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Jody García* / Nómada
Guatemala / Miércoles 23 de mayo de 2018
El Tribunal de Mayor Riesgo C condenó a cuatro militares a penas de 58 y 33 años de cárcel por la desaparición de Marco Antonio y la violación y tortura de su hermana Emma Guadalupe Molina Theissen, hechos ocurridos hace 36 años. Los jueces fueron enfáticos en que los testimonios de la familia y Emma fueron reales, que no mintieron, y que la investigación por el crimen debe continuar.
El juicio por la tragedia contra la familia Molina Theissen inició el pasado 1 de marzo y finalizó el lunes 21 de mayo. Durante el debate, el Ministerio Público presentó 170 pruebas y resaltó la declaración de Emma Guadalupe, la hija mayor de la familia, que cuando tenía 21 años fue detenida por el ejército y trasladada a un destacamento militar donde fue violada y torturada durante nueve días.
Cuando el Tribunal le dio la palabra para hacer sus últimas peticiones antes de emitir una sentencia, Emma se dirigió a los jueces para pedir justicia y, a sus agresores para devolverles “la vergüenza” que sembraron en ella hace 36 años.
– Quiero decirles a los señores acusados que les devuelvo la vergüenza. No puedo deshacerme del terror y del asco, los dejo con su odio, porque se necesita mucho para hacer lo que hicieron. Merecemos justicia. Ojalá que tengan un poco de honor y nos digan dónde está Marco Antonio.
Su madre, Emma Theissen Álvarez pidió justicia para sus dos hijos. Esa justicia llegó la madrugada de este miércoles 23 de mayo.

Hugo Ramiro Zaladaña sonríe pocos días antes de que el tribunal dictara sentencia. | Foto: Oliver de Ros / Plaza Pública.
Los jueces Pablo Xitumul, Eva Recia y Elvis Hernández, integrantes del Tribunal de Mayor Riesgo C, deliberaron durante casi 20 horas para llegar a un veredicto y establecer la responsabilidad de cada uno de los acusados:
El tribunal dijo que Benedicto Lucas García como jefe del Estado Mayor del ejército era el responsable del mando, organización, disciplina y conducta de los militares, por lo que las atrocidades contra la familia Molina Theissen ocurrieron bajo su guardia.
Manuel Callejas ordenó y autorizó las acciones de su subalterno Francisco Gordillo, de constituirse en la casa de la familia Molina Theissen en la colonia La Florida y secuestrar y desaparecer a Marco Antonio.
Hugo Zaldaña Rojas mantuvo en cautiverio a Emma Guadalupe, informó a sus superiores cuando escapó y coordinó las operaciones de inteligencia para tratar de recapturarla y en el camino cobrar venganza y desaparecer a su hermano menor, Marco Antonio.
Francisco Luis Gordillo Martínez, coronel de infantería del Estado Mayor del ejército, en 1981 era comandante de la misma brigada en Quetzaltenango. Fue quién dio la orden de colocar puestos de registros y retenes militares como el instalado en el área de Sólola, el 27 de septiembre del 1981, cuando Emma Guadalupe fue detenida ilegalmente.
Según el Tribunal, Gordillo tuvo conocimiento de la detención ilegal de Emma, de su ingreso en cautiverio a las instalaciones militares que él comandaba, de los interrogatorios mediante tortura y violaciones sexuales individuales y colectivas, de los tratos crueles e inhumanos y de los tratos degradantes a los que fue sometida la víctima durante nueve días.
Los tres militares fueron declarados culpables por delitos de lesa humanidad (25 años), desaparición forzada (25 años) y violación (8 años).
Edilberto Letona Linares fue absuelto. De acuerdo a la certificación del ejército, era el segundo comandante de la brigada militar de Quetzaltenango y para el Tribunal no se probó que, como segundo al mando, tuviera injerencia en las operaciones contra Emma Molina Theissen.
Justicia al amanecer
Los jueces aparecieron en la sala de audiencias con trece horas de retraso. En ese tiempo, los abogados de los acusados se quejaron con los medios de comunicación y con el Procurador de los Derechos Humanos, Jordán Rodas, por la situación de sus defendidos, hombres de la tercera edad con problemas de salud que no pueden permanecer tanto tiempo en un juzgado.
Por ese motivo a la una de la mañana los abogados de Hugo Ramiro Zaldaña Rojas presentaron una solicitud de exhibición personal, es decir, una petición para que un juez se presentara al lugar a constatar la situación en la que se encontraba. Pocos minutos antes de las cuatro de la mañana, dos médicas del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), llegaron a evaluar a cuatro de los sindicados, que se quejaban de presión alta.
Desde las tres de la tarde del martes, la sala de audiencias del Organismo Judicial, conocida como “la megasala”, estaba llena de simpatizantes de los militares acusados y personas que apoyaban a la familia Molina Theissen. La afluencia no bajó, pese a las largas horas de espera. Durante la madrugada un grupo de personas utilizó el parqueo del lugar para hacer ejercicios de estiramiento, otros dormían en las sillas y en el suelo, y otros fumaban afuera, esperando el momento en que los jueces aparecieran.

