Breaking

Imperialismo e injerencismo

Diálogo País / Slider Inicio / Top News / 06/09/2024

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 6 de septiembre de 2024

 

La persistencia de la derecha, de manera general, y de la oligarquía, en particular, por impedir la reforma al Poder Judicial les lleva a utilizar todo tipo de recursos y artimañas, al grado que para ello han solicitado la intromisión de gobiernos extranjeros, así como de la OEA y su nefasto presidente, Luis Almagro; o que miembros de ese mismo Poder, contra lo establecido en la Constitución, hayan promovido y concedido amparos con el fin de obstaculizar la discusión y aprobación de tal reforma en las cámaras legislativas y su aprobación por los congresos de los estados.

Lo anterior, sumado a declaraciones injerencistas de los embajadores de Estados Unidos y Canadá, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, organismos financieros internacionales y grandes transnacionales conforma un cuadro en el que se advierten fuerzas a las que en su momento habrá de enfrentar el pueblo.

Dada la correlación de fuerzas partidistas en el Congreso, es altamente probable que la iniciativa acerca de la mencionada reforma avance y se apruebe, sin que ello signifique que las fuerzas que se oponen a ella desistan en su empeño e intenten neutralizarla.

Si consideramos que la reforma judicial afectará intereses no solamente de la oligarquía local sino de la internacional, propietaria esta del gran capital financiero y de poderosas transnacionales que saquean nuestro país al amparo de una «legalidad» y «certeza jurídica» que se lo permiten y de un sistema judicial corrupto que lleva más de ocho décadas al servicio de las clases dominantes, entenderemos, en parte, por qué algunos gobiernos y organismos extranjeros intentan, en alianza con la oligarquía local, impedir esa reforma.

Sin embargo, nuestra comprensión acerca del comportamiento injerencista de algunos gobiernos extranjeros en asuntos que corresponden únicamente a las mexicanas y mexicanos quedaría incompleta si excluimos de nuestro análisis al imperialismo, sobre todo el estadounidense.

País que no se pliegue a los designios de esa potencia imperialista y pretenda ejercer plenamente su soberanía corre el peligro de ser acosado ─diplomática, económica, comercial, financiera, judicial y hasta militarmente─ con la finalidad de desestabilizarlo y someterlo. Ejemplos de ello tenemos muchos en Nuestra América. ¿Por qué Estados Unidos no emite comentarios adversos a lo que sucede actualmente, por ejemplo, en Argentina, Perú, Ecuador, Chile, El Salvador, Uruguay, Paraguay, por citar algunos países de este continente?

Para el imperialismo es vital impedir cualquier asomo de soberanía, la que además de interferir con sus intereses, representa un mal ejemplo para los pueblos que subyuga, y eso trata de evitarlo a toda costa. Ello explica en buena medida los golpes de Estado y el injerencismo en todas sus manifestaciones que han ocurrido en Latinoamérica y el Caribe, y en otras partes del mundo.  

No sería descabellado pensar que para Estados Unidos sería prácticamente inadmisible que en nuestro país se eligiera en 2030 un gobierno comprometido con el proyecto de transformación en marcha, sería un mal ejemplo. Por ello, y ante el histórico comportamiento de nuestro vecino del norte, es previsible que su injerencia no solamente continúe sino que se incremente, así como el apoyo a quienes internamente se oponen a la transformación.

Por lo expuesto, no sería raro, entre otras cosas, el aumento de la violencia provocada por el crimen organizado ─recordemos la procedencia de la mayoría de las armas─ o de «protestas» de la «sociedad civil», provocaciones, incremento del narcotráfico ─para utilizarlo como medio de presión política o amenaza militar─, o intentos de desestabilización política, económica, comercial o financiera con visos de golpe de Estado. Para ello el imperialismo tiene a su servicio a la mayor parte de los grandes medios de información y comunicación, a la oligarquía y alta burguesía locales, a su servidumbre de «intelectuales» y «periodistas», a ciertos estratos medios, a un número considerable de «pobres de derecha» y al lumpen generado por el narcotráfico y el crimen organizado, quienes conformarían las fuerzas internas a las que el pueblo tendría que enfrentar.

De ahí la necesidad de concientización, organización y unidad de los distintos sectores del pueblo y el despliegue de una lucha en el terreno ideológico que impida el avance y desenmascare las posiciones de la derecha y del imperialismo, que, al mismo tiempo, impulse la participación democrática de nuestro pueblo en la toma de decisiones importantes. 

También es conveniente recordar que para imponer sus reglas el imperialismo ejerce su acción sobre todos los pueblos del mundo, razón por la que los mismos pueblos necesitan fortalecer sus vínculos de amistad, solidaridad y cooperación para enfrentarlo con éxito.   

Ello, en buena medida, nos ayudaría a continuar con el proceso de transformación de nuestro país y a construir un México libre, justo y soberano.


* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Foto de portada: Vía Allgamersin.






Luis López




Entrada Anterior

Dentro de la prohibición X de Brasil: cómo Elon Musk inició, y perdió, una pelea con el poder judicial de Brasil

Siguiente Entrada

Día 338 del genocidio israelí respaldado por EE.UU. en Gaza





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Dentro de la prohibición X de Brasil: cómo Elon Musk inició, y perdió, una pelea con el poder judicial de Brasil

SOMOSMASS99   Brian Mier* / Brasil Wire Viernes 6 de septiembre de 2024   El bloqueo de Brasil...

06/09/2024