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Indignación… y un programa

Diálogo Estado / Top News / 07/10/2016

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey

Parte I

Viernes 7 de octubre de 2016

 

A diario escuchamos expresiones y manifestaciones de descontento e indignación causadas por el constante deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de quienes habitamos este país; se dan, con excepción de la oligarquía y la alta burguesía, en prácticamente todos los estratos sociales y aunque con diferente intensidad y en torno a problemas o necesidades diferentes, todos tienen en común que son causados por quienes constituyen esa excepción.

Son, precisamente, la oligarquía y la alta burguesía quienes al detentar el poder económico y político constituyen el grupo dominante que ejerce el control del Estado, sus instituciones y mecanismos para utilizarlos en favor de sus intereses y, al mismo tiempo, mantener y reproducir las condiciones que le permiten continuar ejerciendo ese dominio.

Por otro lado, toda la indignación y descontento que puedan acumularse, entre quienes estamos en la posición de dominados, poco puede ayudar a cambiar una situación adversa a la mayoría del pueblo si no se actúa de una manera organizada y conciente que le dé claridad respecto del origen de sus problemas y el objetivo que persigue con su acción.

Cabe aclarar que cuando hacemos referencia a la organización, de ninguna manera se propone que sea alrededor de los partidos políticos que viven a costa del erario, los electoreros, aun cuando es respetable la decisión y sobre todo el derecho de cualquier persona de pertenecer a la organización de su preferencia. Creemos que no debe menospreciarse la contribución de grupos de ciudadanos que con distintos grados de deslinde de posiciones partidistas decidan participar y aportar su esfuerzo por un cambio social.

Algo característico de las fuerzas capaces de influir en la transformación profunda de la sociedad mexicana es la dispersión, el espontaneísmo, la ausencia de claridad y acuerdo en torno a causas por las que debiera lucharse en común.

Un elemento a considerar para movilizar al pueblo mexicano podría ser un programa mínimo en el que diferentes sectores sociales vieran reflejados sus anhelos y preocupaciones, lo que contribuiría a fortalecer a las fuerzas que intentan un cambio en su favor.

Y una condición para incorporar a amplios sectores sociales a una lucha para modificar el actual estado de cosas en favor del pueblo es identificar y situar al enemigo, conocerlo en carne y hueso y ubicar los ámbitos en que opera.

A nuestro juicio, el principal enemigo, el más poderoso, el que en todas partes se empeña en cerrar el camino al desarrollo de los pueblos, el que se mueve en un frente internacional más vasto y también el más inmediato, el que en nuestro país actúa en todas las esferas de la vida, es el capital monopolista, en su manifestación como capital financiero y su vinculación con el Estado.

Estamos tan sometidos a la influencia del capital financiero monopolista que en ocasiones es difícil advertirla. Su enorme poder económico y propagandístico confunde, distrae y desvía nuestra atención; es la causa principal del subdesarrollo, la dependencia, la explotación irracional de las riquezas naturales de la nación, del desempleo, la carestía, la precariedad del empleo y los salarios, la concentración del ingreso y la diseminación de la pobreza y miseria entre el pueblo.

Enfrentar a un enemigo tan poderoso requiere algo más que indignación e implica una gran responsabilidad. Exige definir con claridad el objetivo, las metas y los términos de un acuerdo que abogue por la unidad, los principios en que se sustenta y la línea política que lo orientará. Eso, difícilmente puede lograrse sin un programa.

“El programa es necesario para situar la lucha a que se convoca y para definir y evaluar correctamente las contradicciones sobre las cuales se pretende actuar. La consideración fragmentaria y parcial de tales contradicciones o el tomarlas aisladamente y fuera del contexto en que se producen puede llevar a graves errores, a la elección de tácticas ineficaces y aun a desviaciones como el reformismo y el sectarismo, que a menudo resultan de la incapacidad para apreciar en su conjunto las posibilidades objetivas de la lucha” . [1]

“El programa se requiere para dar unidad y continuidad a la acción, para ordenar y jerarquizar las diferentes tareas, para integrarlas en las diversas instancias, para articularlas y darles una proyección global. [2]

“Sin un programa sería muy difícil y aun imposible eslabonar las demandas más concretas e inmediatas con las más generales y de mayor alcance […], viéndolas como partes de un todo y como expresión de un mismo proceso. [3]

“Sin un programa sería imposible sumar y más aún organizar a las fuerzas que es preciso aglutinar para enfrentarse con éxito al capital [financiero] monopolista. La lucha contra éste desborda las fronteras nacionales y es propiamente internacional, lo que hace del programa un instrumento necesario incluso para promover y dar vida a la solidaridad de, y hacia, otros pueblos que en condiciones análogas combaten al mismo enemigo”. [4]

Sin un programa, en fin, es difícil avanzar en la unificación de las fuerzas llamadas a la lucha contra el enemigo de nuestro pueblo, “[…] la que no sólo supone organizar las fuerzas que requiere la conquista del poder sino preservar éste y ser capaz, a partir de un nuevo tipo de Estado que realmente represente los intereses del pueblo, de crear las condiciones que hagan posible la destrucción del viejo sistema y el advenimiento de una nueva sociedad”. [5]

[1] Aguilar Monteverde, Alonso. Bosquejo de un programa antimonopolista. Revista Estrategia, No. 6. México. Nov. 25 de 1975, p-38

[2] Ibid

[3] Ibid

[4] Ibid

[5] Ibid  pp 38 y 39

* Foto de portada: Diego Simón Sánchez / Cuartoscuro.






Luis López




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1 Comentario

el 07/10/2016

Por la vía electoral, jamás va a llegar un verdadero cambio. La ciudadanía somos los que debemos de actuar, pero inteligente, organizada y decididamente.
Pero cuando intentas tan sólo, comentar a alguien o algunos más, de la necesidad de informarse y pensar al respecto. Les surge el síndrome de Murillo Karam,.. ya se cansó…!!!
No sólo es decepcionante, es lamentable. Pero, aún contra la corriente, debemos de seguir, a pesar de los pesares. Pero además creo sin temor a equivocarme, que aunque renunciáramos,… reincidiríamos…!!!



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