Breaking

La fabricación de niños y niñas

Diálogo Estado / Gaudencio Rodríguez Juárez / Top News / 30/06/2017

SOMOSMASS99

 

©Gaudencio Rodríguez Juárez*

Viernes 30 de junio de 2017

 

Hasta ahora la psicología y el psicoanálisis diferencian dos hijos: el ideal y el real. El primero no existe en la realidad sino en la mente de los padres (puede aparecer antes aun antes del nacer); está hecho, justamente, de los ideales, de lo que este adulto un día fue, de lo que es o de lo hubiera gustado ser. El segundo es el niño real, el de carne y hueso.

No obstante, los avances en la ciencia médica, instalan nuevos escenarios, en los cuales la unión de un hombre y una mujer a través de la sexualidad (con sus componentes biológicos, eróticos, subjetivos, morales y deseantes) ya no es condición necesaria. De esta manera, la asociación existente entre niño/niña y el deseo de sus “genitores” se complejiza.

Precisamente, el estudioso de las ciencias políticas y sociales, Eduardo Bustelo, con base a Peter Groos, explica los tres desarrollos de la fuerte e histórica asociación existente entre niño/niña y deseo de sus “genitores”:

En la primera relación padres-deseo, “los niños y las niñas eran deseados” y lo único que se podía prever con aproximación era el día de su nacimiento. Pero, a partir de 1978, con el nacimiento de Louise Brown, la primera niña probeta de la historia, a través de la inseminación artificial no tuvieron que unirse un hombre y una mujer para engendrar una hija.

Con este procedimiento aparece la segunda relación padres-deseo: “el niño y la niña según los deseos”, pues se puede integrar a los padres según los atributos que se proyecte obtener de los hijos e hijas.

Afuera del seno materno, en la generación de probeta, es posible “formatear” a los hijos, con independencia de las propias celular germinales, con las propiedades de donantes elegidos y determinar, así, el color del cabello, de los ojos, la estatura, la piel y hasta el grupo sanguíneo (con lo que la ficción de novelas tipo “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley, son alcanzadas).

De este modo se ha entrado en la tercera fase: la de producir niños y niñas de acuerdo con el deseo completo de los padres (¿o investigadores o experimentadores?) pues se puede intervenir en el material embrionario. Con el diagnóstico preimplantatorio es posible conocer y sustituir los genes defectuosos pero, ahora, a través de lo que promete la biotecnología, se puede, además, realizar una combinación “óptima” de genes para obtener un niño o una niña “ideal”.

Así se pasa del niño/niña según los deseos al niño/niña según su diseño. Ahora, dice Bustelo, se puede verdaderamente tener hijos de acuerdo con el pleno deseo de los padres: ni siquiera la educación haría falta, pues ellos serían como una fotocopia de sus genitores. Los niños y niñas no podrán cumplir más con sus deseos sino sólo con los de aquellos que los producen. Se cumplirá definitivamente un anhelo tradicional de las generaciones adultas: no habrá más desobediencia de niños y niñas sino pura sumisión.

Los niños no cuestionarán ni siquiera por qué fueron traídos al mundo ni a la vida, como lo hacen en el presente, pero, en cambio, podrán interrogarnos sobre cuestiones terribles como por qué los hemos hecho así y no de otra manera. En este caso, los deseos de los padres e investigadores se imponen definitivamente sobre los niños, y ya no podremos hablar de posibilidades y oportunidades para ellos.

Bustelo describe escenarios de riesgo para los niños/niñas, asociados a la capacidad deseante de los adultos, arma de dos filos donde la cuestión bioética es pieza fundamental ante los conflictos que las posibilidades científicas ya asoman.

El editorialista Héctor Rivera, describió uno de nuestros días: la disputa sostenida por la actriz Sofía Vergara y su ex pareja Nick Loeb por la posesión de los embriones congelados que fertilizaron en mejores momentos de pareja (2013) y que abre el capítulo insospechado para la ciencia, la justicia y la ética.

“Desde el éter”, dice Rivera, “dos hijas no nacidas estarían mirando a sus padres mientras pelean su guarda y custodia, por el nombre que llevarían, por las pensiones para su manutención y por el modo como serán vestidas y educadas. Ahí, en la nada, donde ahora viven, nunca sabrán si en medio de la escandalosa contienda en los tribunales y también en las páginas de The New York Times se habrán impuesto por fin el egoísmo y la voluntad de destruirlas o de mantenerlas para siempre en un mundo de hielo”.

¿A dónde nos conducirá esta tercera fase? ¿Seremos capaces de hacer uso de nuestra capacidad deseante de manera responsable? ¿Qué peligros encierra la posibilidad de hacer del hijo ideal una realidad?

* Psicólogo / [email protected]

Foto de portada: Pixabay.






Luis López




Entrada Anterior

"Cada quien debe encontrar su camino"

Siguiente Entrada

Crisis, elecciones y lucha ideológica





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

"Cada quien debe encontrar su camino"

SOMOSMASS99   Redacción / SomosMass99 Ciudad de México / Jueves 29 de junio de 2017   El cineasta...

30/06/2017