SOMOSMASS99
Agustín Ramírez Agundis*
Miércoles 21 de octubre de 2020
El pasado viernes 16 de octubre se realizó un homenaje póstumo al maestro Jesús Oñate, nuestro estimado y siempre recordado compañero Chucho. El evento fue organizado por el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Celaya. En el acto la Asociación Plástica de Celaya, de la cual el maestro Oñate fue miembro fundador, entregó a su familia una bella placa con un busto en miniatura del homenajeado. Como parte final del evento, se realizó la inauguración de la exposición In Memoriam Jesús Oñate Moreno en la Galería Salvador Zúñiga de la Casa de la Cultura de Celaya.
Como contribución al evento, a petición de la familia Oñate Cárdenas, el Colectivo Miguel Hidalgo elaboró una breve nota para recordar al artista, misma que reproduzco en los siguientes párrafos:
Jesús Oñate Moreno, otra faceta
Tuvimos el privilegio de compartir con el maestro Oñate una de sus facetas, una quizás no tan conocida. El maestro tuvo la virtud de dejar plasmado su arte en lienzos y tableros, por ese motivo es ampliamente reconocido. Pero también nos entregó su pensamiento y sensibilidad a través de sus escritos, muchos de los cuales seguramente habrá que recuperar y divulgar.
Como consecuencia de diversos problemas de salud, su agudeza visual había menguado, lo cual poco a poco fue limitando su trabajo pictórico. Sin embargo, su memoria estaba repleta de conocimientos, experiencias y, sobre todo, vivencias muy ricas. Con frecuencia externaba su deseo de compartir todo aquello para promover entre la gente el interés por las artes plásticas y por contribuir a lograr un México mejor para todas y todos.
Ese gran bagaje que él fue recopilando en el transcurso de su vida tan fecunda está cimentado en dos pilares fundamentales: por una parte su posición nacionalista que él siempre puso de manifiesto a través de su compromiso por la defensa y promoción de la Escuela Mexicana de Pintura y, por la otra, el interés y la acción en las diferentes etapas de su existencia para apoyar las causas y expresiones populares de diverso tipo.
Así como en la pintura a través de sus pinceladas dejaba constancia de su creatividad y sensibilidad, el maestro Oñate, también con un exquisito toque artístico, impregnaba el papel con sus letras para legarnos sus ideas y pensamientos.
En algunas ocasiones escribía para narrar ciertos episodios de su vida, ricamente enmarcados por tres elementos: 1) la alusión al acontecer nacional de la época; 2) la descripción desde su mirada de artista de los sitios y circunstancias en los que se desenvolvieron los hechos; y 3) la referencia a las particularidades de las mujeres y los hombres que participaron en los acontecimientos. Esos escritos, por tal motivo, significan verdaderas lecciones prácticas tanto de historia como de arte.
Otras veces, de manera breve, directa y generosa, sus escritos estaban dirigidos a compartir con los lectores sus profundos conocimientos de las diversas técnicas de la pintura, siempre con una clara orientación didáctica. Claro está, en este terreno destaca lo referente al arte musivo que fue una de sus grandes pasiones, logrando como fruto un amplio dominio del proceso, es decir, desde la propia fabricación del mosaico hasta la concepción, diseño, realización e instalación de grandes murales.
Conversar con Chucho Oñate fue siempre un completo deleite. Esos momentos se convertían, como por arte de magia, en un paseo por las calles y campos de los lugares donde vivió, un recorrido guiado por esa gran persona tan sensible a los anhelos de la gente y tan orgullosa de las raíces de México como nación.
Por ahora, la conversación simplemente quedó interrumpida. En algún momento se habrá de reanudar. Mientras tanto, seguimos realizando esas excursiones a través de sus obras. Por allí nos conducen sus pinturas, sus textos y su recuerdo.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo, de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Foto de portada: Mural «El Big Bang y la primitiva relación del hombre con el cosmos» del maestro Oñate, en la sede Juan Pablo II del Campus Celaya- Salvatierra de la Universidad de Guanajuato.
Comparte en Facebook
Twittéalo








