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«Javier Valdez no murió, el narcogobierno lo asesinó»: protestan periodistas

Sociedad País / Top News / 17/05/2017

SOMOSMASS99

 

Redacción / SomosMass99

Ciudad de México / Martes 16 de mayo de 2017

 


  • No al silencio, no a la autocensura; al Estado es al que hay que exigir, al que tenemos que reclamar: Carmen Aristegui

 

Cientos de periodistas, estudiantes y personas solidarias con el gremio protestaron hoy con indignación, rabia y tristeza por los asesinatos de Javier Valdez, el cronista del narco en Sinaloa; Jonathan Rodríguez Córdova, de El Costeño de Autlán, Jalisco, y cinco reporteros más en lo que va de 2017 en México. Hubo manifestaciones en al menos diez estados del país y tres en la Ciudad de México donde, frente a las oficinas de la Secretaría de Gobernación, se alzaron decenas de voces para exigir «¡justicia!», «¡ni uno más!», «¡no se calla la verdad matando periodistas!», «¡en México nos están matando!», «¡que nos maten a todos!». Para denunciar: «¡Javier Valdez no murió, el narcogobierno lo asesinó».

Javier Valdez. | Foto: Twitter.

En la capital del país las protestas iniciaron al medio día en el Ángel de la Independencia y en las oficinas de la Procuraduría General de la República. Las demandas fueron las mismas: justicia para Javier Valdez y los más de cien periodistas asesinados desde el año 2000.

La concentración más numerosa fue por la tarde frente a la Secretaría de Gobernación, donde los asistentes preguntaban: «¿Quién sigue?», y reclamaban que en el gremio periodístico de México en lugar de correr tinta corre sangre.

Témoris Grecko pidió que se constituya una comisión internacional que venga a México a estudiar el sistema de justicia y brinde asesoría para acabar con la impunidad, propuesta secundada por la representante de la organización internacional Reporteros Sin Fronteras, Balbina Flores, al sugerir que se involucre a los relatores sobre libertad de expresión de la ONU y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Fotógrafos y reporteros encendieron veladoras por Javier Valdez y todos los periodistas asesinados en el país. | Foto: Galo Cañas / Cuartoscuro.

Porque resulta, dijo Lydia Cacho -quien leyó fragmentos de un libro de Javier Valdez-, los periodistas mexicanos nos dedicamos a documentar la vida de los demás, pero de pronto hemos tenido que documentar nuestra propia vida al ser perseguidos por contar la verdad.

En las pancartas y los gritos de los presentes se expresaba lo mismo: «!Ni uno más!», «¡justicia!», «¡no al silencio, no nos van a silenciar!».

Que lo escuchen

Carmen Aristegui tomó la palabra al anochecer. Reconoció ampliamente el trabajo y la manera de ser de Javier Valdez, cuyo asesinato, «cobarde y cruel, nos ha cimbrado. No hay lugar a dudas, y que lo escuche Gobernación, y que lo escuche Peña Nieto, y que lo escuche el procurador y que lo escuche el que lo quiera escuchar en este país y fuera de él: este asesinato es producto del trabajo de Javier. Respuesta al trabajo de Javier. Respuesta criminal a lo que Javier ha hecho a lo largo de su vida. El editorial de Ríodoce no permite la duda: aquí hay una acción criminal en donde no queda clara la frontera, quién es quien hoy en Sinaloa, quién es quien en el país, quiénes son los delincuentes y quiénes son el gobierno, quiénes son la autoridad y quiénes mandan en serio».

Lydia Cacho lee fragmentos de una obra de Javier Valdez. | Foto: Tercero Díaz / Cuartoscuro.

Sostuvo que Javier y los periodistas asesinados en el país murieron por tratar de decir a los lectores, a los radioescuchas, lo que pasa en nuestro país. Todas y todos los que han quedado en el camino «deben significar un motor para nosotros. No al silencio, no a la autocensura, no al miedo. Aquí juntos tenemos que darnos valor para seguir informando, para seguir reportando, para seguir investigando, para seguir denunciando, para decir, decir y decir (…) Necesitamos que estas muertes signifiquen, que estas muertes sacudan no sólo a los periodistas, necesitamos que muertes como las de Javier, las de Miriam, las de Miroslava, las de Regina, signifiquen para la sociedad». Porque se debe entender que «si no hay quien informe (…) esta sociedad no puede ser».

Exigió no permitir una fiscalía especial más, que solamente engorda el presupuesto, porque «el Estado el responsable de nuestra seguridad, es el Estado el responsable de que ocurran estas cosas y que queden en la impunidad. Es al Estado al que hay que exigir, a ese Estado que se tambalea, ese Estado cooptado, ese Estado ineficiente, ese Estado metido por la delincuencia. Es a ese Estado al que tenemos que reclamar».

