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La era del desencuentro

Diálogo Estado / Gaudencio Rodríguez Juárez / Top News / 11/06/2015

SOMOSMASS99

 

©Gaudencio Rodríguez Juárez

Psicólogo

 

Divorcio, ruptura, conflictos sin solución, violencia, separación, fractura, son palabras cada vez más frecuentes en la descripción de las relaciones de pareja de nuestra época. Hombres y mujeres encuentran dificultad para dialogar, para hacer acuerdos equitativos, para comprenderse y aceptarse tal como son, sin imposiciones. ¿Por qué este desencuentro? Las razones son múltiples, pero una que salta a la vista tiene que ver con el cambio en los roles y estereotipos de género en las últimas décadas.

La mujer dedicada exclusivamente al hogar y a los/as hijos/as ha ido desapareciendo. Hoy, los atributos y funciones consideradas naturaleza exclusiva de la mujer, tales como, amor incondicional, ternura, paciencia, intuición, emotividad, fragilidad, altruismo, etcétera, coexisten con atributos y funciones consideradas masculinas, por ejemplo, competitividad, agresividad, fortaleza, empuje, valentía, autosuficiencia, éxito, producción…

De ahí que en la actualidad encontramos “nuevas” mujeres: mujeres tiernas, cariñosas y firmes; sensibles e inteligentes; bonitas y triunfadoras; reproductivas y productivas; emotivas y objetivas; que saben de lo doméstico pero no es su prioridad; que buscan una relación de pareja como deseo no como necesidad; que tienen en su proyecto de vida la maternidad pero no como meta única en la vida.

Por otro lado, los hombres, en general, siguen siendo los mismos. Se aferran a sus atributos tradicionales, se resisten a cambiar: mostrarse rudo, agresivo, omnisapiente, racional, objetivo, ecuánime, exitoso, líder, público, etcétera, sigue siendo de vital importancia; el “feo, fuerte y formal”, es un dicho aún cargado de sentido.

El desencuentro se gesta en las expectativas que se tejen en la elección de pareja. Ellas esperan encontrar un hombre con nuevos atributos (¿dónde encontrarlo?), mientras que la mayoría de ellos siguen buscando una mujer tradicional (¿a dónde se están yendo?).

Ellas están viendo al futuro, hacia lo que apenas se asoma. Ellos hacia el pasado, hacia lo que se esfuma.

En la manera de socializar a los niños y niñas se inicia el camino hacia el desencuentro.

En un grupo de entre 8 y 13 años de edad, las niñas describieron las características que les gustaría encontrar en un hombre cuando sean grandes: “cariñoso y agradable”, “inteligente”, “dulce”, “que no tome vino ni cerveza”, “que sea bonito y no feo”, “alguien con quien se pueda platicar”.

Los niños quedaron sorprendidos al escuchar estas respuestas porque creían que lo más importante para ellas era encontrar “un hombre rico, trabajador, valiente y que tuviera una casa bien grandota”, en otras palabras, el estereotipo tradicional: productor, proveedor, protector y potente.

Pero más sorprendidas e incómodas quedaron ellas al escuchar que los niños esperaban encontrar una mujer “bonita”, “amorosa”, “que haga las tareas”, “lave, planche y haga de comer”, es decir, romántica, doméstica y que exista en función de los otros y no en función de sí misma. Ellas detectaron el sexismo y exclamaron: “¡Ah, eso si que no!”. Los niños no entendieron por qué esta reacción de las niñas.

Y así parecen estar las personas adultas contemporáneas: los hombres no entienden por qué las mujeres no se conforman, por qué exigen respeto a sus derechos, acuerdos y nuevas posiciones; ellos siguen creyendo que les toca ser el fuerte en la relación, el protector, la autoridad única, “el pilar de la casa”, “el cabeza de familia”; ellas parecen no necesitar esto, o no siempre, o no de la manera en que ellos quieren serlo.

Ellas buscan una pareja en toda la extensión de la palabra: un par, un semejante, un compañero, una relación horizontal. Ellos buscan una mujer suave, frágil, que necesite protección eterna, que acepte una relación vertical, dispareja, que acepte la subordinación.

“¿Por qué una mujer independiente, inteligente, capaz, agradable y bonita no puede encontrar un hombre?”, me preguntó una amiga. “Por eso mismo”, pensé yo.

La época actual sugiere dos tareas diferenciales para hombres y mujeres: en el caso de ellos se trata de cuestionar y deconstruir el modo de ser hombre y los ejercicios cotidianos de poder patriarcal; en ellas se trata de avanzar en la constitución de su autonomía (Ana María Fernández). Ambas cosas en un diálogo que permita visualizar las nuevas expectativas, necesidades y deseos, así como trabajar en la construcción de relaciones armónicas, flexibles y equitativas.

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Luis López




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2 Comentarios

el 11/06/2015

Gaudi, un abrazo siempre…..

Claro, me parece que tienes toda la razón y también que ciertamente nosotras queremos todo, al protector y al tierno; al proveedor -aunque nosotras también lo seamos- y al sensible; al fuerte y al que pueda llorar sin esconderse; y ellos me parece que a veces no estan dispuestos a aceptar estos roles; aun les da panico y terror ancestral mostrar sus debilidades, como si eso los hiciera menos hombres???; y no quieren o no les encanta una mujer autosuficiente economicamente hablando, creo que no han visto que el que seamos autosuficientes economicamente hablando, no significa que no nos guste sentirnos protegidas y queramos recargar la cabeza en un hombro fuerte…. Claro en el cambio nosotras habremos de aceptar que ellos digan a veces palabrotas cuando ven un partido de fut bol, pero ellos habran de aceptar que el arroz lo prepare Knor, que la verdad le queda riquisimo y no nos pasemos media mañana mezclanco una de arroz por dos de agua como le hacian las abuelas o mamás…. Creo que nos falta aceptar los pros y los contras que estos nuevos roles traen, pero que, como antaño se complementan si nosotras aceptamos nuestras necesidades de protección sin sentirnos menos y ellos aceptan sus propias fragilidades sin que eso signifique que son menos hombres, a mi entender los hace más amados si son capaces de demostrar que no son una pared de hierro, si no entes de carne y hueso….
Abrazo siempre !!!!

el 12/06/2015

Así es Gaudi tus puntos de vista están muy acertados y en realidad no sabemos para donde voltear somos seres sociables pero al ver tanta devaluación en muestra sociedad en verdad asusta …..

Nos veamos el sábado .saludos!!!



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