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Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 19 de marzo de 2019
- La compañía de danza gay es única en su tipo en México, cumple ya 23 años en los escenarios
- La Cebra Danza Gay se reafirma como un espacio de libertad y reconocimiento para toda su comunidad
La Cebra Danza Gay, la única compañía de su tipo en México, cumple 23 años en los escenarios, con una propuesta original y vanguardista, alejada de estereotipos o prejuicios, la cual se presentará del 22 al 24 de marzo del año en curso en el Multiforo Tlalpan, ubicado en Av. San Fernando esquina Juárez, Colonia Tlalpan Centro.
Así lo anunció su fundador y director, José Rivera Moya, quien ha preparado el programa: Equinos en busca de sangre, que incluye tres coreografías de su amplio repertorio y que se presentará el viernes 22 de marzo, a las 20:00 horas; el sábado 23, a las 19:00 y domingo 24, a las 18:00.

Foto: Interescena.
En entrevista, el reconocido bailarín y coreógrafo potosino explica que diseñó un programa con las obras que le gustaría que el espectador viera transitar a los bailarines por muy distintas situaciones escénicas. La pasión, el amor, el desencuentro y la más obscura noche son los temas centrales de estas tres obras, que han caracterizado la vida de este polémico creador y que se han vuelto una constante en su creación coreográfica.
El programa iniciará con la coreografía Tom y Querrelle; el soldado Tom hace referencia al gran dibujante Tom de Finlandia y a sus icónicos y eróticos dibujos, que son un referente obligado para la comunidad gay. Querelle es el marinero salido de la emblemática novela Querelle de Brest, del irreverente escritor francés Jean Genet. En esta obra, después de un arduo entrenamiento en la marina, Querelle, exhausto, pasea en la noche estrellada sobre la fresca arena; y Tom, cual cazador nocturno lo observa, se le acerca, lo acorrala, lo acosa, se lo lleva y al ritmo de Arráncame la vida, de Agustín Lara, bailan un apasionado y desenfrenado tango. Fragmento de Yo no soy Pancho Villa ni me gusta el futbol, creada en el año de 1998.
Esta obra (Yo no soy Pancho Villa ni me gusta el futbol) desde su presentación en 1998 se convirtió por su calidad y representación social en icónica para la comunidad LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual y Transgénero) y para el mundo de la danza contemporánea, tanto que a la compañía le valió para obtener el premio a la Mejor Coreografía del XXIII Festival Internacional de Danza Lila López. Este trabajo, al igual que Quinceañera del Bajío mata a sus chambelanes, por ejemplo, son apenas algunas de las mejores muestras dancísticas de José Rivera Moya, por su técnica y el significado de los testimonios ahí relatados, o mejor dicho, de los actos de resistencia ante la realidad que ha observado el creador en su momento.
En entrevista con la revista Interescena con motivo de los primeros 15 años de La Cebra Danza Gay en 2011, José Rivera explicó que «en una sociedad como la nuestra, donde a veces las cosas se ponen turbias, mantener un proyecto que hable sin tapujos, un proyecto honesto, es difícil». En el caso de Yo no soy Pancho Villa ni me gusta el futbol, se trata de «una narración irreverente que hace honor al arte de dominar la escena en el sentido más amplio de la palabra, ya que en ocasiones el escenario del teatro o el de la vida bien pueden confundirse de tan parecidos entre sí. Es así que (…) es una de las pocas obras que pueden darse el lujo de ser sensuales y sexuales en su discurso de forma tan clara, además de trastocar con éxito los símbolos de un machismo arraigado, tanto en nuestra cultura como en otras».
La segunda obra que presentará la compañía en el Multiforo Tlalpan será Burchell y Bresac. Se trata de un muy viejo y largamente atesorado deseo, donde aún vive la ilusión: es la historia de Bresac, que detrás de esa implacable rebeldía, siempre ha soñado vestirse de novia y ser desposada, pero permeado por una incomprensible contradicción, siempre ha dejado escapar el amor. Un día en la Sabana, el viejo Bresac ve a una cebra macho de Burchell; lo observa, se le acerca, lo acorrala, lo acosa, se lo lleva, para finalmente cumplir con el anhelado sueño de desposarse, y sólo Dios sabe si vivirían felices para siempre. Es un fragmento de la obra XX veces más, creada en el año 2016.
La presentación concluirá con el estreno de Equinos en busca de sangre, una alegoría a la noche más obscura, al inframundo, que el artista describe de la siguiente manera: “Aquí los bailarines a ritmo de jazz y blues y trepados en sendos tacones, desbordarán sensualidad y con cadenciosos y sugestivos movimientos nos invitarán a dejarnos llevar, nos seducirán, nos tomarán de la mano y al averno nos conducirán”.

Foto: Secretaría de Cultura.
Con este programa La Cebra, sin ninguna otra pretensión que la de ser fiel a su propuesta inicial, se reafirma como un espacio de libertad y reconocimiento para toda la gente de la comunidad gay.
Cabe destacar que la compañía marcó u hito cuando estableció el concepto de danza gay, en un momento en el que la estigmatización de la comunidad todavía era fuertemente asociada con el Sida. Su trabajo se ha entrelazado a lo largo de más de dos décadas, con reconocimientos por su labor social y artística; ejemplo de ello es el homenaje recibido en 2001 por parte de la UAM y el haber representado a México en la X Bienal de la Danza de Lyon, Francia, en 2002; en Nueva York, en 2005; en el Festival Internacional Cervantino de 2011; en Hamburgo, Alemania, en 2013, y en el Palacio de Bellas Artes en 2016.
Con información de la Casa de Cultura de Tlalpan.
Las imágenes de portada e interiores se publican sólo con fines ilustrativos.
Foto de portada: Noroeste.
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