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Hasta siempre, Óscar

Diálogo País / Para Ver, Oír y Comer / Top News / 27/05/2020

SOMOSMASS99

 

Esther Sanginés García[1]

Miércoles 27 de mayo de 2020

 

“Que mi tumba huela a primavera”

“Lo trágico y lo dramático es que una canción no arregla nada, arreglan los hechos”[2]

 

Nació un 20 de marzo, víspera de primavera y en primavera se fue, 85 años vivió. La música lo acompañó de la cuna a la tumba y más allá.

Mis recuerdos

Un sentimiento de pérdida me invade, su voz me acompañó desde que era una chiquilla. Radio UNAM era la estación favorita de mi papá; con la voz de Oscar empecé a familiarizarme con Edipo, Antígona, el rey Lear, con las obras de Carballido y Elena Garro. Cuando estudié en la entonces Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales, disfruté el impulso que daba al teatro estudiantil, su voz y sus canciones. En 1964 cantábamos en las llamadas islas de la explanada universitaria las que había grabado un año antes, en 1963: Román Castillo, o La vaquilla, cuyas letras nos entusiasmaban: “Por el filo de la sierra viene un gavilán volando/ Por el filo de la sierra viene un gavilán volando/ Gallina que no me llevo /la dejo cacaraqueando/…”

Estuvo con nosotros en el Movimiento de 1968, coreábamos sus canciones con toda nuestra voz, con el entusiasmo de quienes pensábamos que podíamos ganar espacios de libertad y democracia en nuestro país. Después del 2 de Octubre sus canciones, que circulaban de manera clandestina en casets, las cantábamos con rabia y dolor.

Cuando, años después, milité en el Partido Mexicano de los Trabajadores, tuve el gusto de escucharlo en un par de asambleas populares en la Ciudad de México, a la que iba por mi comisión de Secretaria de Organización del Comité Municipal de Celaya. Sus parodias políticas las aplaudían con gran entusiasmo.

Años más tarde, cuando en XHITC Radio Tecnológico de Celaya los niños le dieron vida al Espacio infantil, y al Caminito de la escuela, programas que disfruté realizar desde 1985 hasta 1994, las canciones que Óscar recuperó en dos volúmenes de la Lírica infantil mexicana hicieron las delicias de chicos y grandes; canciones como La paloma azul, La rana, El señor don gato, Las mentiras, La suegra y la nuera, El cochino se volvieron parte de los programas: “Encima de mi marrano divisé una polvareda/ eran cinco mil carretas que venían de tierra afuera, cochi- cochi cuino-cuino cui-cui-cui/los ojos de mi marrano sin querer exagerar se parecen a la luna cuando acaba de llenar…”

No recuerdo la última vez que conversamos, fue en los primeros años de este milenio, siempre fiel a sí mismo, irónico y hosco a la vez, lo pasé muy bien; el tiempo, la vida, el trabajo me envolvieron y sólo lo seguía por radio, después por la red. Sabía que estaba, siempre estaba con su canto, su presencia.

Un esbozo de su vida

Recibió muchos homenajes, incluso un doctorado honoris causa entregado por la Universidad Autónoma del Estado de México; se le hicieron múltiples entrevistas, programas especiales para reconocer su trabajo; le quedó el mote de El caifán mayor. En todas le hacían preguntas similares y las respondía con sencillez, sin hartazgo. ¿Cuándo empezó a cantar? Desde siempre, hasta dónde sus recuerdos alcanzaban. En su casa se cantaba. Su padre, que era operario, tocaba la guitarra con amor y maestría. Y poco a poco se iba reconstruyendo su trayectoria artística, porque de su vida privada era bastante celoso.

Cuando aún no cumplía los 20 años, en la década de los 50, ya tocaba en las facultades de la Universidad, en el Politécnico, en las normales; mientras, trabajaba para ganarse la vida en algún banco, administraba personal en un laboratorio o vendía línea blanca casa por casa. 

Trabajo, estudio y arte

En 1958 actuó en su primera obra de teatro A ritmo de juventud, dirigida por Enrique Lizalde (su primo hermano); en 1960 ingresó a la escuela de teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes. Estuvo también en el Centro Universitario de Teatro de la UNAM. Por esas fechas se le abrió el mundo, cuando su trabajo y su pasión se unieron en Radio UNAM, dónde rompió los límites, lo mismo era locutor que actuaba, dirigía o producía programas de radio-teatro (más de 200), que cantaba o seleccionaba música. Allí se consolidó como artista de múltiples facetas y proyectó a la estación.

