SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
Ciudad de México / Viernes 6 de noviembre de 2020
En los casos de las fosas clandestinas en Salvatierra y Cortazar, Guanajuato, «no se ve la presencia del Estado, una presencia que pudiera ser activa o hasta reconfortante en algunos aspectos y que funcionara, que pudiera ser al menos de dar la cara», consideró el académico y activista Fabrizio Lorusso. En contraste, se acude a una narrativa que normaliza la violencia y criminaliza a las víctimas.
Hace más de dos semanas, la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) y la Comisión Estatal de Búsqueda de Guanajuato (CEBG) informaron el hallazgo de 59 cuerpos en un predio con fosas clandestinas en Salvatierra, cifra que aumentó a 66, de acuerdo con datos dados a conocer por Karla Quintana, titular de la CNB, y Héctor Díaz Ezquerra, quien encabeza la CEBG. Posteriormente, el 1 de noviembre, medios de comunicación locales dieron cuenta de otras 33 fosas, pero ahora en el municipio de Cortazar.
En el caso de Salvatierra, informó Karla Quintana, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Guanajuato, a cargo de Carlos Zamarripa Aguirre, incurrió en fallas metodológicas al procesar los indicios, restos y cuerpos encontrados, además de no enviar a algún antropólogo y arqueólogo forenses pese a ser una de las fiscalías del país que cuenta con ese personal. Y en el caso de Cortazar, hasta el miércoles de esta semana no había recibido información de los hallazgos ni de la metodología utilizada para procesar lo encontrado en el lugar; incluso, ni siquiera se les permitió el acceso al predio. Extraoficialmente, sin embargo, se ha llegado a señalar que se encontraron entre 10 y 18 cuerpos.
Ante esta situación, Fabrizio Lorusso estimó que cualquiera podría imaginarse lo que pasaría en cualquier país si se encontraran 70 cuerpos. «Imagínate si Ayotzinapa, por ejemplo, o Salvatierra, o Cortazar, o San Fernando (Tamaulipas), en lugar de ser sitios que el gobierno trata de ocultar y también ocultar la impunidad que está detrás de esas matanzas, pudiera dar la cara. Imagínate si ocurriera en Milán, en mi tierra, en Argentina, en otro contexto, yo me pregunto qué harían las autoridades, qué haría la ciudadanía, qué tipo de conmoción nacional habría».
En cambio, agregó, en los medios de comunicación, no todos, hay «un discurso normalizador de esta violencia», una narrativa que se ha repetido durante años «que criminaliza a quienes pudieran estar ahí. Con encabezados palabras como «narcocementerio», escrita en El Universal por Héctor de Mauleón y en el diario La Silla Rota de Guanajuato, o la frase «ahí sepultaban las huestes de El Marro a sus víctimas».
Explica que al llamarles de esa forma lo que se quiere decir es que ese es otro mundo, otra realidad, eso no pasa a la gente de bien, eso a nosotros casi no nos importa. «Entonces el Estado no sale a dar la cara porque son, según él, desechos de la sociedad. Y el gobernador, las fiscalías, hacen lo mínimo necesario e indispensable para cumplir con su función burocrática de administración del dolor, sin dar la cara y sin ser un Estado antimafia. Simplemente deslindándose y diciendo, bueno, se matan entre ellos.
La entrevista completa se puede ver en el video.
Foto de portada (ilustrativa): desInformémonos.
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