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SomosMass99 / Ecoosfera
Viernes 17 de noviembre de 2017
- Lección para los humanos: la diversidad de razas y de clases, no es una limitante

Foto: Ecoosfera.
Existen ballenas bilingües. Solemos pensar, como especie humana, que somos los únicos que tenemos la capacidad de aprender otro idioma. Inclusive, habría quienes asegurarían que esto es una característica que nos hace humanos. Pero esto es erróneo. Hoy en día existe una ballena beluga que ha probado hablar el lenguaje de otro mamífero: el delfín.

Foto: Usuario de Flickr @Iwishmynamewasmarsha CC.
La habilidad de este cetáceo es innegable, su especie ya se había caracterizado por el amplio dominio de vocalizaciones. Pero, es hasta ahora, que se ha descubierto que aprende nuevos idiomas. El estudio que ratifica estos resultados, logró comprobarlo luego de que se trasladara a una ballena belga de cuatro años, a un tanque donde solo habitaban delfines. Gracias a esta observación se supo que la ballena logró adaptarse, cambiando incluso su comunicación para llamar a los delfines.

Foto tomada en el Acuario de Vancouver: Usuario Plonq en Flickr CC.
En un principio, tanto la beluga como los delfines sufrieron un shock cultural. Acorde a los científicos, Elena Panova y Alexandr Agafonov de la Academia Rusia de Ciencia, los animales también sufren estos padecimientos, sobre todo si se hace de manera repentina. No obstante, los delfines no tardaron en darse cuenta de que era inofensiva (y hasta podría decirse que “social”).

Foto: Kyle Stul CC.
La ballena no sólo probaba sus habilidades sociales, también la virtud de adaptarse a situaciones desconocidas. Este atributo, que resulta muy difícil e, inclusive muchos humanos no poseen, fascinó más a los científicos cuando vieron que logró integrarse de manera social.

Foto: Selbe Lynn CC.
Aunque parezca difícil de asociar, esta ballena puede darnos grandes lecciones a quienes decidimos arrojar la toalla cuando, de ante mano, el lenguaje nos limita a socializar. Y en una analogía todavía más arriesgada, podemos pensar que, al igual que esta beluga, la variedad de especies no es una limitante. Tampoco, en nuestro caso, la diversidad de razas, e incluso de clases. Basta entender que como mamíferos, quizá todos hablemos el mismo idioma. Tal vez no estamos en tanques, pero la sociedad algunas veces nos puede hacer sentir así, aunque no es excusa.
Foto de portada: Save Dolphins.
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