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The Exodo
Mexicali, Baja California / Lunes 6 de julio de 2015
Pedro Martínez, hidalguense de 21 años, fue deportado hace una semana por la garita de Calexico-Mexicali. Anda vagando por el centro de esta frontera y ya fue asaltado por un grupo de malvivientes. El único refugio que había para cientos de mexicanos y centroamericanos que son expulsados de Estados Unidos se encuentra cerrado.
Una cartulina naranja en la desgastada y antes siempre abierta puerta de madera del viejo edificio color terracota conocido como “El Hotel de los Migrantes” anuncia escuetamente los motivos: “cerrado por falta de apoyo federal”.
De esta manera, al igual que Pedro, quedaron a la deriva cerca de 100 migrantes mexicanos y centroamericanos que ahora son acechados por las bandas de asaltantes, “coyotes” y traficantes que buscan enrolarlos en sus organizaciones, secuestrarlos o simplemente robarles sus pocas pertenencias.
Atrás del viejo edificio improvisaron un campamento para refugiarse de manera temporal en lo que deciden lo que harán. Algunos como Jair, un joven hondureño recién desembarcado del tren conocido como “El Diablo” que atraviesa la ruta del Pacífico, es decir Guadalajara, Mazatlán, Sonora y Mexicali, buscaba refugio después de casi 45 días de travesía desde Tapachula hasta este lugar.
Su rostro y brazos están prácticamente curtidos, quemados por el sol de hasta 50 grados que tuvo que soportar en el lomo de metal de “El Diablo”, que es la nueva ruta que utilizan los centroamericanos ante el operativo del gobierno mexicano para inhibir y bajar a los migrantes de “La Bestia”.
“Ahora qué voy hacer. Ya no traigo dinero. Los pocos dólares me los gaste en el camino para medio comer algo y otra parte me lo quitaron policías en San Luis Río Colorado. Yo creo que me voy ir caminando o de aventón a Tijuana a una casa de migrantes religiosos en lo que me recupero del viaje e intento cruzar hacia Los Angeles”, comentó.
Otros migrantes michoacanos, sinaloenses y yucatecos recién deportados, esperan el apoyo de sus familiares en Estados Unidos para obtener el pago del “coyote” que los ayude a cruzar la frontera.
Mientras tanto, deambulan por los alrededores de lo que fue “El Hotel de los Migrantes”, ubicado frente y a sólo dos calles de la Garita Mexicali-Calexico, que sigue incansable por la puerta de metal giratoria expulsando a cientos de indocumentados todos los días.
El oasis de los migrantes en el desierto cerró después de cinco años de funcionamiento y de haber albergado en sus viejas habitaciones, entre catres y cobijas a más de 300 mil migrantes mexicanos, centro y sudamericanos, la mayoría en tránsito al norte o deportados.
El Hotel del Migrante fue fundado en 2010 por la organización “Ángeles Sin Fronteras” y su principal activista en estos rumbos del desierto mexicano, Sergio Tamai, lamentó la falta de apoyo de los gobiernos federal y estatal ante la crisis humanitaria que enfrentan los migrantes cuando son detenidos y deportados a México.
Los compromisos del gobernador de Baja California, Francisco Vega de Lamadrid, de entregar apoyos por 250 mil pesos para pagar un adeudo con la Comisión Federal de Electricidad no fue cumplido y sólo se les entregó un cheque de 80 mil pesos que son insuficientes para los altos costos de la electricidad en esta zona de México.
Sergio Tamai comentó que ante ello y otros adeudos en el pago de la renta que en total suman casi medio millón de pesos, se vieron forzados a cerrar el albergue que sobrevivía de los apoyos que en alimentos y donaciones de cobijas y ropa realizan comerciantes y empresarios de Mexicali.

- En sus cinco años de funcionamiento el hotel albergó a más de 300 mil migrantes mexicanos, centro y sudamericanos.
La organización Ángeles Sin Fronteras nace formalmente el 15 de enero del 2010. Es fundada por el activista Sergio Tamai. Ante el acecho del crimen organizado contra los migrantes decide rentar un viejo y abandonado hotel, que solía ser refugio de vagos.
Con la ayuda de migrantes y personas en situación de calle, se empezó a reparar el viejo Hotel de Paso, que fue bautizado y conocido como “El Hotel de los Migrantes” que empezó a funcionar el 4 de abril del 2010, precisamente el día del terremoto que afectó a esta ciudad fronteriza.
Luego de cinco años de actividades, el Hotel del Migrante en Mexicali cerró sus puertas por falta de apoyo del Gobierno Federal, tampoco lo hubo del Gobierno Estatal “que incumplió su compromiso de pagar el servicio eléctrico». Este es indispensable para el uso de aire acondicionado ya que en la capital de Baja California se registran temperaturas de más de 45 grados centígrados.
Tamai comentó que estos incumplimientos ocasionaron que se les cortara el servicio de energía eléctrica, «por lo cual ante la llegada de las temperaturas tan altas a Mexicali, nos vemos en la necesidad de cerrar temporalmente para no arriesgar la vida de los migrantes».
Durante un lustro, el Hotel de los Migrantes fue punto de referencia y apoyo para los hombres, mujeres y niños que buscaban cruzar a Estados Unidos y que no habían logrado su cometido, o fueron deportados por las autoridades migratorias del vecino país.

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