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Inteligencias e identidades masculinas empobrecidas

Diálogo Estado / Gaudencio Rodríguez Juárez / Top News / 27/11/2017

SOMOSMASS99

 

©Gaudencio Rodríguez Juárez*

Lunes 27 de noviembre de 2017

 

En algún punto de la Ciudad de México, el taxista que me llevaba al hotel por la noche, me dijo: “Mire joven, pura carne fresca”, refiriéndose a las mujeres dedicadas al sexo servicio que se encontraban en fila a lo largo de varias cuadras. “Mire esa, qué bien está, qué jovencita”, decía mientras acercaba el automóvil y bajaba la velocidad para verles con más detalle.

En otro viaje, el respectivo chofer me contó que por su oficio le toca conocer a muchos extranjeros. “Ayer, precisamente, me abordó un italiano. Como que dejó a su novia en el hotel y me pidió que lo llevara a conocer lugares de la ciudad. Yo le dije que lo llevaba a conocer toda la ciudad y sus diversiones, incluso si quería conocer mujeres, pues yo conozco los mejores lugares con las mejores mujeres”.

En Guadalajara, ante la falta de taxis, me tocó compartir uno con otro cliente. El chofer y el primer cliente establecían una amena plática. De pronto, en un alto, ante una mujer alta, con ropa colorida y deportiva ajustada al cuerpo, y que esperaba el turno para cruzar la calle, el segundo espetó: “Mmmm, miren, esa güerota, seguro quiere flete, seguro se quiere subir con nosotros”, suscitando la risa del primero.

En medio de esos viajes me entero de las declaraciones del Obispo Emérito de la misma ciudad, Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, en las que asegura que los feminicidios que se registran en el país se deben, en parte, a la imprudencia de las mujeres: “De parte de la mujer puede haber cuando menos imprudencia. Con cualquier que sale por ahí bien vestido se compromete, se enganchan”, dijo refiriéndose a las mujeres de Ciudad Juárez.

Cuatro escenas que tienen como protagonistas a hombres expresándose de manera desenfadada e insensible sobre las mujeres, que me detonaron múltiples preguntas: ¿Por qué los congéneres verbalizan sus pensamientos lascivos sin pudor?, ¿por qué reducir a las mujeres a un objeto sexual quitándoles su condición de persona?

¿Por qué la creencia de que las mujeres son culpables de las violencias ejercidas por los hombres? ¿Por qué esa tendencia autorreferencial que lleva a interpretaciones del tipo: “las mujeres hacen cosas para provocarnos a los hombres”?

Sí, los seres humanos, hombres y mujeres, somos seres sexuados. Pero no somos sólo eso, sino mucho más. No obstante, la mala educación de la sexualidad empobrece las inteligencias e identidades masculinas.

La inteligencia emocional, incluye entre muchas otras cosas, la capacidad de identificar las sensaciones que los estímulos externos provocan y elegir la alternativa adecuada para su procesamiento. Implica pensar lo que se siente. La impulsividad es, justamente, la dificultad para pensar el impulso, lo cual se traduce en hablar sin pasar las sensaciones y percepciones por el aparato para pensar; es así como salen de la boca, palabras sin filtro y, por lo mismo, impertinentes, desatinadas… destructivas.

Dificultad para contener los impulsos sexuales, imposibilidad de acceder a la sublimación, narcisismo que raya en lo patológico, ideología masculina dominante, elementos presentes en las escenas anteriores.

Si partimos del hecho de que la forma de actuar de las personas ante determinadas circunstancias, sucesos o situaciones habla de su propia historia, de sus redes sociales, de su vida emocional, de sus relaciones políticas y, en pocas palabras de su identidad en un sentido amplio (Garda, 2007), ¿qué dicen las expresiones de los hombres de renglones arriba acerca de sí mismos? ¿Qué historias de vida los hacen mirar hoy de esta manera a las mujeres? ¿Cómo se miran a sí mismos? ¿Qué influencias recibieron de su contexto, de sus relaciones sociales que hoy determinan su percepción?

¿Qué dice acerca de su mundo emocional, cómo aman? ¿Poseen la capacidad de amar? ¿La manera de relacionarse con las mujeres de su vida cotidiana es la misma que la manera como se expresan acerca de las mujeres en general, ante sus congéneres?

Más preguntas que respuestas detonadas por sucesos previos al 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, erradicación que sólo será posible si los hombres asumimos la responsabilidad para trabajar en ello, lo cual comienza por reflexionar sobre nuestro modo de serlo, detectar elementos propios y de los congéneres que hacen tóxica la masculinidad, para enseguida trabajar en su eliminación y respectiva adquisición de habilidades, actitudes y valores que se traduzcan en salud mental propia, así como en respeto, igualdad y solidaridad hacia las mujeres.


* Psicólogo / [email protected]

Foto de portada: Pixabay.






Luis López




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