SOMOSMASS99
Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 4 de julio de 2017
La política migratoria del Estado mexicano está centrada en la seguridad nacional y regional, presionada desde el exterior por Estados Unidos, y opera bajo una perspectiva de militarización de todo el territorio y con una estrategia de persecución, violencia y miedo, «como mecanismos persuasivos perversos contra los migrantes y sus familias. Lo que se intenta es poner al límite humano a las personas, romperlas desde dentro, revictimizarlas permanentemente para que no vuelvan», denunció el día de hoy la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem).
En el marco de la presentación del Informe 2016 Migrantes en México: Recorriendo un camino de violencia, Arturo González, del Servicio Jesuita a Migrantes, explicó además que de acuerdo al análisis resultante de los testimonios recogidos de migrantes en los albergues, casas de acogida y comedores, la política puesta en marcha por el gobierno de la República, al menos desde 2014, es «de desprecio e indiferencia por el sufrimiento de las personas migrantes y refugiadas».

Preguntó entonces: «¿No será que en la práctica el Estado mexicano comparte la misma política que el presidente Trump? Una política que criminaliza no sólo a las personas migrantes y refugiadas, sino que además atenta contra las y los defensores que las acompañan y protegen». Porque no sólo «ha incrementado la invisibilidad de las personas», sino que ha generado una mayor violencia. «Y eso tiene un responsable: el Estado mexicano. Los que deberían cuidar la vida de los más vulnerables de este país se ensañan contra ellos y contra los que pretenden desenmascarar la mentira y la injusticia. Y aquí me refiero a defensoras, defensores, periodistas, luchadores sociales y comunidades en resistencia.
También a nombre de la Redodem, conformada por organizaciones de los estados de Guanajuato, Oaxaca, Ciudad de México, Querétaro, Michoacán y 18 estados más, Alonso Hernández, de la agrupación jalisciense FM4 Paso Libre, dijo que 2016 fue un año complejo en el que pudieron dimensionar la violencia a la que están sujetas las y los migrantes en nuestro país.
Durante el año pasado fueron testigos de los impactos cotidianos de esa política basada en la criminalización de las personas y que «tiene como normas las persecución y detención», la cual les permitió «ver cómo se teje la trama del abandono e indiferencia para atender y acompañar a las personas solicitantes de refugio».
Sobre el contenido del informe, comentó que además del análisis sobre la «fuerte carga criminalizante de la política migratoria mexicana», también da cuenta de datos duros sobre la situación que enfrentan día a día los migrantes y refugiados que pasan por nuestro país.
«Somos enfáticos en precisar que la situación de las actuales migraciones no se pueden entender sin la relación de dependencia que existe hacia los Estados Unidos, desde donde se ha impuesto una visión de control y seguridad que se ha extendido a ambas fronteras mexicanas», afirmó.
En el documento elaborado por la Redodem se informa que el conjunto de sus organizaciones miembro atendieron en 2016 a 34 mil 234 personas, «lo cual es sin duda el mayor registro de migrantes indocumentados realizado en el país de manera extraoficial». De ese total, el 88.80 por ciento fueron hombres, el resto mujeres; hondureños (58 por ciento), salvadoreños (17 por ciento), guatemaltecos (12 por ciento) y mexicanos (8 por ciento). En un comparativo, se destacó que en 2014 atendieron y acompañaron a 31 mil personas, mientras que en 2015 fueron poco más de 30 mil.
«Resulta evidente que las casas de migrantes son lugares seguros tanto para los extranjeros como para los mexicanos, para los cuales la situación no es más favorable, también están sujetos y sujetas a la alta peligrosidad que existe en el tránsito, tanto por la delincuencia organizada y los cárteles de la droga, así como por la corrupción entre las autoridades mexicanas», sostuvo Alonso Hernández.

Las personas migrantes registradas en la base de datos de Redodem comprenden mayoritariamente el rango de edad que va de 18 a 30 años, con un porcentaje de representación del 54 por ciento, mientras que el segundo es el que comprende de 31 a 40 años, con una representación del 24 por ciento.
Los factores de expulsión son fundamentalmente los de carácter económico y social, relacionado éste último con la expansión de la violencia en Centroamérica. Sus principales destinos de migración son Estados Unidos (64.68 por ciento) y México (13.67 por ciento), mientras que el resto no tiene definido el país de destino porque «lo importante era salir de sus lugares de origen por la pobreza y la violencia».
Arturo González dijo a su vez que el informe contiene «una visión muy alejada de los dobles discursos oficiales del gobierno mexicano», de tal cuenta que las 23 organizaciones integrantes de la Redodem «queremos denunciar la continuidad de una política migratoria en México cada vez más violenta, que atenta de manera sistemática contra los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas.
«Que atenta -enfatizó- de manera sistemática contra los derechos humanos; este es el nombre que le ponemos a esta política», añadió, para luego dar cuenta de algunos datos que «hablan del actuar del Estado y de este gobierno»: desde 2014 hay mayor violencia contra las personas migrantes y necesitadas de protección internacional; un incremento de operativos y detenciones, pacíficas en lo público y violentas en lo privado en casi todas las regiones del país; encarcelamiento de migrantes como si fueran delincuentes y (que) sólo han cometido una falta administrativa, según lo indica la ley; deportación exprés de migrantes; delitos contra migrantes, principalmente robo, extorsión, lesiones y secuestros cada vez con más violencia; los delitos son cometidos por policías, pandillas, cárteles del crimen organizado, redes de tráfico y las guardias privadas de las ferroviarias», y un aumento del «número de personas en los albergues que tienen medidas cautelares ante el peligro latente de sufrir alguna agresión criminal».
También, hay «espionaje a las y a los que defienden la vida de las personas más vulnerables (…), personas que hacen el trabajo que debería hacer el Estado, de acompañar y proteger a las personas migrantes y connacionales, y a cambio reciben persecución y amenazas por las autoridades.
«Hay que decir que las personas migrantes en México tienen que recorrer un camino de violencia junto a los connacionales del país. La violencia de este país la padecen los inmigrantes que cruzan o intentan quedarse en México».
Luego de hacer un repaso por la violencia que azota al país, con más de 150 mil muertos en nueve años, «91 mil 660 muertos en los 57 meses del gobierno de Enrique Peña Nieto», 280 mil personas desplazadas internamente y 28 mil desaparecidos, Arturo González afirmó «con dolor y con indignación» que en México hay un Estado «que atenta contra la vida, la justicia y la verdad de las personas y comunidades en este país. No hay dos crisis, es una sola crisis: la que atenta contra cualquier vida humana en este México querido». Porque, «¿de qué nos hablan estos datos?», de mientras tenemos una gran crisis como país «andamos en el exterior señalando a otros como antidemocráticos, represores y violadores de derechos humanos.

«No habíamos tenido en México un país tan convulsionado social y políticamente desde muchos frentes, con mecanismos de solución de conflictos por parte del gobierno centrados en la confrontación y la represión (…) De un Estado mexicano que se ha ido apartando de las grandes causas sociales y necesidades de su pueblo, para centrarse en intereses de grupos poderosos, internos y externos, causando una gran concentración de la riqueza y generando grandes desigualdades en el país. Con una clase política corrupta, sumida en la impunidad y centrada en sus propios intereses partidistas y alejada de lo que vive el pueblo».
El Informe 2016 Migrantes en México: Recorriendo un camino de violencia, se puede leer aquí.
Fotos de interiores: Servicio Jesuita a Migrantes.
Foto de portada: Fernando Carranza García / Cuartoscuro.
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