Agustín Galo Samario / SomosMass99
San Miguel de Allende, Gto. / 30 de octubre de 2014
Alrededor de 110 mujeres posaron desnudas este jueves para el fotógrafo estadounidense Spencer Tunick en San Miguel de Allende. Las modelos, algunas extranjeras y la mayoría mexicanas de distintas partes de la República, adornaron sus cuerpos con guirnaldas elaboradas con flores de cempaxúchitl.

- El Sendero de los Redimidos, así llamó Spencer Tunick a la instalación que realizó con 100 mujeres en San Miguel de Allende.
Fue la instalación Sendero de los Redimidos, “una pieza etérea” creada por el artista que en su recorrido por el mundo encontró la libertad plena para trabajar al aire libre, luego de ser detenido varias veces en su propio país en la última década del siglo pasado. Ahora, como parte de las actividades del Festival de la Calaca, para rendir homenaje a nuestros muertos.
Los preparativos iniciaron a las cinco de la mañana, para que una hora y media más tarde empezara a salir la centena de mujeres de un hotel de la calle Aldama, donde Tunick tenía lista una escalera plegable desde la que dirigió la escena con la parroquia de San Miguel Arcángel como testigo. Al grito de ¡fuera ropa!, ellas de inmediato se despojaron de sus ropas. Algunas, de sus gruesos pantalones, bufandas, suéteres y chamarras abrigadoras, y una que otra de su short y zapatos tenis.
Poco a poco, se formó el centenar de cuerpos. Todos de distintas formas. Unos con más redondeces, otros con menos edad y algunos más altos. Pero todos con una belleza tal que desafiaba el frío de la mañana. Al terminar esa primera toma, se enfundaron en sus ropas para caminar hasta la calle Diez de Solano, donde repitieron el ceremonial.
El cuerpo femenino

- Como parte de las actividades del Festival de la Calaca, el fotógrafo estadounidense realizó lo que llamó una “pieza etérea” con una centena de mujeres desnudas.
Son esos cuerpos desnudos, con los que Spencer Tunick –según su autobiografía– explora desde hace años los temas sociales, políticos y legales que rodean el arte en la esfera pública. Acaso el tema más polémico en la historia del arte, pero que al parecer en San Miguel de Allende ya no lo es tanto si se toma en cuenta que no es la primera ocasión que el fotógrafo neoyorkino se presenta en esta ciudad y que, por sus creaciones, incluso ha sido considerado su embajador y promotor cultural.
El Sendero de los Redimidos, además, da cuenta de la forma en que cada vez a menos personas se les ocurre escandalizarse por la contemplación de la desnudez en un ser humano. Sobre todo, porque en el mundo del arte lo que persiste es la búsqueda de la belleza y esa está, sin lugar a dudas, en los cuerpos de las mujeres.

- Los escenarios donde Tunick realizó las tomas fotográficas fueron la calle Aldama y Diez de Solano, así como en la plaza de toros Oriente.
Tunick menos acude a la hoja de parra con que en la inmensa mayoría de las pinturas y murales se cubren los cuerpos de Adán y Eva. Las prohibiciones y persecuciones no están ni aquí ni ahora, al menos en San Miguel. Se debe admitir que el trabajo del fotógrafo es la muestra gráfica de que la inquisición y la censura pueden quedar atrás. Porque en la desnudez femenina, como es en esta instalación, no hay fealdad, ni sentimiento de vergüenza ni pecado. Si cabe decirlo al modo del mundo católico, únicamente la posibilidad de admirar la belleza que dios creó.
Más tarde, el artista trasladó a las modelos a la Plaza de Toros Oriente, donde terminó la sesión de fotos. “Fue una celebración a la vida, la muerte y la paz, (…) hacer honor al cuerpo y el paso que la gente tiene por este mundo”, dijo Tunick al concluir, según reportó Merry MacMasters para el periódico La Jornada.
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