SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Martes 20 octubre de 2015
El miércoles pasado, 14 de octubre, un noticiero de televisión matutino dio a conocer un video con las imágenes y sonido de los momentos en que Joaquín Guzmán, el Chapo, se fuga del penal de Máxima seguridad El Altiplano, ubicado en el estado de México. Posterior a la difusión del video la Procuraduría General de la República (PGR) condenó la filtración del video y anunció que iniciaría la investigación respectiva. ¿Qué tan excepcional resulta esta práctica?
El diseño de nuestro sistema de justicia penal ha privilegiado, entre otras cosas, la secrecía de la averiguación previa, bajo el argumento que así se asegura que la investigación sea exitosa. La realidad es muy distinta. La opacidad existente durante la averiguación previa que realiza el Ministerio Público con la ayuda de la Policía Ministerial, o como se le conocía hasta hace poco Policía Judicial, ha permitido hacer prácticamente cualquier cosa y fabricar el resultado más conveniente, ya sea de corte político o económico.
Esa secrecía en realidad se convirtió en opacidad. Entonces cuando algún asunto penal es de interés público lo que sucede son filtraciones de información por las que nadie responde. Seguramente muchos personas cuando han leído alguna nota que da cuenta de un hecho delictivo, encontraron que la fuente es la misma averiguación que se supone secreta. En otras palabras la supuesta secrecía ha sido un excelente pretexto para filtrar las informaciones que apuntalan la “verdad histórica” conveniente para el poder político o para las mismas procuradurías urgidas de mostrarse eficientes.
El caso del homicidio múltiple del foto periodista Rubén Espinoza, Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Mile Virginia y Alejandra Negrete es también ejemplo claro de lo que venimos hablando. La mayor parte de la información que fuimos conociendo de la investigación fue mediante filtraciones provenientes de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal y difundidas en diversos medios. Desde los primeros momentos las filtraciones apuntaban a que la muerte de Rubén y de Nadia no tenían ninguna relación con sus respectivas actividades, periodista el primero y activista la segunda.
La realidad es que la secrecía de la averiguación previa se usa para obstaculizar la información a los acusados, a las víctimas, a sus representantes legales; pero permite que el Ministerio Público o personal de la agencia del Ministerio Público pueda pasar a trasmano información a los medios para orientar la opinión pública de modo conveniente. Creo que no exagero al decir que las Procuradurías son una especie de coladera en relación a las averiguaciones previas.
Mucho de esta práctica tiene que terminar con la entrada en vigor del sistema penal acusatorio, que debe estar funcionando en todo el país a más tardar el 18 de junio de 2016. En éste todas las audiencias son públicas, lo que significa que la acusación que haga el Ministerio Público debe ser frente al juez, las partes y su acusación será cuestionado para la defensa. Igualmente en audiencia pública se presentarán, cuestionarán y se valorarán las pruebas que cada parte presenta y todo mundo podrá ser testigo de la coherencia que exista entre lo que se ha debatido durante el juicio y la sentencia.
Prácticas como la secrecía a modo son las que han contribuido para generar la desconfianza ciudadana hacia las instituciones; por fortuna pronto ya no podrán existir.
@edgarcortezm
Etiquetas: Edgar Cortez, Filtraciones, Justicia
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