empleados de confianza y el ejército, en cada una de las 8 minas, señalando los 8 recuentos de votos a la misma hora, avisando al Sindicato Minero un día antes del recuento. Así, de un manotazo Larrea arrebató 8 CCT y cerca de 8 mil mineros al Sindicato, para afiliarlos a la FNSI de Monterrey. En el caso de Peñoles-Bailleres demandaron 10 titularidades de CCT en 2010, en condiciones ventajosas para un Sindicato patronal, integrado por Bailleres, de otro manotazo, se llevan 11 CCT y casi 12 mil obreros.
Fue un intento de destruir el Sindicato Minero, pero las demás secciones resistieron. En 2007 tres secciones del Sindicato Minero piden inspecciones a la STPS sobre la seguridad en las minas de Cananea, Sombrerete y Taxco, las inspecciones afirman que no hay seguridad en las 3 minas. Por lo que el Sindicato emplaza a huelga por violaciones a los 3 CCT: a las tres empresas -propiedad de Grupo México, de Larrea- en respuesta, y ante las autoridades Larrea desconoce al comité ejecutivo nacional y a las directivas de las 3 secciones sindicales. Al estallar las 3 huelgas, la empresa solicita sean declaradas inexistentes, lo que concede la Junta Federal, hasta dos veces en Sombrerete y Taxco y 4 veces en Cananea, pero todas las pierden la Junta y Larrea ente los amparos del Sindicato.
Para acabar con Cananea, Larrea mete a su abogado particular, Gómez Mont, como secretario de Gobernación, de 2008 a 2010, en el envilecido gobierno de Calderón, para eso no se necesitan abogados, solo corruptos, para sobornar desde la Junta Federal hasta la Suprema Corte, lo que hace bien Gómez Mont. Logra que en 2011 la huelga de Cananea se acabe “Por causas de fuerza mayor”, despidiendo a 1200 mineros, liquidando el CCT y la representación sindical. Un acto de injusticia único en la historia, de ilegalidad, corrupción e inconstitucionalidad.
A las otras dos huelgas el gobierno de Calderón y Peña Nieto dan tratos similares, no obstante tantas agresiones ilegales, la resistencia de los mineros en los tres conflictos y su dirección son ejemplares: ¿qué sindicato y líder sobrevive al exilio forzado más de 12 años? Y, ¿qué huelgas sobreviven 16 años en lucha, dignidad, marchas, guardias, sin salario y a punto de ganar -hoy- las tres huelgas?
Según Navarrete, de la STPS del Gobierno de Peña, México vivió 2 años sin huelgas en 2014 y 2015 y con 2 en 2016 y una en 2017, lo cual es falso, ya que si bien baja mucho el movimiento de huelgas, tan solo los mineros en lo que va del siglo XXI han realizado 27 huelgas, muchas de enorme trascendencia: las tres huelgas de 2007 a 2023; las huelgas de Lázaro Cárdenas de Arcelor Mittal de más de 3 mil obreros de 2016, la JFCA y la STPS públicamente señalaron que era ilegal, pero la huelga duró 10 días con la solidaridad de la población y la unidad de los obreros de Lázaro Cárdenas, se negoció con la empresa al margen del gobierno y se logró un buen arreglo para los mineros; otra, en 2022 la huelga por las utilidades logran el 10% por primera vez, después de 36 años neoliberales. Mas la huelga de Fertinal (de fertilizantes y químicos) de Pemex de la misma ciudad, en 2022, de 24 días y que la actual STPS y la Junta Federal declaró inexistente, pero el amparo del Sindicato logró la suspensión definitiva, con el berrinche de la JFCA y la STPS. Se resolvió en la secretaría de Gobernación, a favor de los obreros.
Las huelgas de Coahuila, de Tayoltita secciones 21 y 22 en dos ocasiones en 2014 y 2019; las de Cosalá, en Sinaloa, en 2021 y 2022. La defensa de todos los CCT del Sindicato Minero, han costado sangre. Está denunciada ante la OIT y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el caso de Cananea, el CCT que tenía el Sindicato Minero y el CCT que firmó en 2011 la CTM Sonora, la última redujo el costo de los salarios y prestaciones a la tercera parte del valor que tenía con el Minero.
