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Prensa Latina
Washington, EE.UU. / Lunes 27 de abril de 2014

- Manifestantes lanzaron ladrillos y piedras a los policías, incendiaron una patrulla y saquearon tiendas.
La ciudad estadounidense de Baltimore se convirtió hoy en escenario de violentas protestas tras el funeral de un joven afroestadounidense, fallecido en circunstancias que las autoridades aún siguen sin poder determinar.
Freddie Gray, de 25 años, falleció el 19 de abril después de un enfrentamiento con la policía en el cual sufrió graves lesiones en la espina dorsal, seccionada a la altura de las cervicales, según abogados de la familia.
El deceso desató protestas en Baltimore y otras ciudades, y en algunos casos estas se tornaron violentas, como ocurrió este lunes, al terminar la ceremonia de inhumación de Gray.

- La muerte del afroestadounidense se da enmedio de un debate nacional por el uso excesivo de la fuerza policial contra personas negras.
Las trifulcas callejeras dejaron un saldo de siete policías heridos y un número indeterminado de detenidos como consecuencia de las acciones represivas efectuadas por los uniformados, según un reporte de la cadena CBS News.
Tras los enfrentamientos, el gobernador de Maryland declaró estado de excepción y activó a la Guardia Nacional para que ayude a controlar los disturbios.
Broderick Johnson, jefe del grupo creado recientemente por el presidente Barack Obama para apoyar a los negros jóvenes (My Brother’s Keeper Task Force), representó al gobierno en el funeral.
Los disturbios de este lunes son el más reciente incidente provocado tras la muerte de Freddie Gray, cuyo fatal encuentro con la policía se dio en medio de un debate nacional sobre el uso policiaco de la fuerza, especialmente cuando se trata de sospechosos negros.
La familia de Gray quedó sorprendida por la violencia de este lunes, según la AP. Su abogado, Billy Murphy, dijo que esperaban organizar una marcha pacífica durante la semana y aseguró desconocer que habría disturbios.
Poco antes del inicio de la ceremonia, el activista Jesse Jackson denunció una «epidemia de asesinatos en el país».
«Nos hemos convertido en demasiado violentos, demasiado llenos de odio», señaló durante una conferencia de prensa en la cual denunció la pobreza de ciudades como Baltimore que, a su juicio, operan como «un arma de destrucción masiva».
Imágenes filmadas por las cadenas de televisión locales desde helicópteros mostraron una multitud lanzando conos de seguridad, botellas de refrescos y botes de basura contra policías, antes de romper escaparates de tiendas y saquearlos.
Cientos de personas exigieron que se esclarezcan las circunstancias de la muerte del joven y que cese la violencia continua de los cuerpos policiales contra la población afroestadounidense.
Las autoridades iniciaron varias investigaciones para determinar las circunstancias en que se produjeron las heridas de Gray, entre ellas una pesquisa por parte del Departamento de Justicia.
La policía de Baltimore aceptó el viernes que el joven debió haber recibido asistencia médica enseguida de su arresto.
Desde el deceso de Michael Brown, un adolescente desarmado que fue baleado fatalmente durante un encuentro con un oficial de policía en Ferguson, Missouri, en agosto, los departamentos de todo el país exigen a los oficiales registrar sus interacciones con el público para hacerlos responsables de su comportamiento, así como para protegerlos contra las acusaciones falsas.
Varias de las últimas muertes fueron captadas por las cámaras de vigilancia o por los testigos con teléfonos móviles, entre ellos la muerte de Walter L. Scott, baleado varias veces por la espalda por un policía en North Charleston, Carolina del Sur, este mes.

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