SOMOSMASS99
Edgar Cortez @edgarcortezm
Martes 5 de mayo de 2015
El asedio de la delincuencia organizada en Jalisco es evidencia que la estrategia gubernamental mantenida durante dos décadas ha fracasado y de cuanto ha crecido la capacidad de la delincuencia organizada para poner en jaque varias regiones del país.
Desde hace algunas semanas el gobernador de Jalisco y el gobierno federal negociaban la puesta en marcha de lo que sería el Operativo Jalisco y sus primeros resultados son muy cuestionables, pues el Cártel Jalisco Nueva Generación lanzó una ofensiva capaz de montar 36 bloques y afectar la quinta parte de los municipios del estado de Jalisco y extender sus acciones a ciertos puntos de Colima, Michoacán y Guanajuato.
Esta medida, Fuerzas Armadas para combatir al narcotráfico y la inseguridad, se ha usado en México desde hace veinte años. En diciembre de 1995 entró en vigencia la Ley General que Establece las bases de la Coordinación del Sistema Nacional de Seguridad Pública y a partir de entonces las Fuerzas Armadas (FFAA) son parte de la estrategia gubernamental para la seguridad pública. Luego de estos veinte años, lo que vemos es una mayor inseguridad y una delincuencia capaz de retar abiertamente a las autoridades.
Durante todo este tiempo se privilegió el uso de la fuerza y detener o eliminar a las cabezas visibles de la delincuencia organizada. El resultado obtenido es que las Fuerzas Armadas son señaladas como responsables de innumerables atropellos y violaciones a derechos humanos; mientras que el resultado de las acciones selectivas es un número mayor de cárteles, más violentos y dispuestos a actuar a plena luz del día.
Además hechos como lo sucedido el 1 de mayo incrementa el miedo entre la sociedad, pues experimenta que quienes deben protegerla no son capaces de hacerlo y la van dejando a merced de aquellos que pueden lastimarla, desaparecerla o extorsionarla. Venimos de una historia en donde la delincuencia ocupaba ciertos reductos y ahora parece que domina cada vez más territorio y son reductos dónde la sociedad se siente y está segura. ¿Cómo revertir tal deterioro?
Luego de veinte años, cuatro gobiernos federales y decenas de gobiernos estatales recurriendo a la misma estrategia de seguridad y cuyos resultados son nada buenos, resulta indispensable revisar críticamente la estrategia, poner al día el diagnóstico de la inseguridad y, sobre todo, reorientar la actuación del Estado. Si seguimos haciendo lo mismo nadie puede esperar resultados diferentes y exitosos.
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