Como músico, cantó en foros tan distantes como el festival OTI, el Palacio de Bellas Artes, el Auditorio Nacional; hizo cabaret político en el Café Colón; se presentó en el Polyforum Cultural Siqueiros, en los festivales de la Canción de Protesta, en el Festival de Varadero y el Palacio de Bellas Artes de Cuba, en la Plaza Colón de Madrid, y un sinnúmero de países y ciudades. 

Entonó trovas en escuelas y facultades de la UNAM, y en el IPN; en varias entrevistas comentó que había grabado más de 100 discos. “Tengo grabaciones que no son conocidas de los años 60 cantando en las facultades de la universidad”. En 2019, a sus 84 años fue invitado al festival Vive Latino, allí cantó en un foro con 30 mil personas. Además, para impulsar a un grupo joven se aventó un “palomazo” en otro foro del mismo festival, con un conjunto que adoptó el nombre de Los caifanes. La asistencia fue de unas 40 mil gentes, según comentaba lo disfrutó muchísimo.

Estaba convencido de que las canciones no arreglan nada si no se acompañan con hechos, por eso desde muy joven canalizó su práctica política en los grandes movimientos por la libertad y la justicia de este país, cantando y actuando en la lucha de los ferrocarrileros (traicionada por López Mateos), en los movimientos magisteriales, con los médicos y, por supuesto, en el gran movimiento estudiantil de 1968. Lo mismo parodiaba canciones comerciales como La balada del vagabundo, que convirtió en La balada del granadero (“papá, papá, ayer cuando estudiaba, pregunté a un hombre que mataba quién es usted y dijo: un granadero…”) que recogía el sentir del movimiento, y denunciaba con todo su ser, en una época en que cantar, hablar y participar era jugarse la vida. Sus canciones las grabaría tiempo después en tres discos que dedicó a México 68, con temas propios o adaptaciones de la lírica tradicional, todos desgarradores. Veamos un párrafo de La llorona del estudiante: “Nos llaman agitadores llorona a todos los estudiantes/ Resultan muy habladores llorona toditos los gobernantes…/aunque la vida nos cueste llorona que muera la represión/ han muerto mil estudiantes a manos de granaderos”.

Nunca militó en un partido político, aunque fue simpatizante de la Liga Leninista Espartaco (conocida también como movimiento espartaquista) que fundó José Revueltas[3] con algunos disidentes que no coincidían con la intolerancia del Partido Comunista Mexicano, del que habían sido expulsados; pero se decepcionó cuando los espartaquistas ¡expulsaron a Revueltas! Sintió una gran admiración por Heberto Castillo y Demetrio Vallejo, así que sin ser militante participó en el Partido Mexicano de los Trabajadores, acompañando las asambleas populares con su voz y entusiasmo. Más tarde se fue decepcionando de los partidos políticos, y siguió la lucha con los movimientos de los pueblos originarios, se identificó con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el EZLN; debido a eso, estaba contra el tren maya, en la entrevista con Julio Astillero de abril 2019 afirmó: “Sigo creyendo en ellos”.

A pesar de su papel estelar y de los premios obtenidos en la película Los Caifanes, su acción política en el sindicato de actores independientes y su fidelidad a la cultura lo mantuvieron lejos del cine comercial. Su mayor compromiso fue siempre con el pueblo, las causas justas y la música tradicional. Su primer disco en 1963 recuperó la Herencia lírica Mexicana como un aporte para el rescate de la memoria colectiva. En La vaquilla suelta su voz, con las coplas picantes de los viejos cantores:

“De la arena nace el agua y del agua los pescados // De la arena nace el agua y del agua los pescados// y de la mujer bonita nacen los enamorados// y de la mujer bonita nacen los enamorados…”

Cantó viejos romances y bellas coplas, “abrevó en lo mejor, en las raíces más profundas de la cultura de México a partir del mestizaje, para crear una identidad propia poderosa y perenne.”[4]

Después de un segundo LP, el volumen dos de la Herencia lírica mexicana, en 1967 participó en el disco con la música original de Los caifanes. Y llegó el 68, estuvo con todo su ser en el movimiento (como mencioné al principio), compuso varias canciones, parodias, paráfrasis de otros cantos, todos circulaban en cintas que se escuchaban en grabadoras caseras y se cantaban en los mítines.

