Breaking

La construcción de la nueva paternidad

Diálogo País / Gaudencio Rodríguez Juárez / Top News / 22/08/2019

SOMOSMASS99

 

©Gaudencio Rodríguez Juárez*

Jueves 22 de agosto de 2019

 

El padre es trascendental en la vida de los hijos, de las hijas. Forma o deforma, construye o destruye, fomenta salud o enfermedad, guía o confunde, fortalece o debilita, contribuye a la buena o mala autoestima y autoimagen de los hijos y de las hijas. Todo ello desde su presencia o desde su ausencia. Desde ahí es y será el primer modelo de hombre con el que contarán sus descendientes al llegar al mundo.

Desafortunadamente su presencia aún no está garantizada. En el 2013, el INEGI informaba el registro de dos terceras partes (17.2 millones) de hogares mexicanos con presencia del padre de familia. Significa que en un tercio de los hogares se respira su ausencia. Son millones de hombres que se dieron de baja, dieron vida pero no ejercen de padres.

Es verdad que cada vez existen más hombres que se ocupan integralmente de sus hijos, sin embargo, aún son insuficientes para terminar con el hambre de padre, aún existen ausencias que duelen y entristecen a muchos hijos e hijas.

Es verdad que existen padres suficientemente buenos, cada uno con un estilo predominante: algunos le dan una importancia mayor a la obediencia de los hijos y limitan la autonomía, otros no ejercen prácticamente ningún control y permiten el mayor grado de autonomía, mientras que unos más se encuentran a mitad de camino entre estos dos polos, es decir, intentan controlar el comportamiento de sus hijos, funcionando desde la razón y no desde la imposición o la fuerza (Capano & Ubach, 2013).

Es verdad que muchos jóvenes aspiran a ser un buen padre. No obstante, el nuevo rol está aún por delinearse y aprenderse por el respectivo padre y facilitado por la madre. Asistimos al proceso de la “Transformación de la Paternidad-Tradicional y el surgimiento de la Nueva-Paternidad” (Gallardo, Gómez, et al, 2006), pero como un fenómeno en gestación que tardará en consolidarse, pues para que surja el Nuevo-Padre se requiere un nuevo tipo de hombre, lo cual exige una transformación de las identidades masculinas.

Al día de hoy los jóvenes no cuentan con un modelo o estereotipo paterno sólido que ofrezca una alternativa a la práctica tradicional caracterizada por el autoritarismo y la distancia afectiva, limitada a proveer e imponer castigos, una forma de paternidad que vaya más allá de la procreación, una que disfrute de sus responsabilidades en cada etapa de los hijos e hijas. La construcción del “nuevo hombre” que traiga al “nuevo padre” requerirá de varias generaciones más. Afortunadamente está en marcha.

Actualmente, investigadores e investigadoras han concluido que, con excepción de la lactancia, no existen evidencias de que las mujeres estén biológicamente predispuestas a ser mejores que los hombres en el cuidado de los hijos e hijas; la gran diferencia radica en la motivación y las horas de entrenamiento que tienen unas y otros. También se sabe que los padres que tienen un contacto estimulante y afectuoso con sus hijos manifiestan durante el juego un aumento de la hormona del apego, la oxitocina.

Es decir, que el potencial para el apego y la crianza existen en cada hombre. Lo que se requieren son condiciones para su ejercicio, así  como la promoción y estimulación de aspectos de la personalidad indispensables para tal fin: autocuidado y cuidado del prójimo, empatía, ternura, contacto, consideración por el otro, amor, solidaridad, habilidades parentales…

Muchos jóvenes desean ser un tipo de hombre diferente al modelo tradicional, desean convertirse en un padre más integral. Pero deberán ser conscientes que lo tendrán que construir; porque hoy existen más discursos acerca de un “hombre nuevo” que identidades consumadas que puedan ser imitadas. Sí, cada vez existen más hombres que participan en el cuidado de los hijos e hijas, pero no todos como una elección libre y propositiva, sino obligados por las condiciones laborales y económicas. Aún no podemos echar las campanas al vuelo.

La introspección, la búsqueda interna, el trabajo analítico, reflexivo y espiritual con los congéneres es el camino de los jóvenes para la construcción de las nuevas paternidades. Y lo mejor que podremos hacer los adultos y los viejos contemporáneos será no estorbar su búsqueda, sino sumarnos a ella con humildad y entusiasmo.


* Psicólogo / [email protected]

Foto de portada: Kelly Sikkema (@kellysikkema) / Unsplash.






Luis López




Entrada Anterior

Lista de quesos, origen del idioma

Siguiente Entrada

Preocupación de ONU por Ley Garrote; llama a Gobierno a impugnarla





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Lista de quesos, origen del idioma

SOMOSMASS99   CHISPITAS DE LENGUAJE Enrique R. Soriano Valencia Jueves 22 de agosto de 2019   El texto...

22/08/2019