SOMOSMASS99
PERSIGUIENDO SOMBRAS
Raúl Muñiz Torres
Miércoles 15 de junio de 2016
El número más reciente de la revista Letras Libres que circula por estos días, hace un brillante análisis sobre “La política del odio”, en él, el profesor de teoría política de la Universidad de Princeton, Jan-Werner Müller, señala que “la lógica popular implica también que aquellos que no apoyen a los partidos populistas quizá no sean parte del pueblo, a quien siempre se define como honesto y moralmente puro”.
Y Müller cita al filósofo Jürgen Habermas cuando éste señalaba que “el pueblo” sólo es posible representarlo en plural y, agrega el profesor estadounidense, “los populistas no sólo prosperan en el conflicto y alientan la polarización: a cualquiera que se les interponga en el camino lo tachan de enemigo del pueblo”.
Por eso creo que los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que se oponen a la Reforma Educativa, se equivocan al usar discursos populistas, consignas que suenan a viejo, diatribas que borran la pluralidad y asumen que nadie más, sólo ellos, tienen la razón porque son representantes del pueblo oprimido como sin en esa acometida realmente todo México apoyara sus argumentos. No es así.
No discutiremos en este espacio los motivos y razones que tienen los docentes para inconformarse con la reforma educativa, en muchos aspectos tienen razón sin duda, son las formas las que los despeñan y los pone en un escenario que no les favorece de ninguna manera a su imagen.
Incapaces de generar una estrategia de comunicación que los cobije en los medios de difusión cuando sus líderes otorgan entrevistas a avezados periodistas que conocen a la perfección cualquier modelo comunicológico, los maestros se pierden en motivaciones y argumentos profundamente previsibles.
Solos se aprietan la soga cuando no son capaces de esgrimir argumentos que defiendan su causa mediante la lógica contundente y que para mayor dramatismo de sus posibilidades, son causas que en un escenario de mayor inteligencia comunicativa de parte de los quejosos, serían enteramente defendibles.
Pero el tiempo que tienen en los medios se les va en esgrimir razones de la vieja escuela del revolucionario anquilosado y trasnochado que no entiende que ciertas consignas exhibidas en lonas y cartulinas no abonan ya a su causa porque han dejado de entender, como lo señala Müller, que “la democracia requiere oposición” y por el contrario, continúan dándolo entrada a su necesidad de agenciarse enemigos, condición ineludible de los discursos populistas.
Los maestros de la CNTE recurren entonces a expresiones y calificativos desviados de una realidad que debe ser adjetivada con ideas más acordes a entender y percibir el conflicto magisterial de una manera más justa para quien se precie de entender la calidad educativa como un concepto más elevado y ajeno a un enfrentamiento que más se parece, en ocasiones, a un vulgar pleito de bravucones de pulquería.
Apenas el pasado lunes, el profesor Lázaron Uc Mas, miembro del Movimiento Democrático de Trabajadores de la Educación de Guanajuato, llamaba desde este espacio de Somosmass99, jóvenes fascistas a Aurelio Nuño, a Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray y a Enrique Peña Nieto.
Uc Mas se equivoca, esos cuatro personajes no son fascistas, el calificativo además de erróneo es innecesario. Los susodichos son cuatro incompetentes pertenecientes a una estirpe política corrupta e impune personificada en las filas del Partido Revolucionario Institucional.
Es entonces que los maestros deben saber que la incompetencia política (que es también otra forma de corrupción), se combate con la generación de ideas democráticas que sólo pueden emanar del pluralismo que da el verdadero concepto de “Pueblo”, ese ente que tanto se precian de proteger pero sin darle oportunidad a su diversidad de opinión.
Por lo demás, esta lucha magisterial con la que comparto en muchos sentidos su disgusto, huele más a una descarga de violencia irracional contra una estructura de poder que empieza a encontrar razones para aplastarla de una vez por todas.
Si el conflicto no genera entonces democracia y oponentes y sí, por el contrario, genera enemigos y violencia, el “ganador” obtendrá una victoria pírrica, ese tipo de “victorias” que la historia de la humanidad se ha cansado de burlar y burlarse para decirle a los presuntos vencedores que la factura a pagar será muy cara.
Lázaro Uc Mas remataba ayer su texto con una expresión ambigua que yo quisiera pensarla esperanzadora pero que en el camino trazado desde que se anunció la reforma educativa, sabe más bien a amenaza: “estos jóvenes fascistas están a punto de despertar al gigante que nunca conocerán”.
Da tanto miedo como miedo da la incompetencia de quien la recibe en las esferas de gobierno. Parece una declaración de guerra y las guerras derraman sangre, mucha sangre y muchos de esos litros, terminan en la alcantarilla de la historia.
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