Con plena conciencia crítica sufrió 13 sexenios, en 2018 aseguraba que ningún gobernante le merecía respeto, estaba convencido que “el cáncer mayor de este país es la corrupción, y el otro la falta de educación y salud”; a López Obrador le concedía el beneficio de la duda, sin muchas expectativas: “En espera de ver qué pasa, está muy desbocado, debe medir sus fuerzas, ser bastante más precavido…”[5]

¿En qué creía Óscar? – “Creo en el trabajo y en el oficio, en ejercerlo y no callarme la boca nunca”. Su participación con los pueblos originarios le hacía valorar y amar más la lengua española: “El español es una lengua que nos permite comunicarnos. Menospreciarlo es una tontería”. A sus 84 años podía decir: “Estoy satisfecho con lo que he realizado en el campo de la canción”. Creía en la cultura, en la memoria, en la tradición y sus posibilidades para crear lo nuevo.

Impulsó a gran cantidad de artistas: el trío Los Morales que casi siempre lo acompañó, Eugenia León, Guillermo Velázquez, Jaime López, Gabino Palomares, Amparo Ochoa, Tehua, Rafael Mendoza, David Haro… 

Cualquier actividad que emprendía la acometía desde diferentes posturas y ángulos, la de actor cuando era director, y viceversa; la del compositor cuando sólo cantaba y al revés; la del poeta cuando declamaba. Había en él: oficio, arte, paciencia, una humildad estoica y artesanal. Pero, sobre todo, talento que se manifestaba en su creatividad, su acción solidaria, su congruencia y postura clara ante la vida y la política.

Rescata la tradición y lo que se llama el folklore, pero “no fija formas sino que permite, y hasta justifica, las variaciones, los juegos, los arreglos musicales. Esto lo salva de los purismos académicos y, a la vez, le permite mostrar la vitalidad de una tradición musical a la que ha dedicado tanto su estudio como su talento”[6]. Le gustaba la forma de vida del pueblo mexicano, su interés por la tradición y su crítica a un sistema opresor recogida en sus parodias políticas. Daba nueva forma, sin transformar su esencia, a las canciones del pueblo, haciendo suyo el espíritu que las animaba. 

Aunque pueden encontrar infinidad de discos y canciones en el canal de YouTube, para mí seguirá siendo el trovador, canta autor y re-intérprete de viejas canciones. Dedicó tres volúmenes a la Herencia Lírica Mexicana, porque no cabía en un disco lo que quería rescatar; algunos a La llorona, esa hermosísima canción que da para expandir el verso y la creatividad, entre ellos La llorona estudiantil; dos volúmenes a la Lírica Infantil Mexicana, de los que hablé al principio; si no me equivoco, cuatro a Latinoamérica (Latinoamérica canta), además de Los versos sencillos; dos a la Navidad Mexicana, con villancicos y varias formas de cantar las posadas en distintas regiones del país; tres a México 68; cinco a las Añoranzas mexicanas, algunos con Tehua; en su disco Expresiones, canta versos de José Martí, canciones de la guerra civil y resistencia española, Nicaragua canta, y no podían faltar Amorosas, Divertidas y Horrorosísimas Canciones de la Calaca Flaca, 20 discos de Parodias políticas”; uno dedicado a Juárez, Juárez no debió de morir. Además de los discos grabados en vivo en el Auditorio Nacional, o en sus conciertos. También grabó poesía en Voz viva de México. Tenía el proyecto de recolectar canciones del tiempo de la Independencia. Su voz denunciaba, “se vende mi país”, cuando explicaba las relaciones “entre el pueblo y el mal gobierno”.

En presentaciones y entrevistas, desde 2009 hasta 2019 se ha dicho de él[7]:

– “Vive para hacer lo que le gusta, con la facultad de seguir cantando y seguir ejerciendo su oficio”.

– “Es un hombre que ha defendido sus sueños a capa y espada”.

– “Trae lo que nos pertenece. Un México que no está del lado de poder”.

– “Un hombre de principios”.

– “Recordaba el pasado, cantando (en plena época del rock) rompió muchos prejuicios dentro de un ambiente muy cerrado que era la izquierda”.

– “Trató de crear un público consciente”.

– “Solidario con las causas que cree”.

– “Cada vez que cantaba las viejas canciones, las renovaba”.

– “Vive la profunda identidad latinoamericana que florece con la revolución cubana y fructifica en el canto y la literatura”.