Emma Theissen. | Foto: Carlos Sebastián / Nómada.
En la etapa final de juicio la familia Molina Theissen recibió muestras de solidaridad y apoyo de otras mujeres que han atravesado por tragedias y han luchado por justicia para sus casos: las abuelas del caso Sepur Zarco, que durante el conflicto armado interno fueron víctimas de esclavitud sexual y una madre y hermana de dos víctimas del incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, que el 8 de marzo del 2017, mató a 41 adolescentes.
La declaración, la verdad, la prueba
Pese a los intentos de la defensa por desacreditar la declaración de Emma Guadalupe y su familia, el Tribunal fue enfático en que sus testimonios eran pruebas suficientes para constatar los abusos del ejército.
En 1981 Emma Guadalupe fue violada en la brigada militar Lisandro Barillas, en Quetzaltenango. El Tribunal no lo dudó. Quedó claro que las relaciones sexuales no fueron consentidas por ella, enfatizó el juez Pablo Xitumul.
Alejandro Rodríguez, abogado de Emma y la familia Molina Theissen, dijo a Nómada que la sentencia es un gran precedente para la justicia en Guatemala, pues se están reconociendo los estándares internacionales de valoración de las pruebas en el juicio.
Según explicó, en Guatemala la tendencia era que los jueces tenían una formación patriarcal que consideraba a las mujeres mentirosas y no daban credibilidad a sus declaraciones, basados en estereotipos de género. Los estándares internacionales llaman a las cortes abandonar esas creencias y, según Rodríguez, la sentencia validó y enfatizó que la declaración de Emma se sostenía por sí sola.
Paula Barrios, directora de la organización Mujeres Transformando el Mundo (MTM), una organización que trabaja casos penales de mujeres violentadas, dijo que la sentencia es importante incluso para los procesos cotidianos de violencia sexual, pues se sienta el precedente de que la declaración de la víctima es suficiente, es una prueba contundente.
Aunque el Ministerio Público y la familia Molina Theissen pidieron penas máximas, acordes a la proporción del daño causado, el Tribunal sentenció a los acusados a las penas mínimas por los delitos a los que fueron acusados.
Barrios recordó que este caso y el proceso Sepur Zarco, rompen con la impunidad en los casos de violencia sexual durante el conflicto armado interno, ya que demuestran que las violaciones fueron un arma del ejército contra mujeres, fueron torturas y además constituyen crímenes de lesa humanidad.

El militar Francisco Luis Gordillo. | Foto: Oliver de Ros / Plaza Pública.
La abogada dijo que al igual que con las abuelas del caso Sepur Zarco, la fortaleza de Emma Guadalupe, para romper el silencio y alzar la voz, demuestra que transitar por la justicia empodera y da fuerza las mujeres que han sufrido violencia sexual:
– Se va desnaturalizando la violencia sexual y la sociedad ve que debe reprochársela al agresor y no a la víctima.
La audiencia terminó a las 6 de la mañana con una ronda de aplausos y un grupo de personas cantando una parte del poema de Otto René Castillo: aquí solo queremos ser humanos.
Emma Theissen Álvarez y sus hijas Ana Lucrecia, María Eugenia y Emma Guadalupe se retiraron de la sala de audiencias entre lágrimas, sin dar declaraciones. El próximo lunes se llevará a cabo la audiencia de solicitud de reparación digna, donde pedirán que el Estado siga buscando a Marco Antonio y a los más de 5 mil niños que se estima, fueron desaparecidos durante el conflicto armado interno.
* Jody García es periodista. También lectora y pintora. Trabajó dos años en Diario La Hora cubriendo el sistema de justicia. Llegó a Nómada por el futuro. @Jody_Garcia_
Foto de portada: Carlos Sebastián / Nómada.
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