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Luis Cernuda
Jueves 20 de mayo de 2021
«… El sur es un desierto que llora mientras canta…»
– LC

Luis Cernuda. | Imagen: Trianarts.
Luis Cernuda Bidón (o Bidou) nació en Sevilla, el 21 de septiembre de 1902. Aún Sevilla, su tierra natal, no le ha hecho justicia. Fue sin duda uno de los más grandes poetas de la Generación del 27, tantos años olvidado, o peor, ignorado por muchos. Mas no en el corazón y en la memoria de los que amamos su poesía.
Antonio Rivero Taravillo, en su biografía del poeta, acaba la primera parte de ella contando cómo “el día 14 de abril de 1938, Cernuda abandona España para siempre. Cedamos la voz al poeta:
Atrás quedaba tu tierra sangrante y en ruinas. La última estación al otro lado de la frontera, donde te separaste de ella, era sólo un esqueleto de metal retorcido, sin cristales, sin muros un esqueleto desenterrado al que la luz postrera del día abandonaba. ¿Qué puede el hombre contra la locura de todos? Y sin volver los ojos ni presentir el futuro, saliste al mundo extraño desde tu tierra en secreto ya extraña”.
Junto a esas pertenencias, lleva como bien más preciado el manuscrito de varios poemas que serían el germen de uno de sus más grandes libros, Las nubes, Noche de Luna, A un poeta muerto (FGL), Elegía Española (I), Scherzo para un elfo, Soñando la muerte, Sentimiento de otoño, A Larra con unas violetas (1837-1937) y Lamento y esperanza. Son poemas que formarían parte del libro en el que se incluyen textos tan desolados como Un español habla de su tierra.
Murió en el exilio, en la hoy Ciudad de México, el día 5 de noviembre de 1963.
La canción del oeste

Jinete sin cabeza,
Jinete como un niño buscando entre rastrojos
Llaves recién cortadas,
Víboras seductoras, desastres suntuosos,
Navíos para tierra lentamente de carne,
De carne hasta morir igual que muere un hombre.
A lo lejos
Una hoguera transforma en ceniza recuerdos,
Noches como una sola estrella,
Sangre extraviada por las venas un día,
Furia color de amor,
Amor color de olvido,
Aptos ya solamente para triste buhardilla.
Lejos canta el oeste,
Aquel oeste que las manos antaño
Creyeron apresar como el aire a la luna;
Mas la luna es madera, las manos se liquidan
Gota a gota, idénticas a lágrimas.
Olvidemos pues todo, incluso el mismo oeste;
Olvidemos que un día las miradas de ahora
Lucirán a la noche, como tantos amantes,
Sobre el lejano oeste,
Sobre amor más lejano.
De: Un río, un amor, 1929
Recogido en: Luis Cernuda – Poesía Completa– Volumen I. Ed. Siruela 1993.
ISBN: 978-84-7844-185-5 (Del volumen I)
Fuente: Trianarts
Foto de interiores: Ong Khanh (@dirdrew) / Unsplash.
Imagen de portada: Luis Cernuda. | Composición: Trianarts,
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