Y Óscar dijo de sí mismo:

– “Dentro de la música tradicional, creo que de cualquier país, dentro de la verdadera música tradicional, también va implícita la canción de lo que llaman de protesta, o testimonial”

– “Soy un cancionero que sigue ejerciendo el oficio de cantar”

– “Estoy del lado de la justicia, sé qué movimientos apoyar, dónde estar presente”.

– “Quiero a México, quiero a esta Ciudad a la que le han dado en la madre”.

– “Soy chilango en vías de extinción”.

– “Yo sí soy de izquierda”.

– “Nadie decide por mí”.

– “Soy un re-intérprete”.

– “No creo en las complacencias”.

– “Admiro a Juárez, odio a los curas”.

– “Me defino como francotirador”.

– “Apoyar tu cultura, la que te tocó vivir”.

Donde quiera que estés, Óscar, sigue cantando, sigue diciendo “Nadie decide por mí”.


[1] Oscar Chávez nació el 20 de marzo de 1935 y se fue el 19 de abril de 2020. Este artículo está hecho con girones de recuerdos y documentado en varias entrevistas y homenajes.

[2] Oscar Chávez en entrevista con Muñoz Ledo.

[3] De José Revueltas dice Octavio Rodríguez Araujo: “La vida de Revueltas estuvo marcada por su militancia y el compromiso político desde que era adolescente hasta su muerte, por su amor a la literatura y a las artes en general, por su humanismo y sentido de libertad, por su carácter rebelde y, a la vez, por su congruencia entre lo que pensaba y hacía. Fue un atormentado optimista, si vale el oxímoron. Nunca perdió el ánimo y aprovechaba su tiempo, incluso en las peores condiciones, para reflexionar y escribir, tanto literatura como ensayos políticos y teóricos” y más adelante “La LLE se fundó en septiembre de 1960 como una «corriente ideológica organizada» con los miembros de las células comunistas Carlos Marx, Federico Engels y Joliot Curie del Distrito Federal. Los compañeros de estas células, principalmente de la denominada Carlos Marx, al salir del PCM solicitaron en abril de 1960, como ya se mencionó, su ingreso en el Partido Obrero-Campesino Mexicano, «como un acto de protesta contra el ambiente aniquilador de toda discusión y disidencia dentro del PCM…» y seis meses después fundaron la LLE junto con otros jóvenes, sin militancia previa y «estudiosos del marxismo» (la mayoría de los espartaquistas de los años sesenta eran realmente jóvenes)…” Cien años de Revueltas, Estudios políticos, no.33 México sep. /dic. 2014.

[4] Eugenia León: Homenaje a Oscar Chávez https://www.youtube.com/watch?v=ziTGQUKGEPg

[5] Viernes de Cubilete con Julio Astillero: https://www.youtube.com/watch?v=LnrxquLvTqc 5de abril 2019

[6] Muere el cantautor mexicano Óscar Chávez http://www.afntijuana.info/espectaculos/106161_muere_el_cantautor_mexicano_oscar_chavez

[7] Como algunas se repiten en distintas entrevistas, dejo aquí las fuentes, por si quieren verlas:

Viernes de Cubilete con Julio Astillero (para mí, la mejor): https://www.youtube.com/watch?v=LnrxquLvTqc 5de abril 2019

Conversando con Cristina Pacheco – Óscar Chávez (13/05/2016), https://www.youtube.com/watch?v=q-Z3_XXoDW4

Zas montero Gabriela, Entrevista por artefacto 3.0 https://www.youtube.com/watch?v=_Ak_KSmaorU 20 Agosto 2014

Hernán Bravo Varela y Jorge F. Hernández, Café de Nadie Óscar Chávez, 21 marzo 2014, https://www.youtube.com/watch?v=fbQ7H3sHdn4&t=330s

Ezra Shabot, en canal once, https://www.youtube.com/watch?v=q299Oi2De0I, Línea Directa – Óscar Chávez (15/01/2012)

Porfirio Muñoz Ledo, Bitácora Mexicana, conversaciones con Oscar Chávez, partes 1, 2, 3 y 4 (2012): https://www.youtube.com/watch?v=d9eeMdVhMI4&t=152s

El gusto es mío – Óscar Chávez 14 jun. 2010, canal 11, https://www.youtube.com/watch?v=rrcAIgEj8L4


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece la autora.

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Imagen de portada: Óscar Chávez en 2016 en el Zócalo durante el concierto por sus 50 años de carrera. | Foto: Wikipedia.






Luis López




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