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Karen Briseida Astorga Cruz, ocho años sin justicia

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SOMOSMASS99

 

LA COLUMNA ROTA

Frida Guerrera*

Viernes 13 de noviembre de 2020

 

 

Los medios divulgan los casos de feminicidio como un espectáculo.

– Rita Segato.

 

Karen Briseida nació el 23 de abril de 1998, es la tercera hermana de cinco de la familia que conformaron Isabel Cruz Escamilla y Reyes Astorga Cruz. Una niña estudiosa, activa, cariñosa, que sabía lo que quería. A pesar de estar separados desde hace algunos años como pareja, Isabel y Reyes siempre se mantienen en contacto y con una relación sana por sus hijos; conservaban y siguen manteniendo constante comunicación. Karen estudiaba la secundaria, soñaba con ser maestra normalista como su papá, quería enseñar a leer a los niños de su comunidad, a que amaran aprender y que le tomaran gusto al escuela, ese gusto que ella sentía por el aprendizaje.

Marcos, alias El bombón, ya acosaba a la niña, de hecho Karen les hizo saber a sus padres que el sujeto de 18 años la molestaba. Su padre le comentó que iba a ir a reclamarle, pero la niña le dijo que no, que seguramente dejaría de hacerlo. «Yo no los conocía, sólo los veía como vecinos. El sujeto ya tenía una relación, y aún así acosaba a la niña. No teníamos convivencia con esa familia, siempre tratamos de respetar, porque esa es nuestra cultura, respetar a las personas. Nunca me imaginé qué fichitas son en esa familia», me dice Reyes. 

El 19 de abril 2012, a las siete treinta de la noche y al dirigirse a su domicilio, Karen fue seguida por Marcos. Isabel se la encontró cuando iba a comprar pan, le entregó la llave de la casa para que pudiera entrar. Unos metros adelante observó el auto de Marcos entrar a la calle de terracería que conduce a su domicilio. «Jamás me imaginé que fuera detrás de ella, de saberlo me habría regresado con ella a la casa».

Veinte minutos después Isabel llegó a su casa. Al preguntarle a su hijo más pequeño dónde estaba Karen, el niño le hizo saber que no había llegado. En ese momento, Isabel le informó a su hijo mayor Iván que no estaba la niña. Le notificaron a Reyes y entonces todos los vecinos se solidarizaron con ellos para buscarla.

Llamaron a la presidencia, se apoyaron en la patrulla de la localidad para poder dar con Karen. Los padres de la niña fueron al domicilio de Marcos, a preguntar por la niña. Ya habían pasado tres horas. El sujeto, a las diez de la noche, estaba lavando su coche. Le preguntaron por ella, el sujeto no contestaba.

A la presidencia llegó una llamada anónima informando que a unos 500 metros de la casa de Karena, en unos sembradíos, había un montón de tierra, que fueran a ver si no encontraban algo. Reyes volvió a confrontar al individuo luego de esa llamada. En ese momento los vecinos empezaron a gritar que ahí estaba la niña, semi sepultada, se vislumbraba su pierna y la calceta blanca.

Las autoridades locales se negaron a apoyar a la familia, aún cuando ya les habían notificado que ahí estaba el cuerpo de Karen. Iván, el hermano de Karen, les reclamó a los policías municipales, quienes les hicieron saber que debían pasar 72 horas para reportar la desaparición. «Si me hubieras hecho caso la habríamos encontrado viva».

Luego de encontrar a la niña, la policía de investigación ubicó la facia del auto que manejaba Marcos. A unos metros del lugar del hallazgo, un zapato de la niña dentro del vehículo y cabello. El sujeto ya se había dado a la fuga.

En ese año «la señorita Laura», en Laura en América, acudió al domicilio de la familia de Karen. Realizó un sin fin de programas supuestamente «ayudando» a la familia, a la que visitó en una sola ocasión y le hizo saber «estaría pendiente de la investigación». Eso jamás pasó.

Pasaron ocho años, «jamás volvió esa señora que sólo subió su rating pero que no hizo nada por ayudarnos, sólo usar nuestro dolor», comenta Isabel.

Ocho años para que el pasado 13 de octubre de 2020, el colaborador de Voces de la Ausencia y quien se encarga de investigar, dio con el paradero de Marcos. Lo ubicó e hizo saber a mandamientos judiciales de la Fiscalía del Estado de México el lugar dónde se encontraba para que fuera detenido.

El acompañamiento a las familias víctimas de un asesinato tan cruento como el feminicidio no sólo tiene que ver con «cubrir» la nota en el momento, o hacer del dolor un show como Laura Bozzo y otras más, como lo han hecho durante años. Acompañar implica abrazar, escuchar, acercar apoyo legal de las mismas instancias gubernamentales, que para eso están. Los medios de comunicación, incluidos los «Talk show», deben de considerar como prioridad el impacto que sus acciones van a generar en una familia y prevenirlas, porque el mal manejo de la información y, peor aún, el espectáculo del infierno sólo generan revictimización en quienes quedan en medio de un mar de culpas, impotencia y desolación: las familias.

Hoy Marcos está detenido y vinculado a proceso. La fiscalía de feminicidios de la entidad tiene el caso en sus manos, de dicha unidad depende que este «presunto asesino» sea castigado. Hoy la incertidumbre avasalla una vez más a esta familia, porque deben acercar las pruebas suficientes para que Marcos sea castigado. Sí, ellos, los familiares.

El lugar dónde vive la familia de Karen Briseida es uno de esos lugares que todavía permiten observar grandes sembradíos, hombres montados a caballo cuidando a sus borregos. El azul de sus cielos ocultó durante ocho años el terrible feminicidio. Hoy en ese sembradío se encuentra una cruz rosa con el nombre de Karen, para que jamás olvide esa comunidad que una niña salió de la secundaria (escuela federalizada José Vasconcelos #64 de Coyotepec, Estado de México) y era acosada por un sujeto, y que fue asesinada en medio de un camino que a diario recorren lugareños de Coyotepec. La cruz de Karen está rodeada por las rocas manchadas de su sangre que la fiscalía omitió levantar como evidencia.

Voces de la Ausencia abrazan desde hace unos meses a esta familia olvidada en la vertiente de aflicción que a diario azota a quienes nunca imaginaron pertenecer a ese núcleo de dolor. Familias que jamás creyeron en que la justicia un día llegaría y a la cual acompañarán hasta el final, hasta que se logre la verdadera justicia para su pequeña. Porque cuando hay justicia para una, aunque sea tardía, se les da esperanza de que la habrá para todas.


¿Eres madre, padre, hermana, hermano, hija, hijo de una mujer víctima de feminicidio o desaparición? ¿Eres sobreviviente de una relación violenta o intento de feminicidio? Búscanos, ayúdanos a visibilizarlas y a contar sus historias: Voces de la Ausencia.

* Comunicadora libre, bloguera mexicana.

@FridaGuerrera

Facebook: FridaGuerrera Guerrera

[email protected]

Voces de la Ausencia @VocesDLAusencia

El video y las fotos de portada e interiores se publican con autorización de la familia.






Luis López




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