Algo similar hizo Bailleres con el Sindicato Frente: abaratar los CCT para complacer al patrón. Lo mismo Alonso Ancira con su grupo de golpeadores “aliancistas”, que en 2015 el jefe de la banda Ancira convierte en “Sindicato Democrático” con registro y sin un CCT registrado, en los hechos con violencia y el apoyo de los gobiernos de Coahuila a Ancira y su banda, los manejan con violencia. Además de las tranzas con Pemex que lo hizo prófugo de la justicia. Tres finos oligarcas.
Es fama pública saber que las negociaciones de los CCT del Sindicato Minero, logran un promedio salarial del 8%, más prestaciones de 2019 a 2023 muy por encima del tope salarial del 3 y 4% que pactan la mayoría de sindicatos, casi todos impuestos por la patronal, con el apoyo de autoridades, que se han convertido en viles cómplices. La política salarial del minero lleva 20 años arriba de los topes, lo mismo que los bonos de productividad que durante un tiempo fueron las utilidades. Las negociaciones contractuales del Sindicato en la gran mayoría son solo entre las partes: patrón y sindicato, en las instalaciones del Sindicato.
Se debe saber que ninguna negociación colectiva se compromete por la dirección, sea salarial o contractual, es solo la asamblea mayoritaria la que aprueba o no y autoriza la firma de la revisión. Esto desde mucho tiempo, antes de 2019. A diferencia de la mayoría de los sindicatos del país, que negocian las cúpulas de empresa y sindicato, a espaldas de los trabajadores; del mismo modo que eligen a sus líderes a espaldas de la mayoría de los trabajadores: antidemocráticamente.
A estas cualidades del Sindicato Minero, debemos sumar la férrea unidad interna de los mineros, entre ellos y con su líder. No solo la unidad interna es la base de toda lucha, también es la base de la fuerza en la lucha externa de la clase obrera: su número, de miles de obreros unidos, exhibe organización, disciplina y dignidad. Las huelgas han mostrado asambleas numerosas, unitarias y acuerdos con alegría, con principios y fines en cada lucha. La última huelga fue de Peñasquito, que duró 4 meses y logro una digna solución en utilidades, prestaciones y salario en 2023.
Una muestra de la unidad minera han sido las legitimaciones de los CCT, pues son producto de sus luchas y de impedir que la patronal los despoje de derechos, prestaciones pactadas en bilaterales acuerdos, como son las comisiones mixtas que funcionen en la práctica cotidiana. El Sindicato Minero del 25 de junio de 2021 al 27 de septiembre de 2022 legitimó 47 CCT con alto nivel de votación, arriba del 90% promedio, sin conflicto interno y en defensa de su dirección y de su CCT, ya que son derechos indivisibles en un sindicato libre e independiente. Las legitimaciones posteriores fueron igual: por voto secreto, libro y personal
Las legitimaciones han significado en muchos casos conflictos con las direcciones sindicales, que impiden libres negociaciones o la disminución de prestaciones de los CCT (General Motors, Telmex y otros), o desconfían y rehúyen aplicar el procedimiento (CTM, CROC, etc.) para no evidenciar el divorcio entre la base y la dirección. Lo cierto es que solo entre el 10 y 15% de legitimaciones se han realizado, unas 13 mil de 500 mil en total, sin lograr lo positivo de ellas, ni las ventajas pues son organizaciones antidemocráticas a las que no conviene legitimar, pues no tienen las bases de apoyo: ¿Cómo legitimar la antidemocracia de las cúpulas que a nombre de las bases negocian sus derechos e intereses, a espaldas de ellos?
La independencia del Sindicato es un principio y una práctica cotidiana, producto de las luchas mineras, más del siglo XXI. Han sido contra poderosos patrones de Estados Unidos, Canadá y México; de aquí, contra oligarcas como Slim, Larrea, Bailleres y Ancira, dueños de las minas, metalúrgicas, siderúrgicas, de fábricas proveedoras del Tren Maya, autopartes, etcétera.
La negociación con Fertinal, filial de Pemex, por violaciones del CCT de la empresa y el pago de una prestación anual que la empresa debía de 2018, el subdirector de Pemex dijo que el presidente AMLO había pedido que se evitara la huelga para no afectar a los agricultores con la falta de fertilizantes. A nombre del Sindicato, Napoleón Gómez Urrutia contestó: “También el presidente me pidió lo mismo, y yo le debo a él mi regreso al país y ser senador, por eso les propongo que el pago de la deuda de la empresa a los trabajadores sea en dos partes, para facilitarlo. El subdirector dijo que no podían cubrirlo. Gómez Urrutia le aclaró: “Lo que ustedes deben no está a discusión: es una deuda de un año. Esa cantidad no es negociable, es un compromiso de ustedes con los trabajadores. Nosotros damos facilidades para el pago y para evitar la huelga”. No podemos, insistió la empresa.
