SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 2 de diciembre de 2016
“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.”
Fidel.
Existen variadas formas de recordar a los seres queridos que parten y nos dejan sin su presencia física para siempre. Y cuando un grande convertido en símbolo se va, los moralmente enanos salen a la calle a festejar o a señalar presuntas fallas o errores producto de su odio visceral y de una visión del mundo que no acepta disensos. Así ha sucedido con Fidel tras su fallecimiento.
Algunos de sus adversarios y enemigos quienes, padeciendo de una gran orfandad de objetividad, fueron y son incapaces de enfrentar sus ideas y su grandeza, ahora muestran su real estatura moral, no con ideas sino con denuestos y mentiras construidas en su estrecha visión de la realidad.
Del otro lado, su pueblo y los pueblos del mundo lo lloran y le rinden honores con el más profundo respeto que se merece un hombre que fue congruente y consecuente con su pensamiento y que estuvo siempre del lado de los pobres del mundo.
No obstante, entre sus adversarios, justo es decirlo, también hay quienes siempre mantuvieron con él un respeto mutuo y se refieren al ahora ausente con expresiones que mantienen ese respeto.
Fidel fue ante todo un hombre digno y su dignidad lo llevó desde muy temprana edad a la rebeldía y a una constante resistencia al sometimiento, la injusticia, la humillación, la subordinación, la discriminación y la desigualdad. Y esa actitud, sustentada por elevados principios, fue la esencia y el significado de su vida.
Por esa razón, como una manera de honrarlo, al paso de sus cenizas su pueblo a modo de saludo grita: ¡Yo soy Fide! , suscribe y se compromete a continuar con su idea de la Revolución, expresada en La Habana el 1° de mayo del año 2000, durante el desfile por el Día Internacional de los Trabajadores, y que a manera de epígrafe se utiliza en esta entrega.
Y no solamente su pueblo. Muchos no nacidos en la isla pero cubanos por convicción, en diferentes partes del mundo y como una manera de honrar su memoria y su obra, suscriben y se comprometen con esa idea de Fidel como una forma de mirar en la misma dirección que él.
Y aunque los moralmente enanos hagan fiesta y continúen con sus injurias, apoyándose en medios que dominan gente como ellos, en nada harán sombra ni mella al brillo y grandeza de un hombre que hizo y cambió la historia al crear, junto a su pueblo, el Primer Territorio Libre en América e infringir la primera derrota al imperialismo en este continente.
Y así como hace sesenta años abordara el Granma para ir a liberar a su pueblo, el pasado viernes 25 de noviembre zarpó con rumbo a la eternidad. Y aunque su viaje nos priva de su presencia física, nos hereda su obra y su pensamiento para defender la dignidad.
Seamos merecedores de ese legado.
* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Observatorio Biosfera de Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: Adolfo Vladimir / Cuartoscuro.
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