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Hernán Silvester / Expreso Sur
Bolivia / Jueves 4 de agosto de 2021
El martes 2 de agosto de 2021, jóvenes de origen aymara trataron de bajar de su pedestal la estatua de Cristobal Colón, no pudieron lograr su propósito solo atinaron a quebrar parte de la nariz para luego ser detenidos y liberados por autoridades policiales y judiciales, sin embargo, no faltaron ciudadanos, medios de comunicación y políticos de la derecha boliviana que se rasgaron las vestiduras ante semejante atrevimiento de los movimientos indígenas.
Debemos recordar algunos actos ocurridos durante el Golpe de Estado y sus días posteriores.
El 11 de noviembre de 2019, efectivos policiales cortaron la Wiphala de su uniforme y hasta la quemaron sabiendo que es un símbolo nacional reconocido en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia.
Lo mismo hicieron algunos ciudadanos que apoyaban a los líderes opositores Luis Fernando Camacho y Carlos Mesa, quemaron la Wiphala con discursos racistas hacia los pueblos originarios que se sienten representados con el emblema nacional de siete colores cuadrangulares.

Joven intenta derribar estatua de Colón en la ciudad de La Paz. | Foto: Expreso Sur.
Entonces debemos preguntarnos ¿Qué representa más a los bolivianos? ¿Un símbolo histórico, identitario e reinvindicativo de nuestra cultura o una estatua que representa al sistema colonial genocida?
No debemos dejar pasar otro hecho por demás reprochable, el 13 de enero de 2020, Milton Navarro exministro del gobierno de facto de Jeanine Áñez con mano propia destruyó el busto del expresidente Evo Morales Ayma en un campo deportivo a vista y paciencia de efectivos policiales, y casi celebración de los medios conservadores.
Ante estos actos de la quema de wiphalas y la destrucción del busto del expresidente Evo Morales no hubo condena de los sectores conservadores, al contrario, los medios de comunicación con tendencia derechista difundieron estas afrentas como un escarmiento al pueblo justamente representados por esos símbolos.
Cuando la derecha quema símbolos y baja bustos la oligarquía política y comunicacional no condena, mas al contrario los refrenda, todo es normal y democrático.
Pero cuando los movimientos indígenas intentan derribar una estatua que representa a un personaje que encabezó la invasión, saqueo de riquezas y apropiación de nuestros territorios son condenados. Se reprocha con adjetivos peyorativos a quienes reclaman su derecho a la dignidad y soberanía, a quienes exigen justicia por el genocidio, a quienes no reconocen como merecedores de un pedestal a los asesinos de sus antepasados.
Fotos de portada e interiores: Expreso Sur.
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