SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Concluyó la jornada electoral y toca ahora la realización de un ejercicio de autocrítica seria que conduzca a erradicar las fallas y errores que permitieron el avance de la derecha.
Si bien la derecha no alcanzó el objetivo que se planteó, que consistía en obtener la mayoría de diputaciones federales, en esta elección obtuvo un número suficiente de escaños en la Cámara de Diputados que le permitirá obstaculizar las iniciativas de reforma a la Constitución que pretendan devolver a la nación la soberanía sobre los bienes y riquezas naturales y las áreas estratégicas de la economía, mismas que fueron usurpadas por la oligarquía durante los gobiernos neoliberales.
Ese solo hecho representa un avance significativo para la derecha y un serio retroceso para los sectores sociales que buscan la transformación de este país.
Los neoliberales, a quienes pueden adjudicárseles todo tipo de calificativos nada edificantes, no son tontos. Conocedores del descrédito que acarreaban prepararon el terreno para enfrentar escenarios electorales adversos. Con esa perspectiva «reformaron» la Constitución, crearon y permearon organismos «autónomos», y construyeron una red con elementos corruptos del sistema judicial que defendiera la «legalidad» por ellos construida. Muestra de ello es la oposición que han encontrado los intentos de recuperar para la nación áreas del sector energético, en las que capitales privados locales y extranjeros operan en condiciones altamente favorables, en detrimento de la nación.
Aun sin haber logrado su principal objetivo, la derecha podrá impedir cambios constitucionales importantes y continuará en su labor de zapa y descrédito contra las medidas y acciones del gobierno federal; para ello cuenta, además de los cambios constitucionales que llevó a cabo y los mecanismos que creó para defenderlos, con la inmensa mayoría de los medios de [des] información y un ejército de servidores que van en busca de las migajas que la corrupción de los neoliberales les asignaba.
Por otro lado, Morena y sus aliados alcanzaron solamente la mayoría simple en la Cámara de Diputados, condición que le permitirá la aprobación de programas y presupuestos, y le impedirá hacer reformas a la Constitución, lo que representará para la oligarquía y los neoliberales mantener por tres años más su «legalidad».
Entre los aspectos que Morena necesita atender, diríamos, con urgencia, está la conformación de un verdadero partido político. En los pasados tres años su dirigencia dedicó más tiempo, esfuerzo y recursos en pugnas internas por espacios de poder personal o de grupo, que a la formación de cuadros que respondieran a los principios de esa organización y a los intereses del pueblo, para crecer y consolidarse como partido político y evitar la dependencia de candidatos provenientes de otros partidos, no pocos de ellos en actitudes claramente oportunistas, con quienes corre el peligro de que en momentos decisivos, le den la espalda.
Otro aspecto sería desplegar esfuerzos para alcanzar la unidad, o al menos lograr sólidas alianzas sobre bases programáticas, con las fuerzas progresistas y de izquierda, porque sería perjudicial para el país y el pueblo que la derecha retornara al control del gobierno o que mantuviera un estado de cosas como el resultante de la pasada elección.
Algunos creemos que no obstante los errores, fallas y vicios presentes en algunas instancias de dirección, en Morena existe un número considerable de gente honesta que se esfuerza en la construcción de un mejor país.
Sin embargo, las tareas de organización política no son privativas de los partidos. Como ciudadanos nos corresponde ejercer nuestros derechos y exigir que se respeten; además, también nos corresponde, como un derecho, la facultad de elaborar, presentar e impulsar las propuestas que consideremos benéficas para la comunidad o el país, Y si ello se realiza colectivamente, con conciencia y organización, tendrá siempre más probabilidades de éxito.
De cualquier manera, evitar el avance de la derecha, recuperar para la nación aquello de que ha sido despojada, la mejoría de las condiciones de vida y trabajo del pueblo y un medioambiente sano, son prioridades para aspirar a una vida digna, en una patria libre, unida, soberana.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada (ilustrativa): Noticias Electorales.
Comparte en Facebook
Twittéalo








