SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
San José Iturbide, Gto. / Domingo 15 de mayo de 2016
Lo que pasa aquí es que las personas lucen decididas a unirse. Como en otras tantas partes del país. ¿Por qué? Porque, «básicamente, creo que cien millones de mexicanos estamos preocupados y hasta la madre de lo que está pasando en México», responde Jesusa Rodríquez, dramaturga, directora de teatro y activista desde hace años.
Vecina de San Miguel de Allende desde hace cinco años, porque el smog de la ciudad de México la enferma, llegó a este lugar emblemático, el Valle del Encanto, a sumarse a la lucha contra la contaminación del agua. A este sitio del noreste del estado, aquí, donde «tienes un pozo radiactivo, agua con arsénico, agua con flúor, explotación de acuíferos a cientos de metros (de profundidad) con aguas ya fósiles y, al mismo tiempo, con estas empresas quesque nos traen progreso y que no han traído más que empleos de mierda y han traído contaminación y extractivismo. Porque todo esto que es Palmolive, Ferrero Rocher, no son nada, son trasnacionales destructoras, depredadores. Eso son dondequiera que llegan la Nestlé, la Coca Cola… Ya sabemos quienes son desde hace muchos años».
Son millones, explica, los que ya están hartos de esta embestida trasnacional sin escrúpulos, de esta codicia que ha llegado a robarse todo, tanto extranjera como de los empresarios corruptos mexicanos como Vicente Fox, como Javier Usabiaga, ejemplos de aquí de Guanajuato pero que se repiten a lo largo del país.
«Creo que todos ya estamos cansados de que se roben el país de esta manera, de que haya un gobierno corrupto que se robó la presidencia de la República, como es el de (Enrique) Peña y que abiertamente no solamente robándose el país, lo está malbaratando al extranjero y aparte se ríen en nuestra cara. Creo que en cualquier rincón de México, al que te asomes, vas a encontrar lo mismo: explotación, privatización, contaminación, corrupción. En cualquier rincón de México».
En el caso de «los estudiantes de Ayotzinapa, que son el parteaguas de este momento, de este nuevo milenio en México, pues ya se supo después del informe del GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la CIDH) que nos dijeron mentiras, que es mentira la verdad histórica, una burla en la cara del mundo entero y tampoco les importa. O sea, ya es un cinismo total.
Jesusa Rodríguez presentó recientemente en la Ciudad de México la ópera infantil El día que María perdió la voz. Ahora vino al Valle del Encanto, precisamente a unos pasos del pozo contaminado con radiactividad de la comunidad La Cantera, a ponerse el traje de El Ahuizote para develarnos el Misterio de la Noria. la razón por la que ya no hay agua limpia y en algunas comunidades ni siquiera una gota, de cuenta que sus habitantes han tenido que convertirse en cosechadoras de agua de lluvia.
«Entonces yo digo, donde cada quien vive tiene que comprometerse y ponerse a luchar por cambiar la situación política, social del país porque ya no podemos más. Pero este es un lugar emblemático porque tiene todos los ingredientes, tiene a todas estas empresas extranjeras inmundas y a su vez tiene estas autoridades corruptas que deciden ellos sus pruebas de agua sin saber ni de dónde sacaron sus resultados. Y al mismo tiempo tienes a los científicos de la UNAM demostrándote que el agua está contaminada, y tienes a un grupo de mujeres increíbles luchando para saber la verdad y una comunidad que a veces se les enfrenta a ellas en lugar de enfrentar a las autoridades o a las empresas corruptas. Por eso quisimos venir a apoyar a Mayoye Angelitos Guerreros».
«Hay que reírse de los verdugos, no de las víctimas»
El Misterio de la Noria, nos cuenta, es una obra para este lugar, con una estructura creada por ella misma desde hace varios años. Se trata de una comedia del arte mexicano con máscaras inspiradas en el arte italiano con las especificaciones de este sitio. «Tomamos la ilustración del siglo XIX y sacamos de ahí los personajes arquetípicos de nuestros grandes dibujantes, desde el siglo 19 hasta Guadalupe Posadas, que es el creador de Caralampia Mondongo. Entonces sacamos a los personajes populares mexicanos, hicimos esta commedia dell’arte que funciona con la estructura de la comedia, que son canovacci». Es decir, la base escénica en que los actores improvisan sobre situaciones o historias que enfrentan los espectadores. «Por eso es que llevamos máscaras, pero este es un experimento que hicimos desde hace años (…) con máscaras mexicanas».
Con la misma temática, esta obra se presentó hace unas semanas en El Charco del Ingenio de San Miguel de Allende durante las actividades del Foro del Agua, en El Chorro, un lugar también emblemático. Y volverá a ese municipio el próximo sábado, a las 19:00, en la fiesta del Valle del Maíz. «Ahí la obra va a ser distinta, parecida, pero adaptada a ese lugar indígena y (que) tiene sus propias características. Por ejemplo El Chan, ese sí un personaje indígena de esa zona, que es el guardián del agua y que también lo tiene Michoacán. Entonces es un personaje muy importante porque ahí sí, firmemente, los pueblos creen que existe un guardián del agua.
«Lo divertido e interesante es eso. Esperamos seguir apoyando a Cedesa (Centro para el Desarrollo Agropecuario) y a ellas (las mujeres que integran Mayoye Angelitos Guerreros) para ir a las comunidades. En cada lugar los personajes se adaptarán al sitio, como ves aquí que la señora era Mission Hills y el señor Ferrero Rocher. Pero la idea era hablar de lo de aquí. Ve, por ejemplo, como aquí hay tres niñas muertas, como la obra es cómica, obviamente no tocamos el tema porque no se puede. Hay que reírse de los verdugos, no de las víctimas. Eso lo decía Carlos Monsiváis».
Esa es la idea. Esta obra es una comedia del arte mexicano «que tiene que darse el punto en que tú llegues a una comunidad y le preguntes a la gente de qué quiere que trate la obra y en ese momento construirla. Estos son libretos que yo escribo todavía, pero la intención es que este grupo pueda llegar a improvisar, (que) en un año pueda llegar y hacer la obra del tema que la comunidad en ese momento está proponiendo».
Jesusa Rodríguez dice que la obra llegará hasta donde los actores y las comunidades quieran. Porque, «¿ves?, el teatro abre una llave para que ahora se pueda hablar. La gente ya se rió del tema, entonces rompe el hielo y ahora podemos hablar de eso. Queremos usarlo como un instrumento. Yo creo que es una manera de, en vez de esperar a que el público llegue a tus teatros, como es en las ciudades, que el teatro vaya a las comunidades, además de que es mucho más divertido. Esto es un teatro de carpa, nada más que con la estructura de la commedia dell’arte. Es un teatro trashumante y popular. La compañía se llama La Chinga, ¿eh?, porque es una chinga hacer esto».


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