Breaking

El sismo no terrestre

Diálogo Estado / Diálogo País / Félix Alberto Cardona Maciel / Top News / 25/09/2017

SOMOSMASS99

 

Félix Alberto Cardona Maciel

Domingo 24 de septiembre de 2017

 

Treinta y dos años, cinco horas con cincuenta y cinco minutos fue el lapso de tiempo en el que el Planeta nos demostró que todavía sabemos poco de él. Sin embargo, en las primeras horas de ambos sismos en México, el de 1985 y 2017, quedó expuesta una constante social: la solidaridad del pueblo mexicano. Con este escrito pretendo demostrar que la intervención de las fuerzas armadas del Estado desarticulan la organización de la comunidad ante la tragedia y rematan con los posibles intentos del pueblo para modificar el endeble sistema de gobierno.

Recuerdo que yo estaba viajando en líquido amniótico junto a mamá. Ella se ponía bonita para acudir a su trabajo la mañana del 19 de septiembre de 1985. Años después indagué sobre aquel día y me percaté que durante los primeros minutos de aquel terremoto los mexicanos, que no resultaron dañados, comenzaron a buscar vecinos, empleados, familiares, paisanos y desconocidos de entre los escombros. Las imágenes muestran al pueblo como hormigas enmarcadas de solidaridad. Y es ahí, en ese momento donde uno puede percibir por los poros de la piel el poder del pueblo, la organización popular que deja de ser un concepto abstracto para volverse tangible. ¡Por supuesto que un pueblo organizado es el peor enemigo de los gobiernos débiles e ilegítimos!

Las redes sociales documentaron mayormente la solidaridad del pueblo mexicano durante los primeros minutos del sismo del 19 de septiembre de 2017. Rápidamente fueron rescatados personas con vida de entre los escombros y a velocidades altas los datos fluyeron comprobando nuevamente la solidaridad del pueblo mexicano. Sin embargo, hubo una diferencia fundamental en ambos desastres naturales: la llegada rápida de las fuerzas armadas del Estado.

¡Claro que los Estados también se debilitan durante los desastres naturales! El Estado mexicano compuesto de instituciones administrativas (gobierno, bancos, empresas), represoras (ejército, policía, cárceles) e ideológicas (escuelas, iglesias, medios), se encontraba separado de su pueblo durante la coyuntura. Por tal motivo fue necesario recurrir pronto a uno de los pilares que lo sostienen. El despliegue de militares, marinos y policías federales tuvo como único fin desarticular los puntos organizativos de ciudadanos al reemplazarlos en sus labores de rescate, pues como dije, el poder del pueblo penetraba por los poros de la piel reforzando la solidaridad en campo, pero carcomiendo en desesperación a los supuestos dueños del Estado mexicano detrás de su escritorio.

El represor busca continuar reprimiendo y el oprimido busca la debilidad del represor para liberarse. Nuevamente, la falta de preparación política del pueblo mexicano fue expuesta con una serie de hechos:

  • Concentración de los medios de comunicación en un punto. A pesar de que esta situación ya había pasado dos veces, en 1968 y 1985, muestra la amnesia colectiva que los mexicanos tenemos. Si se concentran todos los periodistas y reporteros en un evento por algunas horas, no serán reportadas con suficiente fuerza las actividades de las fuerzas represoras del Estado que se encuentran desarticulando la organización social.
  • Presentación del Presidente de la República como comandante en jefe. Incapaz de hilvanar frases coherentes, los medios de comunicación lo proyectan con don de mando y restaurador de la paz social para crear un falso sentimiento de patriotismo.
  • Reivindicación de los dueños de las telecomunicaciones y empresarios por dotar de servicios gratuitos en las ciudades mayormente afectadas. El Sindicato de los Telefonistas de México está sufriendo un debilitamiento por parte de los empresarios.
  • Doblegar a la Marina por parte de la televisora. Pronto sabemos a qué acuerdos llegaron entre esta institución, que goza del buen concepto popular, y la televisora, para que creciera su rating.
  • Falso debilitamiento del Sistema Político Mexicano. Los mexicanos percibimos a los actores políticos como los chicos malos de la película al permanecer inmutables ante la tragedia. Y creímos que donarán recursos para la reconstrucción de los daños como si no hubiésemos leído el reportaje titulado La Estafa Maestra. Muchos edificios se vinieron abajo, pero ascendió la palabra “ciudadano”, como cuando una serpiente muda de piel.

Entre otros factores. Es por ello que los mexicanos necesitamos estar preparados para poder articularnos durante todas las coyunturas. La Educación Popular es una buena herramienta que nos muestra cómo la movilización social reivindica la dignidad humana, pues quien se mueve encuentra su bloque y es así, como bloque a bloque construimos nuestra sociedad. Pues ¿qué podemos perder? ¡¿Qué suspendería el Presidente de la República al evocar el artículo 29. de la Constitución?! Acaso, ¿funcionan las instituciones del país? ¿Procuran la justicia y la vida plena en cualquier momento? Analice usted.


Contacto con el autor: [email protected]

Foto de portada: Rodrigo Barajas Fonseca / SomosMass99.






Luis López




Entrada Anterior

Rayito de luz

Siguiente Entrada

Condiciones para la solidaridad





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Rayito de luz

SOMOSMASS99   ÚLTIMO PISO Gwenn-Aëlle Folange Téry* Lunes 25 de septiembre de 2017   Rayito de luz   Inquieta Cuerpo...

25/09/2017