SOMOSMASS99
©Gaudencio Rodríguez Juárez*
Jueves 27 de septiembre de 2018
El hombre de bien es aquel cuyo comportamiento se basa en hacer todo bien y bellamente, según Aristóteles. El que hace cosas malas y horrendas porque sólo toma en cuenta sus intereses particulares o privados sin importarle los demás es un idiota (del griego idios: privado, uno mismo).
¿Cómo se construye un adulto irresponsable, egoísta, prepotente? Te comparto una “fórmula” con 20 acciones, para cuya elaboración tomé como base el resultado de la reflexión y el análisis que hicieron unos padres de familia de colegios privados de Monterrey, los cuales se reunieron hace algunos años con el fin de encontrar la manera de cambiar las conductas antisociales de sus hijos, el consumo de alcohol y drogas, muestras de violencia, bullying y diversos excesos:
- Su construcción comienza desde la más tierna infancia: sobreprotéjalo de manera constante y sea permisivo hasta el exceso. Es decir, maltrátelo con su negligencia parental.
- De vez en cuando dele sendos discursos sobre valores pero usted, como padre/madre, nunca los viva. Recuerde que no hay nada más peligroso que un buen consejo acompañado de un mal ejemplo, como dicen los clásicos.
- Compita con los otros padres por el tamaño de la casa, los viajes, los autos de lujo, la ropa y los accesorios de diseñador. Le estará enseñando a ser consumista e individualista, idiota, pues.
- Cómprele ropa y zapatos de marca. Explíquele que las marcas lo hacen mejor que quienes no los usan. Así será un buen clasista.
- Dele carro nuevo y de lujo desde su adolescencia temprana y consígale una licencia de conducir chueca. Estará entregándole un arma motorizada.
- Dele el celular más caro aun cuando no lo necesite. Sólo se trata de que lo presuma para que los demás sepan que viene de una familia pudiente.
- Permítale que le levante la voz y que le falten el respeto a todo mundo. No hay mejor forma de anular a los demás, es decir, de violentar.
- Cuando le llamen la atención en la escuela, dígale que usted le paga a esos maestros “pobres diablos” y que estos no lo deben regañar ni exigir y menos reprobar. Así anulará la autoridad.
- Fomente la rivalidad con otros colegios o grupos.
- Llévelo a las áreas de los centros comerciales en donde se reúnen para diferenciarse de los demás.
- Repítale de vez en cuando (para que no se le olvide) que quien vive en un área reconocida de gente más pudiente es mejor que quien vive fuera de esta, y por supuesto, no lo relacione con niños de otras escuelas y de otras colonias.
- Enséñelo a tratar al personal de servicio doméstico y al que lo atienda en gasolineras, restaurantes y demás sitios públicos no como personas, sino como esclavos que deben hacer lo que a él se le antoje.
- Haga ostentación de su riqueza en los bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y bodas; eso enseñará a su hijo a fijarse en el lujo y las apariencias mientras pierden el significado de la celebración.
- Enséñele que todos los problemas se resuelven con dinero y palancas.
- Minimice y justifique su violencia (“Déjalo, es niño”). Y si el día de mañana entra en conflicto con la ley, use sus influencias para que él no tenga que asumir las consecuencias de sus actos.
- Edúquele para que se comporte como un juez implacable, para que muy pronto juzgue a los demás con excesiva facilidad, como si sus puntos de vista o sus creencias fueran las únicas válidas.
- Enséñele que no hay otras formas de vida, de ser, de creer y de actuar más que la suya.
- No fomente las reuniones en casas particulares, mejor déjelo ir al antro, aún cuando sea menor de edad.
- Utilice a su hijo o a su hija como una extensión suya, convirtiéndolo en su marioneta; entonces verá las escenas lamentables y peligrosas que el día de mañana podrá representar, escenas cuyos títulos ya tienen un nombre común: Ladies de la Roma, de Polanco, de Celaya, Profeco… Gentlemans de Las Lomas, de Oaxaca, de Playa del Carmen…
- Enseñe todo lo anterior con palabras, pero sobre todo, con el ejemplo, usando como coartada al amor: “Lo hago porque te quiero, porque deseo lo mejor para ti”. Verá que no falla.
* Psicólogo / [email protected]
Foto de portada: Pixabay.
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