“Miren, mañana se realizará la asamblea que decidirá si habrá o no huelga -dijo el líder sindical, -y lo que determine la mayoría, esa será mi posición. Pasado mañana es la fecha límite para la huelga, en manos de Pemex está el conflicto”. La asamblea votó por la huelga y dos horas antes, pagó Pemex.
Debiendo su retorno a México a AMLO y ser senador de Morena, Gómez Urrutia no antepuso su compromiso con AMLO, a la independencia, libertad del Sindicato y su compromiso con los trabajadores.
En el pasado, los líderes sindicales del PRI (más del 80% del total) nunca hacían eso, la independencia era una decisión del líder, a espaldas de los trabajadores y muchas veces la decisión era de quien estaba encima del líder. Hoy los sindicatos blancos o patronales hacen lo mismo. Juntos representan el mayor obstáculo a la reforma laboral del 1 de mayo de 2019. Solo una minoría cumple las aspiraciones de independencia sindical, justo a los que les cierran las puertas de acceso a la justicia, por eso recurren al T-MEC y al mecanismo de respuesta rápida.
Al volver el líder minero al país, en 2018, varios sindicatos y grupos de trabajadores le pidieron formar una nueva central, la que surgió el 13 de febrero de 2019 con el nombre de Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) y tuvo un buen arranque, pero la pandemia frenó las reuniones. No obstante, sigue su rumbo.
A raíz de la reforma laboral de 2017 en la Constitución, y en 2019 en la Ley Laboral, se apartaron de los grandes sindicatos tradicionales del apartado B y algunos del A, nuevos sindicatos “menores”, a las existentes y tradicionales que son “mayores”, a los que, paradójicamente, apoyan los directivos del gobierno federal (Secretarías de Salud, ISSSTE, Transportes, etcétera) y en los estados de la 4T. El gobierno de la Ciudad de México que dejó en manos de Joel Ayala la elección del Sindicato Único del Gobierno de la Ciudad de México, confiando en la honestidad y transparencia de él, como fue en Pemex con la STPS.
Los líderes de los sindicatos “mayores” ven como amenaza a los “menores” y junto con los directivos del gobierno niegan ilegalmente la igualdad que debe haber entre los trabajadores, independientemente del sindicato que sean, la única diferencia que admite la Ley es que el mayoritario sea el titular del CCT o de las Condiciones Generales de Trabajo (CGT). En el actual gobierno federal y los locales no se cumple, pese a que es una obligación, como lo señala el artículo 120 de la Ley Suprema: “Los titulares de los poderes ejecutivos de las entidades federativas están obligados a publicar y hacer cumplir las leyes federales.”
La CIT libra varias luchas en este campo de acción de la libertad sindical, que desde 2017 frenan las autoridades de las dependencias e instituciones oficiales federales y estatales que se oponen junto con los sindicatos de esas dependencias, se aferran al pasado cuando solo se admitía un sindicato por dependencia o institución, ahora con la libertad sindical en el artículo 123 Constitucional desde 2017 y en los tratados internacionales como los de la OIT, la libertad sindical abre las puertas para que los y las trabajadoras escojan o formen el sindicato de su preferencia.
En las experiencias de lucha sindical del pasado y del pasado inmediato, hay una enorme cantera de enseñanzas que deben conocer y asimilar creativamente los y las trabajadoras de hoy y el futuro, para no pagar el costo de la novatez o el desconocimiento. Nuestra historia de lucha de clases, de luchas obreras y del pueblo cuenta con enormes valores y épicos episodios, de sangre y vidas, que han dejado las mejores huellas y pasajes de la historia. Hay que recuperarlas y hacerlas nuestras, son un patrimonio del pueblo y trabajadores del presente y del futuro.
* Oscar Alzaga es abogado del Sindicato Minero y la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), la Asociación Latinoamericana de Abogados Laboralistas (ALAL), y la Asociación Internacional de Juristas Democráticos (AIJD).
Foto de portada (ilustrativa): Peter Burdon (@peterburdon) / Unsplash.

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