SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 31 de octubre de 2017
Día de Muertos
¡Hay fiesta en el camposanto!
Con las luces de las velas,
los rezos, y algún canto
que recita las esquelas.De mil flores, los olores,
empapados de humedad.
y papeles de colores
con sabor a eternidad.Pan de muerto, dibujadas,
las calacas en el pan,
y cañas azucaradas
como ofrenda del ritual.
Autor: Juan Pablo Sánchez Moreno.

La huesuda tomó el Centro Histórico de la Ciudad de México. Llegó por la Alameda y se instaló en el Zócalo, donde con esmero preparó las ofrendas: velas, veladoras, tequila, pan, flores de cémpasúchil, copal, chocolate y petates para descansar. Pero no vino sola, se hizo acompañar de cuatro xoloitzcuintles. Los colocó en cada esquina de la plancha de cemento y les ordenó estar atentos al regreso quienes se fueron hace tiempo y de los que partieron el 19 de septiembre y proteger sus almas en su camino por los nueve niveles del inframundo.

Porque llegarán de todos los rumbos, pero sobre todo de los estados más afectados por el terremoto y sus réplicas. Por eso, la catrina se vistió de danzante poblana con su copilli circular; de mujer morelense con su chinello (del náhuatl), lista para danzar moviendo los pies y la cadera, y de guerrero tigre, para que quienes murieron en Guerrero sepan que también aquí es su lugar. Se puso las prendas del tzotzil de Chiapas y se empeñó con el vestido de tehuana de las oaxaqueñas. Y como aquí en la Ciudad de México estamos todos, se subió a la bici y a la moto, paseó en silla de ruedas, se convirtió en uno de los tantos transeúntes de esta megaurbe y se multiplicó en Los Cautivos, personificación de los que quedaron atrapados entre los escombros.

Lo que en realidad hizo la Catrina fue una mega ofrenda con sus caleveritas al centro, en un árbol de la vida, y cuatro tapetes de aserrín que representan los cuatro rumbos del universo hacia donde viajan nuestros difuntos. Los que se van por muerte natural, lo hacen al norte, hacia el Lugar de los Muertos, el Mictlampa. Los que mueren por agua o a causa del rayo, van al sur, al Tlalocan Hitzampa. Las personas que parten a causa de una guerra, van hacia el Tlahuiscalpa en el oriente, donde ahora se encargarán de cargar al sol desde su salida hasta el cenit. Y las mujeres que fallecen por parto, se dirigen al poniente al Cihuatlampa, ahí precisamente donde está el árbol de la vida.

Todos ellos viajaron ahora acompañados por los fallecidos el 19 de septiembre, quienes a su vez fueron despedidos desde la orilla de la vida por miles de personas de la sociedad civil que lucharon hasta el fin para que les fuera prestado un poco más de tiempo.

Pero hasta la muerte necesita ayuda, y para eso ahí estuvieron los artistas de la Red de Fábricas de Artes y Oficios (FARO) y del Colectivo Última Hora: Luis Rodríguez, curador de la mega ofrenda; Gabriel Torres, iluminador; Joel Rendón, artista gráfico encargado del diseño de las piezas elaboradas de manera artesanal a base de cartón, madera, estructuras metálicas, tela, papel picado, velas sintéticas y hierro fundido.

Se trata, pues, de una mega ofrenda en honor de las personas fallecidas a causa del terremoto del 19 de septiembre de 2017, de los damnificados y de toda la sociedad civil, que como hace 32 años volvió a demostrar su capacidad para unirse y organizarse ante la catástrofe.

Fotos: Agustín Galo Samario / SomosMass99.

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