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Erradicación del castigo corporal en el Distrito Federal

Diálogo Estado / Gaudencio Rodríguez Juárez / 13/11/2014

©Gaudencio Rodríguez Juárez

Psicólogo / [email protected]

 

El castigo físico sigue siendo una práctica disciplinaria que goza de arraigo en nuestros tiempos. Las personas lo siguen considerando una medida viable, útil y necesaria para la formación de niños y niñas.

No obstante, los aportes científicos del último siglo han dejado ver la inutilidad que tiene como medida educativa y el perjuicio que provoca.

Es por eso que en el siglo XXI se está dando un paso importante para trabajar en su erradicación. Organizaciones de la sociedad civil, tales como la Alianza Internacional Save the Children y organismos internacionales de derechos humanos mantienen el compromiso para tal fin a través de la difusión de conocimientos e información sobre la problemática y de la implementación de acciones de incidencia política y social, así como el fomento del trabajo en red entre organizaciones.

De esta manera hoy en el mundo alrededor de 30 países de África, Europa, Latinoamérica, Asia oriental, el Pacífico y Oriente Medio lo tienen prohibido, con lo que el 4.5 por ciento de los niños y niñas del mundo, aproximadamente, están protegidos por la legislación frente a cualquier tipo de castigo físico.

El pasado martes 11 de noviembre la diputada Polimnia Romana Sierra Bárcena, acompañada por diversas organizaciones de la sociedad civil de la Alianza por la Infancia y sus Familias en el Distrito Federal, presentó una iniciativa de reformas a la Ley de Atención a Primera Infancia en el DF, que busca erradicar y eliminar cualquier tipo de castigo corporal y otras formas degradantes de medidas correctivas en niñas y niños, por parte de padres o progenitores, así como toda persona encargada de su cuidado, tratamiento, educación o vigilancia.

Lo anterior es una buena noticia. Y aunque su prohibición no es garantía de cese, difícilmente la realidad cambia a nivel macro sin el amparo de las leyes. En palabras llanas: si golpear a los niños y niñas no está prohibido, entonces está permitido. Lo cual es un mal mensaje para la sociedad.

En cambio, la prohibición por vía legislativa envía el mensaje de algo indeseado, violatorio de derechos y sienta las bases para comenzar a cambiar actitudes, creencias, posturas y prácticas de crianza que de otro modo seguirán siendo transmitidas de generación en generación. De ahí la importancia de la iniciativa en el Distrito Federal.

La legisladora Sierra informó que según datos del Consejo Nacional de Población, en DF el 33 por ciento de los más de 2 millones 300 mil capitalinos menores de 17 años, ha sufrido algún tipo de maltrato corporal por parte de sus padres durante su crecimiento.

Además, una investigación de INEGI reveló que para el 24.8 por ciento de los adultos en el país, la violencia física contra las niñas y niños se justifica para lograr que obedezcan.
La iniciativa establece obligaciones por parte del estado para que la Administración Pública del Distrito Federal ejecute programas de sensibilización y educación dirigidos a padres, así como a toda persona encargada del cuidado, tratamiento, educación o vigilancia de las niñas y niños promoviendo formas de disciplina positivas, participativas y no violentas, previniendo y erradicando el castigo corporal y otras formas crueles o degradantes de medidas correctivas.

Otra obligación que se desprende para el estado es el establecimiento de medidas de seguridad, vigilancia, tratamiento y observación en los planteles escolares y otros entornos para prevenir este tipo de prácticas correctivas.

Estamos viviendo un momento inédito en la historia de la infancia: la oposición no sólo moral sino también jurídica a una práctica disciplinaria milenaria hoy considerada violatoria de derechos.

La iniciativa del Distrito Federal puede abrir el camino a otros estados de la República mexicana.

Mi aporte al tema está plasmado en el libro de mi autoría “Cero golpes. 100 Ideas para la erradicación del maltrato infantil”, donde se pueden encontrar evidencias y argumentos sobre las causas y consecuencias del castigo corporal, así como alternativas para prescindir de él. De venta en librerías Gandhi, El Sótano, Porrúa y Sanborns.

 






Luis López




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