SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Martes 6 octubre de 2015
Muy probablemente la semana pasada los lectores se informaron que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visitaba México. ¿Por qué este grupo visita el país? ¿Cuál es la razón de su presencia? ¿Qué utilidad tiene que vengan a México?
Los Derechos Humanos han sido reconocidos por los Estados mediante acuerdos entre ellos mismos y también han establecido mecanismos para verificar que se cumpla con los compromisos adquiridos. En el caso de nuestro continente, en 1969 los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) adoptaron la Convención Americana sobre Derechos Humanos que es un catálogo amplio de derechos vigente para el continente. Ahí mismo se establece que la CIDH es uno de los órganos encargados de vigilar que los Estados cumplan.
México ratificó la Convención Americana en 1981 quedando desde entonces comprometida con la misma.
Una de las formas mediante las que la CIDH verifica el cumplimiento de las obligaciones de los Estados son las visitas in loco. Estas consisten en una visita directa al país en cuestión para escuchar a las autoridades, a las organizaciones civiles, a las víctimas y a todo aquel que tenga información relevante, para elaborar, con todo lo visto, un informe diagnóstico de lo que sucede en el país además de formularle recomendaciones para mejorar su situación de derechos humanos.
La CIDH está integrada por siete personas expertas en derechos humanos y que son elegidas en razón de su experiencia y trayectoria. Estos comisionados son los que estuvieron en México; visitaron la ciudad de México, Guerrero, Tabasco, Nuevo León y Coahuila, entrevistándose con autoridades, víctimas y organizaciones ciudadanas de derechos humanos. Al final de la visita las comisionadas y comisionados dieron cuenta de sus primeras conclusiones sobre lo que sucede en el país.
Durante los siguientes meses la CIDH deberá trabajar en un informe donde formule su diagnóstico final. Ese documento lo harán del conocimiento del gobierno mexicano quien hará sus observaciones e inconformidades, dando lugar a un intercambio hasta llegar a una versión final. En ese informe también se presentarán una serie de recomendaciones sobre la mejor manera de enfrentar los problemas detectados. Tal cosa estará sucediendo, según los mismos comisionados, en el primer semestre del 2016.
Vale la pena mencionar que los compromisos de derechos humanos que asumen los Estados se hacen bajo el principio de buena fe, lo que quiere decir que se adquieren porque se está dispuesto a cumplirlos.
Señalo lo anterior para que asumamos con realismo que el gobierno mexicano estará obligado al cumplimiento de las recomendaciones que reciba de la CIDH; pero la sociedad mexicana, particularmente las organizaciones civiles, son quienes tendrán que exigir incansablemente su cumplimiento. En otras palabras, lo que no hagamos nosotros, nadie lo hará por nosotros.
La CIDH visitó por primera vez México en 1996 y el informe resultado de esa visita se presentó en 1998. Si uno revisa el informe podrá ver que muchas de las recomendaciones entonces formuladas siguen pendientes de cumplir pues la CIDH cuenta con poca capacidad de seguimiento del cumplimiento de sus recomendaciones. La visita que realiza la CIDH es importante pero el acatamiento de sus recomendaciones es un asunto que quedará en manos de la ciudadanía mexicana.
Luego que la CIDH presentó su informe preliminar, salieron casi de inmediato funcionarios del gobierno federal y legisladores priistas a descalificarla. Esa práctica no es nueva pues a finales de los noventas, el gobierno de Zedillo hacia exactamente lo mismo. La práctica de la negación de nuestros problemas como lo hacían entones o la de la simulación que se ha instalado desde el año dos mil a la fecha, sólo ha servido para llevarnos a la crisis de derechos humanos donde actualmente estamos sumidos.
@edgarcortezm
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