«Que escuche Peña Nieto y quien lo quiera escuchar en este país y fuera de él». | Foto: Tercero Díaz / Cuartoscuro.

Entrevistado por distintos medios, el actor Diego Luna lamentó que solamente se llenara cuadra y media con manifestantes, porque en el momento en que «todos salgamos entonces vamos a ser escuchados».

Las manifestaciones contra los asesinatos de periodistas, que sin excepción giraron en torno a la figura de Javier Valdez, se dieron al mismo tiempo en Tijuana, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Colima, Morelos, Guerrero y Sinaloa.

En Cuernavaca, Morelos, los periodistas denunciaron a Gustavo Martínez, jefe de asesores del gobierno del perredista Graco Ramírez, por obstruir su labor y hostigarlos y amenazarlos a través de las redes sociales, sobre todo cuando se trata de temas de seguridad.

Cuernavaca, Morelos. | Foto: Angelina Albarrán.

Y en Sinaloa, compañeros de Javier Valdez marcharon por calles del centro de la ciudad. Al cabo de casi una hora de espera en el palacio de gobierno, el gobernador Quirino Ordaz Coppel accedió a escucharlos. Le dijeron que no acudían a pedirle nada sino a exigirle justicia para el fundador de Ríodoce y corresponsal de La Jornada.

Entonces una persona alzó la voz: «“¡Carajo! Lo que venimos a decirle es que o es un cómplice o un inepto o asesino. A ustedes, periodistas, les falta lo que tenía Javier, !carajo! Esto es lo que tenemos que decir aquí y ahora: señor gobernador, o es cómplice o es un imbécil, porque es lo que ha estado promoviendo aquí en este país y en México, lo que ha estado promoviendo el gobierno federal y el gobierno del estado. Y estas palabras sí están cabronas, porque esto nos puede llevar a la jodida, de veras».

Periodista, más una sentencia de muerte que una profesión

La víspera, Tania Reneaum, directora de Amnistía Internacional, dijo que “ser periodista en México parece más una sentencia a muerte que una profesión» por el continuo derramamiento de sangre del cual las autoridades prefieren hacer caso omiso. Esa actitud, añadió, «genera un profundo vacío que afecta el ejercicio de la libertad de expresión en el país”. «El asesinato de Javier pone de manifiesto que ningún periodista, sin importar el alcance de su medio, está a salvo. Este crimen, como los demás, debe investigarse de manera independiente e imparcial y todos aquellos sobre quienes pese la sospecha de ser responsables deben comparecer ante la justicia”.

Guerrero. | Foto: Dassaev Téllez Adame.

Emmanuel Colombié, director de Reporteros Sin Fronteras para América Latina, dijo a su vez que su organización «denuncia con la mayor firmeza este acto odioso y pide a las autoridades locales y nacionales que identifiquen y detengan lo antes posible a los responsables de este asesinato”. “Una vez más, esta oleada de violencia pone en evidencia el estado de emergencia en que se encuentran los periodistas mexicanos (…) El gobierno mexicano debe actuar de manera proporcional a la gravedad de la situación y reforzar cuanto antes los mecanismos de protección de periodistas”.

Como parte del clima adverso contra los periodistas, recordó el ataque que sufrieron el sábado 13 de mayo siete reporteros de La Jornada, Vice News, Hispano Post, Quadratin, Imagen TV y Bajo Palabra en Acapetlahuaya, Guerrero. Ese día, una centena de hombres armados los detuvieron y les robaron equipo, una camioneta y los despojaron de sus identificaciones personales. Antes de dejarlos partir, los amenazaron con matarlos si denunciaban lo ocurrido en el retén militar que se encontraba a menos de un kilómetro de distancia.

Colima. | Foto: Juan Ramón Negrete.

Ana Cristina Ruelas, de la organización Artículo 19, sostuvo que la impunidad ha permitido que las agresiones contra los reporteros se vuelvan «cada vez más cínicas». Los asesinatos a plena luz del día «refieren un mensaje claro de poder de los perpetradores, un poder que permanece con la anuencia del propio Estado. Las agresiones contra la prensa son sistemáticas y requerimos resultados, no más simulación de garantías».

Ya por la noche de este mismo martes, se anunció que el presidente Enrique Peña Nieto citó a reunión urgente a todos los gobernadores del país para deliberar sobre las agresiones a periodistas en todo el país.

Tijuana, Baja California. | Foto: Araceli Domínguez.

Foto de portada: Galo Cañas / Cuartoscuro.






Luis López




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